HACER QUE CADA HOJA SEA UNA FLOR

Jon Mujika |

Pido permiso a Albert Camus, para decírselo a su estilo: el otoño es una segunda primavera, donde cada hoja es una flor. Su viento de octubre sacude al espantapájaros pero no siempre ahuyenta a los hombres y mujeres que, con el cambio de estación, se transforman como si fuesen una serpiente que muda su piel: cambian de gustos y de necesidades. No es fácil dar con la tecla. Todo regresa pero con un aire más fresco. En este tiempo van llegando nuevas tendencias, y lo hacen para quedarse.

A tal verdad ha de añadirse otra, menos poética si se quiere, pero más tangible: el comercio se encuentra en plena transformación y están surgiendo nuevas oportunidades de negocio gracias a la tecnología y a los cambios en los hábitos de los compradores, que impulsan a su vez nuevas formas de vender y de consumir. En el espejo de esa realidad comercial hay que mirarse. Florecen, cada vez con más fuerza, espacios como los market place, y plataformas como Eup! en las que alumbra un fuego que calienta.

¿Quieren algún ejemplo? Basta con que alguien tenga a su alcance variedad para que se le haga más sencilla la elección. Esa es la mejor manera de saltar los obstáculos propios de la época. El tiempo vivido nos enseñó que éste es el momento ideal para hacerse con prendas de entretiempo, esas que nos abriguen por las mañanas y por las noches pero que no nos sobren por las tardes de calor. Resulta complejo crear looks en esta época del año en la que ni frío ni calor, por eso es muy importante seleccionar bien las prendas y, para aquellos que les gustan ir con su tiempo, conocer las combinaciones estrella de la temporada.

La coexistencia de las especies

Comercios y empresas han comprendido que la tendencia de caída (¿no hablábamos de otoño...?) las compras en el punto de venta físico y el aumento de la facturación digital continuará en los próximos años y están invirtiendo en cuidar su presencia on-line y en acabar con la dependencia de los establecimientos físicos. La dependencia, esa es la palabra clave. Porque en espacios como Eup! no sobra nadie: ni el comercio cercano ni el negocio de toda la vida. El secreto está en la coexistencia, en la cohabitación de las especies, si es que me permiten decirlo así. Las viejas costumbres y las tendencias de vanguardia.

Hay que ser precisos en el diagnóstico al microscopio. Esta evolución hacia una mayor relevancia del mundo digital se ha acelerado aún más durante la pandemia del coronavirus, debido la reticencia a las compras presenciales o al incremento del distanciamiento social, y ha permitido que el segmento digital registrara un ligero crecimiento pese a la menor demanda general.

Las empresas tradicionales que han optado por estrategias de digitalización y omnicanalidad han conseguido amortiguar en parte el derrumbe de las ventas físicas, y cada vez más compañías, incluidas grandes enseñas de la industria, están apostando decididamente por la diversificación en su distribución como clave en su modelo de negocio.

Arroparse al abrigo de la tribu y el patchwork

Conforme madure el mercado digital como fruta del tiempo es previsible que se produzca un proceso de concentración, por lo que el actual momento de rápida transición hacia un nuevo modelo de distribución, acelerado por la pandemia, supone una oportunidad para posicionarse a largo plazo, pues existe el riesgo de que, con el tiempo, los canales más maduros sean más reacios a incorporar nuevas referencias en sus catálogos y posiblemente no existirán tantas opciones para llegar al consumidor final.

En estos días de cambios de tiempo se agradece un patchwork, una suma de fuerzas. ¿En qué consiste? Les hablo de una artesanía muy antigua, tanto que en una tumba del viejo Egipto aparece una imagen de un gato cubierto con una pieza, quiere recordar a una técnica de patchwork llamada log cabin. No en todos los países se hacían las mismas técnicas, los estudiosos que se dedican a recoger información de las piezas antiguas que todavía se conservan, hablan de que, por ejemplo, la técnica del Jardín de la Abuela bien pudiera ser es originaria de Irlanda o que el Crazy es de la época Victoriana del Reino Unido. Lo que sí es conocido fue el momento que estalló, el momento que se vivió el boom del patchwork. Surgió a partir de la Gran Depresión, cuando las mujeres no tenían suficiente dinero para comprar prendas de vestir o elementos del hogar y, por tanto, no tuvieron otra que hacérselo por si mismas con retales de telas. Bien mirado, plataformas como Eup! recuerdan esa unión de fuerzas para hacer algo distinto, más grande. Es la búsqueda de una salida. Un patchwork digital.

Una caja para quedarte boquiabierto

Habrá quien piense que esta metáfora quede un punto desfasada. Para quienes aspira a colocarse a la última, emerge, a la vuelta de la esquina, el concepto de las subscription boxes (cajas de suscripción), el nuevo fenómeno del comercio electrónico. Esta innovadora manera de comercializar productos ha resultado muy exitosa, pues las compañías han logrado explotar aún más esa urgencia de comprar algo nuevo que padece una parte de la sociedad. La ventaja para los clientes, además de que se siente muy bien recibir sorpresas cada mes, es que pueden probar productos que no conocían o recibir artículos de colección que no están disponibles en otra parte. La fiebre por estas cajas de sorpresas es tal, que ya se elaboran de cualquier cosa que cualquiera se imagine, desde una caja de dulces, pasando por las de ropa, libros, juguetes, mascotas, bebidas, vinilos y artículos para bebé hasta las de temática sexual, si uno prefiere. La conexión entre comercios facilita la elaboración de esas cajas que están triunfando en estos momentos. Se trata de una manera poderosa y sorprendente de entrar en el otoño que se avecina.