Oxígeno para una nueva civilización

Jon Mujika |

Se trata de darle cuerda a un Cabo Cañaveral desde el que despegar hacia una galaxia pujante, una tierra donde el comercio de cercanía encuentre oxígeno limpio sin amoratarse, sin perder las propiedades particulares de cada cual pero sin perderse en el vasto universo de la compraventa. Consiste en la creación y mantenimiento de una plataforma de comercio digital que ofrece a los pequeños negocios la oportunidad de ganar presencia en internet con el mínimo riesgo. Ese es el desafío: crear una nueva civilización conociendo su funcionamiento para establecer la estrategia de venta más conveniente. Es el sino del siglo XXI.

En medio mundo se habla ya de este tipo de soluciones, del hallazgo de una suerte de archipiélago de nanoplanetas que faciliten la supervivencia de los comercios de cercanía. En cada sitio los llaman de una manera diferente pero muchos de ellos mantienen órbitas parecidas. Se considera que los marketplaces ofrecen a los compradores amplios catálogos de productos y servicios a los que acudir con agilidad y a los vendedores un sistema solar, si es que se puede llamarlo así, que prolongue su vida.

Los pequeños comerciantes cuentan con un canal digital con el que potenciar sus ventas, algo esencial ahora que las tiendas físicas se encuentran sometidas a las restricciones sanitarias para frenar la expansión de la pandemia, ahora que las tiendas de toda la vida se han visto rodeadas por inmensas naves comerciales que buscan nuevas tierras para la conquista. En cada tierra aparecen peligros diferentes; en cada tierra se buscan soluciones a la carta. Ahora, en Bizkaia, hablamos de Eup!

Los marketplaces ofrecen a los compradores amplios catálogos
de productos y servicios a los que acudir con agilidad"

¿En qué se diferencian de las tiendas en línea tradicionales? En que, mientras estas deciden qué productos ponen a la venta, en los marketplaces son los propios comerciantes y minoristas quienes hacen la selección entre sus propios muestrarios. Otro tanto ocurre con el precio. En el marketplace es el vendedor quien lo controla. En una tienda física y en una digital, el proveedor debe convencer al responsable de compras para que adquiera sus productos, pero es este el que los venderá al precio que decida. En un marketplace, generalmente, el minorista se da de alta, sube la ficha de producto a la web con el precio incluido decidido por él y ya queda disponible para los consumidores, siempre que cumpla con unas normas básicas como, por ejemplo, que no comercialice un artículo ilegal, pongamos por caso.

Este tipo de soluciones suponen una oportunidad para los comerciantes que quieren vender en internet y no disponen de los medios ni de la infraestructura para crear su propio sitio de comercio electrónico. Se diría que parecen un escaparate donde generar planes piloto para introducirse en la venta y generar presencia digital.

Estos lugares virtuales para comerciantes y productores facilitan el acceso a un mercado enorme, rápidamente, con muy poco esfuerzo y con mínimo riesgo, porque el cliente está ahí esperando y quiere comprar. Otra de las ventajas aplicables a corto y medio plazo es el fomento de las ventas cruzadas. Cuando un cliente busca corbatas, pongamos por caso, el marketplace le recomienda trajes y camisas, lo que potencialmente se traducirá en un mayor consumo. ¿Otra salida? su eficacia para liquidar existencias. Si un comerciante desea deshacerse de parte de su estocaje, puede bajar el precio para venderlo más rápido.

Variaciones que mejoran la partitura

Se hace necesario adecuarse a unas nuevas tendencias, orientadas al espacio comercial que se avecina, sin barreras ni fronteras. Las nuevas variaciones mejoran la partitura. Eup! ofrece una salida cercana, adecúa las melodías más reconocibles en cada pueblo para que la oferta suene bien, más apetecible. Propone no arrasar el ecosistema sobre el que se ha instalado como trampolín sino llevar nuevos apeos de labranza que fertilicen con más eficacia la tierra.

Eup! en un proyecto amplio para avanzar de manera decidida en la transformación y digitalización del comercio local incidiendo en los retos que plantea al sector los nuevos hábitos de consumo y la aparición de nuevos canales de promoción y venta. En este sentido, la iniciativa se proyecta como un complemento necesario a la tienda física y pone el acento en la formación y el acompañamiento a las y los comerciantes para que puedan aprovechar todo el potencial que ofrece el entorno digital y los nuevos canales de marketing.

Es recomendable a que el minorista investigue para conocer a los competidores antes de poner a la venta un producto. Comprobar las otras marcas, sus precios, sus condiciones y sus plazos de entrega, entre otras cosas, sirve para verificar si la oferta que se va a proponer es competitiva. Si, también en esta nueva tierra está la clave en la diferenciación.

Las tres leyes modernas: ahorro, confianza y rapidez

Miremos a nuestro alrededor y veamos no ya la utilidad sino casi la necesidad de aplacar la sed con este modelo. Bizkaia cuenta con 14.870 comercios minoristas y el reto, sin duda, es su digitalización. No es un problema local: es una disyuntiva internacional. No por nada, las bases de la sociedades más avanzadas exigen algo más que calidad en los productos que consumen.

Los gobiernos con vocación de amoldarse a un futuro de calidad fijan su mirada en puntos cardinales: la preservación medioambiental, la igualdad de oportunidades y la integración social, ejes que derivan en un empleo de calidad. Es la manera de crear una sociedad moderna, donde el comercio jugará un papel central. Por su parte, la sociedad que consume aprecia la inexistencia de gastos de envío, lo que deriva en el ahorro en la bolsa de la compra; el compromiso de las devoluciones también gratuitas, síntoma de confianza entre ambas partes, y la rapidez en la adquisición del producto o el servicio, garantizada con el compromiso de entrega en 24 o 48 horas. Son las tres leyes modernas.