Un futuro incierto

Jesús Mª Lazkano
Doctor en Bellas Artes por la UPV/EHU y pintor

Desde los albores del nacionalismo, Euskal Herria, un país pequeño, comienza a encontrar un cauce a su necesaria producción cultural propia, que exige ingentes cantidades de energía creativa para afirmarse frente a la apisonadora generalista del poder y los números, nosotros siempre en minoría.

HAY muchas maneras de abordar un análisis sectorial de nuestra historia cultural reciente. Una de ellas, aquella que narra cierta concatenación de hitos o acontecimientos relevantes, digamos una suma de conquistas, de los Juegos Florales al Guggenheim, pasando por la Asociación de Artistas Vascos, la revista Hermes, Arantzazu o los grupos Gaur, Orain… por ejemplo. Pero también podemos revisar el pasado como una suerte de movimiento, como corrientes generales, fuerzas que empujan y provocan esos acontecimientos relevantes. Es decir, frente a una historia de conquistas, una historia de procesos, una historia que se desarrolla y crece desde abajo, con voluntad de cambiar; habla de reivindicación, solidaridad, aprendizaje y mejora.

La historia reciente de la cultura vasca es el empeño por encontrar y construir canales propios de comunicación, una manera diferenciada de expresión

La evolución del nacionalismo se desarrolla en planos a distintas velocidades. La batalla política, la escena institucional, el ámbito legislativo, el derecho, el análisis conceptual, el horizonte geográfico o los planteamientos culturales, documentales y aspiracionales son vasos comunicantes, pero también salidas de emergencia. La cultura, mejor dicho, las culturas, se constituyen como escenario donde manifestar voluntades, ideas, visiones y respuestas precisas, frente (o como consecuencia) a un entorno determinado, constituido por el hoy, derivado de lo que hasta ahora hemos sido, hecho u olvidado. Es fundamental entender este concepto interdisciplinar y procesual de la cultura que avanza o se mueve desde nuevas rupturas del contexto, propuestas individualizadas e independientes que con el tiempo acaban integradas en lo colectivo. Hablar de cultura es hablar de comunicación, participación y renovación. Necesita de cauces para expresarse de manera personal, natural y diversa. La historia reciente de la cultura vasca es el empeño por encontrar y construir canales propios de comunicación, una historia de reivindicación en la búsqueda de un espacio y manera diferenciada de expresión, en su lengua y a su modo.

Escollos Desde sus inicios, una de las dificultades de la cultura vasca ha sido un problema de escala. Cómo articular un desarrollo históricamente negado y acallado, cómo conquistar un espacio natural que han silenciado, cómo construir un imaginario colectivo desde expresiones propias minorizadas, sin cauces de expresión. El ideario nacionalista surge a raíz de corrientes europeas ya plenamente arraigadas a finales del XIX, en un intento por crecer y autoafirmarse, a partir de una manera propia de entender el mundo y expresar su diferencia desde la independencia que una cultura libre puede desarrollar.

Nace de una visión europea romántica general ya en marcha previamente, donde el mapa de los grandes relatos unificadores desde el Estado y la religión se desmorona, dando paso a la diferencia, lo propio, lo local, lo singular, lo genuino, el acontecer diario, lo urgente, lo necesario, un movimiento no solo político sino también estético en la música, la literatura, los temas pictóricos, relatos domésticos, el paisaje cercano, las melodías populares…

Desde los albores del nacionalismo, Euskal Herria, un país pequeño, comienza a encontrar un cauce a su necesaria construcción cultural propia, que exige ingentes cantidades de energía creativa para afirmarse frente a la apisonadora generalista del poder y los números (nosotros siempre en minoría). Más allá de una voluntad de homologación, esta necesidad de autoconstrucción necesita de una acumulación de información, ponerse al día, pensar, trabajar e imaginar en el escenario europeo de las nuevas corrientes, estar en el centro del debate.

Este viaje arranca desde la reivindicación de una identidad a recuperar, hasta la actual integración en los lenguajes internacionales en un mercado global.

Las instituciones envían a sus artistas becados a Roma, las y los artistas vascos van a París tras la estela de Guiard y con el apoyo de Durrio ya establecido en la ciudad, se establece un puente continuo de ir y venir. Escenarios donde los artistas vascos se codean con la élite internacional.

Más tarde, en un siglo XX sumergido en dinámicas enfrentadas (derecha-izquierda, capitalismo-comunismo, metrópoli-colonia, grandes estados-pequeñas naciones), la diáspora artística derivada de la Guerra Civil y posterior dictadura es el puente que nos comunica con lo contemporáneo y nos pone en contacto con el movimiento moderno. Una respuesta estética en sintonía con el devenir internacional, aire nuevo y vanguardia, racionalismo, expresionismo abstracto, informalismo, surrealismo...

La necesidad de las y los artistas por dar forma a un universo propio con los lenguajes de la contemporaneidad, de construir un espacio de creación desde la diferencia, tomar conciencia de nuestra identidad en la búsqueda de un lenguaje propio y diferenciado. Esfuerzo continuo en un siglo XXI desbocado, fascinados por un fenómeno como la globalización que todo lo desintegra, acerca y aplana.

Globalización La creciente uniformización del gusto, la internacionalización y democratización del turismo, el consumo insostenible y un sutil pero implacable cambio de paradigma: el trasvase de la cultura al entretenimiento. Bases para un Guggenheim exitoso, con una oferta cultural internacional atrayente, sujeta a las grandes escalas, grandes cifras, una economía del viaje, sobre la necesidad de aparecer en el mapa, de ser los elegidos, convertirnos en destino preferente… Una de las funciones clave de nuestros órganos internos es controlar la gestión de nuestros cargos públicos. Porque es el partido el que marca la política que debe guiar la acción institucional en los ámbitos que están a nuestro cargo. Las experiencias que hemos tenido en estos últimos 40 años de intentos de actuar al margen o en contra de las directrices del partido han dado lugar a las tristes experiencias de las escisiones que tanto daño han hecho. A nosotros y al país.

Debemos mostrar el verdadero potencial de nuestros artistas, los que han hecho que seamos como somos y nos invitan a imaginar el futuro

Un modelo cultural limpio, homologable, ausente de criterio propio, instalado sobre un panorama cultural circundante devastado, necesitado de ayuda permanente, que la pandemia que vivimos se ha encargado de finiquitar.

Una red de producción cultural a nuestra escala, que no encuentra salida más allá de lo institucional y deberíamos repensar si queremos que sobreviva, con el problema nuevamente derivado de la escala, sobre una masa crítica de público insuficiente, incapaz de asimilar, consumir y demandar una producción exquisita desde el mundo musical, editorial, escénico o plástico. Un público escaso que evoluciona a ritmo acelerado, con mayor acceso a la producción multinacional, acosado por la presión de una mercadotecnia feroz y atractiva, rica y diversa, cada vez más accesible.

En resumen, 125 años de un viaje que arranca desde la reivindicación de una identidad a recuperar, el empeño y trabajo para una construcción nacional vasca contemporánea en permanente búsqueda de un lenguaje diferenciado desde las vanguardias, hasta la actual disgregación, desvanecimiento e integración en los lenguajes internacionales de un mercado global y sin fronteras…

Un viaje que no acaba, en un pequeño país con la ventana abierta al mundo, para mostrar el verdadero potencial creativo de nuestros artistas, aquellos y aquellas que han hecho que seamos como somos, veamos el mundo como lo vemos y que nos invitan a soñar e imaginar nuevas realidades futuras.

Kate maila berriak

Mari Karmen Garmendia Lasa
Kultura sailburua (1995- 2001)

Larrazabaleko garai hartatik mende bat eta laurden geroago, urratutako bideari begirada zintzoa zuzenduta, malkarrak ordekak baino ugariagoak izan direla argi ikus daiteke.

Urratutako bideari begirada zintzoa zuzenduta, malkarrak ordekak baino ugariagoak izan direla argi ikus daiteke

Halere, malkarretan zehar ere aurrera egiteko argitasunak, adoreak eta kemenak ez dute huts egin. Ez dugu ezkutatu behar, ordea, aldian aldiko egitasmo, helburu eta arazoak batzuetan kanpotik ezezik, EAJren etxe barrukoen artetik ere astinduak izan direla. Halere, nire uste apalean, fede txar kontua ez, baizik belaunaldi, jatorri, pentsamolde desberdinetatik eratorriak izan direla, orohar, esango nuke.

Euskararen batasunak, adibidez, bide luzea egin du eta gorago esan dudanaren ispilu gardena da. Baina euskaldunok ez gara salbuespena horretan. Uriel Weinreichen lana irakurrita oso ondo uler daiteke guk bizi izan duguna eta zergatik. Are gehiago, beste hizkuntza eta gizarte batzuetan bezalatsu gertatu dira gauzak gure artean.

Kulturaren ikuspegitik begiratuta, 1895-2020 urteen arteko garaiak baditu zenbait mugarri oso esanguratsuak. Sarritan, Euskadiko kultura politikarekin eta hizkuntza politikarekin lotura estua dutelako. Beste batzuetan, gizarte aldaketen seinale direlako. 1936garren urtean Gerra Zibila lehertu zen arte, eusko gizartean txertatuta dauzkagun egitura eta erakundeen hazia ereiteko, eta baita zenbait erakundeak sortzeko zoria izan zuten gure aurrekoek. Ezin dugu sekula ahaztu Eusko Ikaskuntzaren sorrerak 1918 garrenean abian ipini zuena.

Gaur egun kultura diplomazia deitzen zaion diplomazia mota horri Agirre lehendakari zuen gobernuak ekin zion

Besteak beste, iritzi eta ideologi desberdinetako jendearen elkar hartzea, euskararen normalkuntzarako hasikinak, Euskaltzaindia bera, euskaraz eskolatzea, elebitasuna hezkuntzan, nazioartean eremu desberdinetako jakintsuekin harreman sarea. Zer ez hurrengo urteetan. Askok, ordea, Sabinok bezala, gaztigua jaso zuten ordainetan: herbestea, kartzela, baita heriotz zigorrak ere 1936tik aurrera.

Gaur egun kultura diplomazia deitzen zaion diplomazia mota horri J. A. Aguirre lehendakari zuen gobernuak 1937an ekin zion Eresoinka sortuz. Etxepare Institutua daukagu orain eta baita Kultur Behatokia ere. Merezi du gurean, mundo zabalean bezalaxe, kultura diplomaziaz egiten diren jarduerak ezagutzeak, baita argitaratuta dauden hausnarketak ezagutzeak ere.

Pauso bat atzera eginda gogora dezagun txingarretatik sua bezala, apurka-apurka, poliki-poliki, hotsik jo gabe, 50 eta 60ko hamarkadetan, frankismoa oraindik puri-purian zegoenean, adoretsu jokatzeko borondatea izan genuela.

Askok, Sabinok bezala, gaztigua jaso zuten ordainetan: herbestea, kartzela eta heriotz zigorrak

Asmatu egin genuen oso kinka larrian, ezkutuan baina etenik gabe, geratu zen kateari kate maila berriak eransten. Urte haiek ere malkartsuak izan ziren. Etxe barruan elkarrekin konpontzen ez genuen beti ondo asmatu.

Liskarrak, gauza oro aldatzen dela, ajola duena jarraitasuna dela ez onartzetik etorri ziren ia beti. Gizakiak errotzeko lurra behar eta nahi du. Baina horrek ez du esan nahi aurreko belaunaldietatik jaso duena lerroz lerro errepikatzera behartuta dagoenik. Belaunaldi bakoitzak berea ekarriko du.

Halaxe gertatu da eta ari da gertatzen gurean ere, mundo zabaleko beste nazio eta herrietan bezala. Memoria gaitzetsi ez, ahaztukotzat eman ez; zaindu eta transmititu egin behar dugu bizirik iraun eta garatzea nahi dugun kulturaren elikagaietako bat den aldetik. Aldi berean, ordea, ingurumariari eta munduari behatu, etengabeko aldaketak antzeman, inertziak astindu eta kezka, galdera eta arazo berriei legozkiekeen erantzunak aurkitzen saiatu.