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Sentimiento jeltzale hasta la médula

Un reportaje de Sandra Atutxa

Son presente y futuro de un partido con 125 años de historia. Ziortza, Amaiur, Blanca e Itziar son jóvenes y desde que tenían uso de razón decidieron su afiliación al PNV. Con orgullo muestran su sentimiento de pertenencia y confían en que el partido continuará trabajando para garantizar el impulso a las salidas laborales para los jóvenes.

TODOS son jóvenes y son del PNV. Lo dicen con orgullo y con la convicción de que es la opción política de presente y futuro. Rehúyen de esos tópicos en los que relacionan al partido jeltzale con una alternativa anticuada, obsoleta y solo para viejos. “¿Con 21 años soy vieja? Esas afirmaciones me molestan enormemente. Formo parte de un partido histórico, no viejo, que es diferente. Que no se confundan”, lanza contundente Itziar Alonso, de Oñati. Pero no es la única que siente y piensa así. Algunos jóvenes lo han mamado desde la más tierna infancia. Es el caso de Ziortza Álvarez de Lezama, que a sus 24 años recuerda cuando apenas levantaba dos palmos del suelo e iba a los mítines cogida de la mano de aita y ama. “En casa ha sido el partido de cabecera. Mis aitites e izeko me han inculcado unos valores que para mí han sido importantes. Nunca dudé de que quería pertenecer y trabajar por y para EAJ/PNV. Es un sentimiento muy fuerte que nace de dentro y que ha estado desde siempre presente en mí. Para ser del PNV hay que sentir algo especial dentro, un sentimiento de pertenencia fuerte, intenso”, afirma emocionada la vizcaina.

“En casa el PNV ha sido el partido de cabecera. Mis aitites e izeko me han inculcado unos valores que para mí han sido importantes”

Ziortza Álvarez 24 años, afiliada de Lezama (Bizkaia)

Blanca Menéndez es de Gasteiz y tiene 22 años. En su caso tampoco le costó mucho decidir a quién quería votar y a qué partido quería afiliarse. “Yo no esperé a los 18. En casa dije que quería dar mi nombre en el partido con 16 años. No quería perder el tiempo”, asegura la estudiante de periodismo en Leioa. Menéndez dice que muchas veces se ha sentido cuestionada por ser jeltzale, pero a ella le da igual, siempre va con la cabeza bien alta.“Parece que, si eres joven, para ser guay tienes que ser de la izquierda abertzale.

Increíble y ridículo. Yo soy del PNV y siento que es un partido con ideas claras y que me representa no solo en Euskadi, sino también en Madrid. Eso no lo puede decir cualquiera. Nosotros, sí”, sentencia.

“Soy navarro, vasco y del PNV. Cuando lo dije en casa alguno se llevó un buen susto, pero en mi familia siempre han primado el respeto y la libertad”

Amaiur Guindeo 22 años, Atarrabia (Nafarroa)

Al navarro Amaiur Guindeo el sentimiento jeltzale no le viene de familia como a Itziar, Ziortza o Blanca. Su caso es di-ferente, ya que su familia es de otro color político. Pero eso no es un pro-blema para él. En unas elecciones analizó el panorama político y vio que la única opción que le convencía era el PNV. Ni más ni menos: “Cuando dije en casa que me había afiliado al PNV, alguno se llevó un buen susto”, lanza. Y añade: “A pesar de las diferencias, todos nos respetamos. Desde pequeño me han dicho que decidiese con li-bertad. Yo he elegido”, sentencia. Eso sí, según Amaiur, los encuentros familiares y las conversaciones políticas suelen resultar muy divertidas. “Mi padre y yo utilizamos el humor para lanzarnos las cosas”. El sentimiento abertzale nació con el PNV. 125 años después, aquella semilla sigue más viva que nunca y continúa removiendo desde lo más profundo de las entrañas a quienes desde muy jóvenes tienen claro su pertenencia a un partido que ha sabido adaptarse a las circunstancias de cada momento histórico y, con firmeza, tomar decisiones en diferentes ámbitos sociales gestionando con acierto las crisis. Itziar, Ziortza, Amaiur y Blanca son el presente y el futuro. En torno a una mesa, en un encuentro celebrado en Sabin Etxea, estos jóvenes se desnudan para hablar con libertad de ese sentimiento jeltzale que sienten hasta la médula.

EL EMPLEO Los cuatro están labrándose un futuro profesional, estudian para hacerse un hueco en el mercado laboral y, siendo conscientes de las dificultades actuales, confían en que la situación mejore. “En algún momento tiene que cambiar todo. Tengo la esperanza de que tras la crisis que vivimos ahora todo dé un giro y podamos salir de esta situación complicada que no solo afecta a los jóvenes, sino a toda la sociedad”, apunta Itziar, estudiante de Filosofía, Política y Economía.

“Durante años vivimos fuera de Euskadi y todos los años volvíamos para asistir al Alderdi Eguna; para mí era un día grande que vivía con ilusión”

Blanca Menéndez 22 años y aflliada de Gasteiz (Araba)

Lo cierto es que no les falta ilusión y desde que tenían uso de razón tenían claro que se afiliarían al partido. Incluso, eran tantas las ganas que tenían, que Ziortza y Blanca no pudieron esperar a cumplir los 18, edad mínima para poder hacerlo. “Durante muchos años vivimos fuera de Araba y solíamos venir a los Alderdi Eguna. Para mí era un día grande. Soñaba con ese día porque me sentía en familia, arropada...”, lanza la joven gasteiztarra, que este año ha echado de menos no poder encontrarse con el resto de afiliados en las campas de Foronda tras suspenderse por el covid. “Es un día grande, que lo vivimos como en una gran familia”.

La guipuzcoana Itziar hace apenas dos años que se afilió al PNV, pero reconoce que en casa siempre ha estado presente el sentimiento abertzale. A pesar de que su familia no está afiliada, ella decidió formar parte de las filas del partido en Oñati, donde ocupa un puesto en la junta del partido. “No es fácil ser del PNV en un pueblo como Oñati. ¡Soy del PNV, sí, y con orgullo!”, dice. Según explica, este partido forma parte de su forma de ser y de su esencia: “De ahí emanan mis valores y, a la hora de socializarme, también ha sido clave ese contacto con el partido”.

Amaiur es un hombre de retos porque no solo en casa no comparten sus ideas, sino que, por si fuera poco, vive en Nafarroa. Es el único concejal del PNV en la localidad navarra de Atarrabia y lleva afiliado desde 2017. “El PNV es un partido histórico, serio, comprometido y de futuro. Mal que les pese, eso no hay nadie que lo pueda cuestionar”.

Dada la idiosincracia de la comunidad foral, reconocer abiertamente ese sentimiento jeltzale y defender por encima de todo esa identidad vasco-navarra no se presenta tarea fácil para este joven de 22 años que rea-liza un máster para ejercer de abogado. Sin embargo, Amaiur trabaja para que la pre-sencia de EAJ/PNV en Nafarroa vaya tomando fuerza. En el encuentro, el navarro relató que muchas veces cuestionan su condición de vasco: “Tú eres español y navarro”, le dicen. Pero Amaiur no se cansa de dejar claro quién es y cómo siente. “No es fácil ser vasco y del PNV en mi pueblo. Estás en medio. Por un lado, los regionalistas que nos quieren apartar y, por el otro, la izquierda abertzale haciendo siempre ruido. Nosotros no somos de hacer ruido, pero hacemos cosas. Cuando cuestionan mi identidad, saco el carnet del PNV y punto”, sentencia con claridad.

“No es fácil ser del PNV en un pueblo como Oñati; pero de este partido emanan mis valores y mi forma de sentir. He mamado el abertzalismo desde pequeña en casa”

Itziar Alonso 21 años, afiliada de Oñati (Gipuzkoa)

Los cuatro jóvenes reconocen el papel y la labor que el partido está realizando en la gestión de la pandemia del coronavirus y les molesta cuando desde algunos sectores socia-les y políticos responsabilizan de lo que sucede a Urkullu. “Es muy fácil criticar y defender una cosa en Euskadi y otra en Madrid. Pero hay que estar ahí, en primera línea tomando decisiones impopulares”, plantea Itziar. Ziortza considera importantísima la representación del PNV en Madrid y destaca la valía de Aitor Esteban para sacar adelante proyectos claves para Euskadi. De hecho, hace unos años convenció a una amiga para que diese su voto de confianza a Esteban. “Si en España hubiese la opción de votar al PNV, muchos lo votarían”, añade.

¿Votar a quién? Itziar, Ziortza, Amaiur y Blanca están alargando sus estudios con la esperanza de que las cosas mejoren. Piden al partido que continúe trabajando en políticas que garantizan la integración de los jóvenes en el mercado laboral y su emancipación. “Me preocupa terminar los estudios y no tener trabajo”, dice Itziar.

Lo que tienen claro es que, si no tuviesen la opción de votar al PNV, directamente no emitirían el voto, porque no hay ningún partido que les genere confianza. “A veces le ha preguntado a aita: ¿Si fueses español y vivieses en Madrid, a quién votarías? Me responde que no sabe”, cuenta Ziortza. Amaiur, con ese humor que le caracteriza, dice que a veces le pincha a su aita y le dice que, de no votar al PNV, votaría al partido socialista y su padre, según Amaiur, se enfada. “En Nafarroa un día puede suceder que nuestra coalición se rompa y tener que presentarnos solos. Si llega ese día, ya veremos lo que pasa. Lo que tengo claro es que yo tampoco votaría a otro que no fuera el PNV”, concluye.