Ocho islas para este verano

Islas Canarias
Paraíso de las emociones

Itziar Acereda |

Junto a sus famosas playas, estampas marinas y paisajes volcánicos donde la naturaleza exhibe sus prodigios, Canarias dispone de encantadores enclaves para visitar, en los que empaparse de cultura en cada rincón, saboreando una gastronomía con carácter, basada en el producto local. En estas islas repletas de tesoros, el turista encontrará de todo y para todos los gustos.

En un año tan complicado por las consecuencias del Covid-19, y casi recién liberados de un confinamiento que ha hecho añorar más que nunca los destinos vacacionales propios del verano, poner rumbo a las Islas Canarias es como viajar a la ‘Isla del tesoro’ en ocho versiones diferentes, tantas como las principales islas que componen el archipiélago. Ello en el sentido de que pocos destinos reúnen tan extensa amalgama de espacios naturales, experiencias y emociones para hacer de las vacaciones unos días inolvidables.

A un salto de la Península, frente a la costa noroeste de África, las islas de Tenerife, Gran Canaria, Lanzarote, La Palma, Fuerteventura, La Gomera, El Hierro y La Graciosa componen un paraíso singular, bendecido por las bondades de una climatología con temperaturas suaves y sol durante todo el año, tan valorados por los turistas. Todo a solo tres horas de vuelo del País Vasco y ahora también desde Foronda, mediante la línea que opera la compañía Binter (Los miércoles con Tenerife Norte y los viernes con Gran Canaria).

He aquí, en el océano Atlántico, una auténtica erupción de naturaleza que completan islotes como el de Lobos y otros cuatro que conforman el denominado archipiélago Chinijo: Montaña Clara, Alegranza, Roque del Este y Roque del Oeste. Nacidas de los volcanes, cada una de las “islas afortunadas” exhiben huellas de los mismos (cráteres, coladas de lava, calderas, etc.), dotándolas de un paisaje singular de aspecto lunar que no deja indiferente a nadie. Pero más allá de su influjo volcánico, la naturaleza se muestra en Canarias en todo su esplendor. Así lo avala el hecho de tener el 40% de su espacio protegido, con 4 PARQUES NACIONALES, como el de Timanfaya en Lanzarote, la Caldera de Taburiente en La Palma, el del Teide en Tenerife y el de Garajonay con sus legendarios bosques de laurisilvia, unos frondosos árboles semejantes al laurel, que coronan el escarpado centro de la isla de La Gomera.

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Buena prueba de la riqueza biológica de Canarias son también sus 7 RESERVAS DE LA BIOSFERA: El Hierro, La Palma, La Gomera, el macizo de Anaga, la mitad occidental de Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote; y 3 RESERVAS MARINAS: la Isla de La Graciosa e islotes del norte de Lanzarote, la isla de la Palma y La Restinga, Mar de las Calmas en la isla de El Hierro. Todo lo cual les permite alcanzar las 3.000 especies de flora y fauna endémica y unos fondos marinos dignos de contemplación. La fuerza de la naturaleza ha dispuesto allí variedad de hábitats conjugando playas, arenales sembrados de dunas, 60 piscinas naturales de agua marina, parajes de cuento en sus bosques… para una elección al gusto del consumidor.

En el capítulo de los arenales bañados por el mar, los hay de arena blanca, negra, roja o rubia, ya sean vírgenes, con ambiente popular, para niños y desde calas románticas hasta extensiones de arena míticas como las de Fuerteventura. La gama de playas con sus aguas templadas para un agradable baño es casi infinita. Si bien, de tan dilatada lista se pueden citar, por su particular hermosura, las playas de Papagayo y El Carmen en Lanzarote, la de San Juan en Tenerife, La Cueva en La Gomera, la de Nogales en La Palma, la de Corralejo en Fuerteventura, las del Inglés y Las Canteras en Gran Canaria o la cala de Tacorón en El Hierro. De hecho, Canarias es el paraíso de las playas con bandera azul.

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ESTE AÑO, PARA DISFRUTAR COMO NUNCA

Las Islas Canarias esperan al turista con mucho que ofrecer y dispuestas a sorprenderle con su origen volcánico, pródigo en escenarios espectaculares, unido al carácter de sus gentes, justa mezcla de dulzura y hospitalidad. Y ello este verano más que nunca, debido a su proximidad como destino español, junto a la menor afluencia de turistas que permite disfrutar Canarias de otra manera, más íntima, sin aglomeraciones y, en definitiva, más cercana incluso en el idioma. Tanto en cada isla en particular como en un combinado de varias, factible a través de los vuelos interinsulares que opera la aerolínea Binter.

El archipiélago se abre a los viajes en pareja, familiares con niños o en grupo de amigos, ofreciendo una extensa red de alojamientos, con cerca de 650 establecimientos hoteleros que brindan en torno a 255.000 plazas de distintas categorías.

Estos meses estivales son buen momento, asimismo, para saborear con calma la gastronomía local en los restaurantes, con un abanico de locales hosteleros que va desde los encantadores chiringuitos de playa a los restaurantes con estrellas Michelin, esos templos de la restauración que juegan en la primera divisíón de la gastronomía mundial, para los paladares más exigentes. Sea cual sea la elección, no faltarán en la mesa ingredientes tan característicos de la cocina canaria como las papas, a las que el origen volcánico de la tierra les otorga una textura diferente, el millo -como denominan los canarios al maíz- o la gran variedad de pescados propios de la zona que les regala el mar. A este respecto son muy conocidos el mero, la vieja, o el cherne. Mención aparte requiere una fruta tan emblemática como el plátano, del que elaboran hasta un licor exclusivo.

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VARIEDAD DE ENCANTOS A ELEGIR

A los encantos naturales, cada una de las islas del archipiélago añade una riqueza patrimonial y cultural a explorar por el visitante. Se puede completar la oferta de sol y playa con escapadas a enclaves que conquistan al recién llegado. Es el caso de la Villa de la Orotava o Vilaflor en Tenerife, los Llanos de Aridane o Santa Cruz de la Palma, Tiñor en El Hierro, el Puertito de Lobos en Fuerteventura o Taguluche y Hermigua en La Gomera, donde aprender un poco más del misterioso lenguaje del silbo, declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. De cualquiera de ellos se obtendrán fotografías de postal. Las alternativas saltan a la vista para quienes prefieran el silencio de los pueblos retirados, en el interior o cerca de la costa, o quienes, por el contrario, gustan del bullicio de las capitales, con todos sus servicios y oferta de ocio diurno y nocturno.

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Este menú rebosante de sabrosas opciones y sensaciones se adereza con la posibilidad de practicar todo tipo de deportes adaptados a las preferencias particulares. Entre ellos, el surf, windsurf&kitesurf, paddle surf, submarinismo, vela y pesca deportiva, que toman el mar como escenario de pruebas; o bien el senderismo y la escalada en Gran Canaria, el ciclismo de montaña y cicloturismo, el golf y por supuesto, los deportes autóctonos, con la lucha canaria como estrella de todos ellos. La diversidad de actividades de ocio disponibles es otra de las bazas que animan la estancia con múltiples opciones. En este sentido destacan, por ejemplo, el avistamiento de cetáceos o las rutas nocturnas guiadas para observar las estrellas desde uno de los mejores puntos del planeta, con los cielos más limpios y claros de Europa. No en vano, las Islas Canarias cuentan con instalaciones astronómicas de relevancia mundial, alguna a 2.400 metros sobre el nivel del mar. Véase el Observatorio del Teide, en Tenerife, que junto con el del Roque de Los Muchachos, en La Palma, forman el conjunto observacional del Observatorio Norte Europeo, y que pueden visitarse para sumergirse en el conocimiento del universo. Con todo, Canarias hace suyo aquello de que “en la variedad está el gusto”.