KIA quiere seguir siendo un actor principal en la transición tecnológica del petróleo a la corriente eléctrica. Por eso la mitad de su repertorio actual corresponde ya a modelos exclusivamente a batería. La última incorporación a ese elenco es el EV2, un compacto —supera por seis centímetros los cuatro metros— absolutamente coherente con los SUV más corpulentos que lo han precedido, comenzando por el exitoso EV3 y siguiendo por el EV5 y el EV9. El recién llegado asume el código de diseño común a todos ellos y comparte también tacto de conducción, calidad de fabricación e impecable relación precio-producto.
El EV2 confirma el parentesco con las características luces diurnas verticales y la firma lumínica, con la línea de hombros pronunciada y con los pasos de rueda recalcados. Comprime su hechura —mide 4,06 metros de largo, 1,80 de ancho y 1,57 de alto— preservando la amplitud entre ejes (2,65 m). Este detalle, unido al singular diseño cuadrangular distintivo de Kia, confiere a la cabina una insospechada espaciosidad. Gracias a ella acomoda a bordo a los pasajeros; los ocupantes de las plazas posteriores pueden regular el punto de anclaje de la banqueta y así contar con más espacio para las piernas sacrificando volumen del maletero (entre 405 y 362 litros).
El modelo llega al mercado proponiendo una versión inicial que vincula un motor de 108 kW, potencia equivalente a 146,5 CV, con una batería de 42,2 kWh. La combinación depara una autonomía de 317 km en ciclo combinado WLTP. Puede parecer un alcance corto, pero resulta suficiente para un vehículo de sus características, claramente destinado a usuarios que se desenvuelven habitualmente en entornos urbanos y salen de vez en cuando a carretera. El EV2 cumple en ambos escenarios. Ofrece unas prestaciones más que correctas: alcanza 161 km/h de punta, progresa de 0 a 100 km/h en 8,7 segundos y se recupera de 80 a 100 en 6 segundos.
Kia tiene una buena noticia para quienes carecen de libre acceso a un punto de recarga o padecen la angustia por la autonomía propia de los usuarios primerizos de vehículos eléctricos. Está a punto de salir una segunda versión del modelo con mayor recorrido. Va a equipar una batería más capaz, con 61 kWh, que incrementa el radio de acción hasta 453 km. Esta segunda declinación, que estará disponible el mes próximo, recurre al mismo motor, con lo que las prestaciones serán similares a las de la actual.
Una y otra variante funcionan con arquitectura de 400 V. En condiciones óptimas, la carga rápida de corriente continua (CC) del 10 al 80 % tarda 29 minutos en la versión de autonomía estándar y uno más en la de autonomía extendida. El EV2 también se reabastece con corriente alterna (CA) de 11 kW.
El EV2 oferta dos acabados, Air y Earth, con precios de 24.550 y 29.410 €, respectivamente. Esos importes incluyen todos los descuentos, pero no la subvención del Plan Auto+, con la cual el modelo partiría de veinte mil euros.
Cabina tecnológica con ambiente familiar
La ambientación interior del EV2 recuerda la del EV3. El salpicadero presenta el sistema Connected Car Navigation Cockpit de Kia con triple pantalla; integra una de 12,3 pulgadas (31 cm) destinada a la instrumentación, un monitor táctil central de igual tamaño para el equipo multimedia y una pantalla de control de climatización de 5,3 pulgadas (13 cm).
El equipamiento incluye recursos de asistencia a la conducción propios de modelos de superior categoría: asistente para evitar colisiones frontales, control de crucero adaptativo, sistema de estacionamiento remoto con llave, monitor de ángulo muerto y cámara de visión 360º con 12,3 pulgadas (31 cm)..
El EV2 es el primer modelo de Kia equipado con una unidad de monitorización del habitáculo. El sistema, integrado en el retrovisor, analiza en tiempo real la atención del conductor y la posición de los ocupantes para optimizar las funciones de seguridad, de acuerdo a los protocolos Euro NCAP, con el fin de minimizar las lesiones en caso de activación del airbag.
El sistema también puede ejecutar la ‘maniobra de riesgo mínimo’ si quien lleva el volante no responde, reduciendo la velocidad y emitiendo avisos para alertar a los demás usuarios de la carretera.