EL Barakaldo cuenta desde hace unas semanas en sus filas con un jugador llegado desde el otro lado del charco. Es Maxi Amondarain (Montevideo, 1993). El central uruguayo ha recalado en el equipo fabril con el objetivo de ayudar lo máximo posible y con la ilusión de lograr el ascenso a Segunda División. A Maxi no le une solo con Euskadi el conjunto de Lasesarre. Sus abuelos son vascos: “Emigraron cuando estalló la Guerra Civil. Mi abuelo era de Lesaka y mi abuela de Zalla. Hace poco fui al pueblo de mi abuela y me hizo mucha ilusión conocerlo. A pesar de que nadie de la familia vive aquí, siempre es bonito saber de tus orígenes”, asegura con nostalgia.
Amondarain, que ya ha debutado a las órdenes de David Movilla, espera tener minutos mañana en la visita del Barakaldo al Mensajero (12.30). “Me encantó la propuesta del Barakaldo y por eso aposté por venir aquí. Cuando tuve la oportunidad de fichar, no dude en hacerlo. La ambición, los objetivos y la apuesta al máximo de este club me gustó”, señala el defensa uruguayo, que en la liga de su país militó en equipos como el Nacional o el Club Atlético Progreso. Además, recaló una temporada en el equipo sub’21 del Cardiff City galés antes de enrolarse en las filas del Elche Ilicitano. Amondarain, al que no le ha costado adaptarse al equipo barakaldarra, expresa sobre el juego que “en Inglaterra se prioriza antes lo físico que el fútbol, en cambio aquí, los jugadores son más técnicos y mucho más inteligentes a la hora de utilizar el cuerpo”.
Sobre el Barakaldo, Amondarain afirma que ha recalado en un equipo muy familiar: “Muchas veces cuando llegas nuevo, no sabes lo que te puedes encontrar en un vestuario, pero me he adaptado muy bien con mis compañeros y con toda la gente que compone este club”. Sobre la afición de los de Lasesarre, afirma que “se nota su apoyo y la presión que meten en el campo, eso me encanta”. Su primer partido en casa con la elástica aurinegra fue la pasada semana ante el Navalcarnero. “A pesar de que ya jugué unos minutos ante el San Sebastián de los Reyes, sí que estaba un poco nervioso pero me gusta esa responsabilidad de salir al campo y jugar y hacer las cosas bien, además me agradó hacerlo ante tanta afición”, asevera.
Pasión por el athletic La familia de Maxi se muestra muy ilusionada por su llegada a Bizkaia y, además, es hincha del Athletic. Confiesa que todavía no ha podido ver en directo a los pupilos de Ernesto Valverde en San Mamés: “Tengo ganas de ir, sería un sueño ir a ver un partido de ellos y no te digo ya llegar a jugar en ese estadio. El amor que viven por el fútbol en Bilbao me recuerda mucho a la pasión que hay en Uruguay”.