Vodafone quiere recuperar protagonismo en un momento decisivo para las telecomunicaciones. Tras la entrada de Zegona, la compañía defiende que ha iniciado una etapa más ágil, más local y más centrada en el cliente. Su consejero delegado, José Miguel García, reivindica el papel de la operadora como infraestructura crítica para la digitalización del país y sitúa a Euskadi entre los territorios clave de esta nueva fase.
El anuncio es ambicioso. Vodafone desplegará 5G Standalone en toda la comunidad este verano. García asegura que no se trata solo de mejorar la velocidad, sino de activar una red con capacidad real para transformar la industria, los servicios públicos y la competitividad empresarial.
¿Cómo está innovando Vodafone en España y en Euskadi?
Estamos innovando en varios frentes, pero con una idea muy clara: que la tecnología tenga impacto real. No se trata de hablar de 5G, inteligencia artificial o ciberseguridad como conceptos aislados, sino de convertirlos en herramientas útiles para empresas, administraciones y ciudadanos. En ciberseguridad, por ejemplo, estamos reforzando nuestras capacidades para proteger a compañías e instituciones en un entorno cada vez más complejo. En inteligencia artificial, estamos desarrollando servicios para empresas y también aplicándola internamente para ser más eficientes y mejorar la atención al cliente.
Y luego está el 5G, que para nosotros es una apuesta estratégica. En Euskadi ya dimos un paso importante con el Campus Vitoria-Gasteiz del Parque Tecnológico, donde desplegamos una red móvil privada con núcleo 5G Standalone. Aquello nos permitió probar casos de uso reales vinculados al IoT, la robótica, la inteligencia artificial y la industria. Ese aprendizaje nos permite ahora ir más lejos. Este verano llevaremos el 5G Standalone a todo Euskadi. Y esto es importante. No hablamos solo de más velocidad, sino del 5G completo, conectado a un núcleo 5G, preparado para habilitar servicios críticos y nuevas aplicaciones para empresas y administraciones.
¿Qué papel juega Vodafone Empresas en esa estrategia?
Vodafone Empresas es donde aterriza toda esa innovación. Es la parte de la compañía que convierte la tecnología en soluciones concretas para empresas, administraciones y sectores estratégicos.
Trabajamos con todos clientes autónomos, pymes, grandes compañías y administraciones públicas. Tenemos más de 400.000 clientes empresariales, incluyendo SOHO, y una actividad que supera los 1.000 millones de euros de facturación. Pero más allá del volumen, lo relevante es el tipo de necesidades que cubrimos. Estamos en entornos donde la conectividad no puede fallar. Hablamos de organismos públicos, empresas con operaciones críticas, compañías que necesitan comunicaciones seguras, resilientes y disponibles en todo momento.
Y también estamos muy cerca de la pyme, que muchas veces no necesita grandes discursos sobre digitalización, sino soluciones que le ayuden a vender más, trabajar mejor, ahorrar costes o protegerse frente a riesgos. Para nosotros, la tecnología solo tiene sentido si mejora la competitividad real de las empresas.
¿Dónde ve las mayores oportunidades de crecimiento?
En la combinación de redes, datos, inteligencia artificial y seguridad. Ahí se va a decidir buena parte de la competitividad de los próximos años. El 5G, el edge computing, el IoT, la nube y la ciberseguridad van a cambiar la forma de operar de muchos sectores. Ya no hablamos simplemente de conectar dispositivos, sino de tomar decisiones en tiempo real, automatizar procesos, reducir costes, anticipar fallos y abrir nuevos modelos de negocio.
En industria, por ejemplo, el 5G permite avanzar en mantenimiento predictivo, robótica conectada, automatización o control remoto de operaciones. En sanidad, puede impulsar servicios de telemedicina más avanzados. En movilidad, abre la puerta al vehículo conectado.
Y en sectores como el agua, la energía o la logística, el IoT permite monitorizar infraestructuras críticas con mucha más precisión beneficiándose de la inteligencia que permite el big data.
La próxima década no la ganarán necesariamente las empresas que acumulen más tecnología, sino las que sepan integrarla mejor en su negocio.
¿Qué cambia realmente con el 5G Standalone?
La red deja de ser solo conectividad y se convierte en una plataforma sobre la que construir nuevos servicios. Con 5G Standalone podemos diseñar redes a medida, con baja latencia o retardo y alta fiabilidad, para una fábrica, un hospital, un puerto, un servicio de emergencias o una administración pública.
“En la combinación de redes, datos, IA y seguridad se va a decidir buena parte de la competitividad de los próximos años”
Para una comunidad como Euskadi, con una tradición industrial tan fuerte, esto es especialmente relevante. Esta tecnología permite avanzar en automatización industrial, vehículo conectado, telemedicina, servicios públicos digitales o aplicaciones de inteligencia artificial en tiempo real. Son los cimientos sobre los que se van a apoyar muchos casos de uso que hasta ahora eran difíciles de implementar con escala.
Euskadi tiene una oportunidad clara para situarse entre las regiones europeas mejor preparadas para la digitalización de su industria y de sus servicios públicos.
Vodafone habla mucho de ciberseguridad. ¿Está ya al mismo nivel que la conectividad?
Sí. Hoy no se entiende la digitalización sin la capa de ciberseguridad. Las empresas están más y mejor conectadas, gestionan más datos, dependen más de la nube y están más expuestas a amenazas. Por eso la seguridad no puede ser un añadido al final del proceso. Tiene que estar integrada desde el diseño de cualquier solución tecnológica.
En Vodafone contamos con capacidades avanzadas de ciberseguridad y 4 centros de operaciones que nos permiten monitorizar, prevenir y responder ante incidentes. Para una pyme, una gran empresa o una administración, la confianza digital es ya tan importante como la conectividad. La red del futuro tiene que ser rápida, pero también segura, resiliente y debe estar preparada para proteger servicios críticos.
¿Cómo ha cambiado Vodafone desde la llegada de Zegona?
Vodafone es hoy una compañía más ágil, más simple, más local y mucho más centrada en el cliente. Con el esfuerzo de los equipos de Vodafone y la colaboración con Zegona, hemos dado un giro importante. Hemos dejado atrás dinámicas que nos hacían más lentos y estamos construyendo una empresa más eficiente, rentable y cercana. Hay un dato que lo resume bien. En estos dos años hemos mejorado 700 procesos internos. Eso no es solo una cifra de gestión. Significa menos fricción para el cliente, respuestas más rápidas y una relación más sencilla con la compañía. De hecho, las reclamaciones se han reducido a la mitad.
También hemos rediseñado parte de la arquitectura de la empresa. Por ejemplo, al llevar la fibra a dos nuevas compañías independientes mantenemos control sobre ese activo, pero ganamos flexibilidad para ofrecer a los clientes la mejor tecnología de fibra disponible en cada momento.
El sector lleva años reclamando cambios regulatorios. Las telecos dicen que necesitan más escala y más rentabilidad para invertir. ¿Comparte ese diagnóstico?
Creo que los últimos acontecimientos nos han recordado algo que a veces se da por hecho, que es que las telecomunicaciones son una infraestructura crítica. Lo vimos con la DANA, con el apagón y con los incendios del pasado verano. Cuando muchas cosas fallan, las redes tienen que seguir funcionando. Y para que eso sea posible hace falta inversión, resiliencia y un sector económicamente sostenible.
Ahora se abre una nueva etapa de crecimiento vinculada a la inteligencia artificial, el 5G, la ciberseguridad y el edge computing. Pero para aprovecharla necesitamos operadores fuertes, con capacidad de inversión y con un marco que acompañe. Hay elementos regulatorios y fiscales que deberían revisarse. Un ejemplo claro es la tasa por el uso del espectro, diseñada hace más de dos décadas. Si esas cargas estuvieran más ajustadas a la realidad actual, podríamos destinar más recursos a red, cobertura y resiliencia.
La digitalización, la competitividad y la soberanía estratégica de España dependen de redes robustas. Y eso exige situar a las telecomunicaciones en el centro de la estrategia económica del país.