Retorno a lo desconocido

June Aranbarri vuelve al remo este curso y capitanea, junto a Nagore Osoro, el proyecto de la trainera femenina iniciado este año por su club

09.02.2020 | 09:03
June Aranbarri rema con la trainera de Ondarroa, su actual equipo.

June Aranbarri vuelve al remo este curso y capitanea, junto a Nagore Osoro, el proyecto de la trainera femenina iniciado este año por su club

ONDARROA.El remo es un deporte que da mucho y al mismo tiempo exige un compromiso enorme. Es una modalidad que engancha a los remeros y les hace disfrutar, pero al mismo tiempo también hay momentos en el que es necesaria una desconexión. Dejarlo de lado y simplemente descansar. June Aranbarri (Ondarroa, 1993) había aparcado el remo durante tres años después de ganarlo todo con Zumaia. Entonces, recibió una llamada. Ondarroa decidió sacar una trainera femenina y quiso contar con ella y Nagore Osoro para capitanear el proyecto. "No dude en decir que sí", afirma Aranbarri. Era la oportunidad de remar en la trainera de su pueblo, algo que sonaba casi imposible hace no tanto tiempo. La ondarrutarra se encontró con un equipo muy joven, formado en su mayoría por juveniles, pero al mismo tiempo con la madurez necesaria para afrontar las exigencias de la competición.

Los primeros días de Aranbarri no fueron sencillos y estar tanto tiempo alejada del remo le pasó factura. "Me costó físicamente muchísimo. Las jóvenes me daban para el pelo. Sufrí mucho de abdominales y lumbar, pero en cuanto a fuerza estaba bien. Disfruto en los entrenamientos, pero en las regatas todavía no tanto porque nos falta potencia", declara. Acostumbrada al alto nivel, la ondarrutarra tuvo que cambiar el chip y tenía claro que "había que tener mucha manga ancha" para poder sacar el proyecto adelante. "No pensaba que disfrutaría tanto. Los primeros días era una sensación rara, tenía que volverme más niña, entenderlas. Pero luego todo ha sido muy natural porque nos lo han puesto muy fácil. Pensaba que la relación iba a ser más fría, pero todo ha ido sobre ruedas", reconoce.

A la hora de mirar por el retrovisor de su carrera, en el recuerdo de Aranbarri aparece la Bandera de La Concha conquistada en 2013 y otra importante cantidad de títulos logrados con Zumaia. Son épocas de gloria que también tenían su lado malo. "He pasado muchos años de presión y eso machaca mucho. En cuatro años fuimos favoritas a todo y gestionar eso no me dejó disfrutarlo del todo", cuenta. Ahora, en Ondarroa el objetivo es otro. Sabe que las banderas no son una meta realistas en estos momentos y buscar sensaciones es el principal objetivo. "Queremos hacer equipo, disfrutar de cada regata y sin dejar de lado remar bien. Es un equipo muy joven al que le falta potencia, pero tampoco tiene peso. Son disciplinadas y están mejorando", cuenta Aranbarri, que en algunos entrenamientos "he tenido las mismas sensaciones de navegar y disfrutar de cuando estaba en grandes equipos y eso es muy motivante", añade. Falta de experiencia combatida con trabajo y mucha ilusión para hacer crecer un proyecto que aspira a seguir siendo el referente de la prolífica cantera ondarrutarra. Osoro es la encargada de llevar más peso en la dirección del equipo y se encarga de las medidas y los entrenamientos. Mientras, Aranbarri controla las sensaciones que se viven dentro del bote. Además, a las dos ondarrutarras tampoco les falta apoyo, sobre todo por parte de su propio club: "Han hecho una apuesta por las chicas. Nos han dado todo el material y toda la logística posible. Siempre nos acompañan a las regatas. También hemos contado con la ayuda de Errasti y de nuestro antiguo entrenador de Zumaia, Kike Manterola; entre muchos otros".