El Torrealday Gernika Rugby Taldea se quedó a las puertas de la gloria. A un pequeño paso de la División de Honor. Y es que el conjunto foral cayó en la final por el ascenso por un ajustado 19-24 ante un sólido y experimentado CRC Pozuelo Rugby. Es decir, los basurdes serán equipo de Élite, la segunda categoría del oval estatal, al menos por una temporada más. Y no fue porque los de Urbieta no lo intentaron. Una y otra vez. Pico y pala. Sobre todo cuando el desenlace del encuentro se acercaba.
Sin embargo, el rival madrileño supo resistir con firmeza las embestidas locales, que además contaban con el ruidoso apoyo de una grada entregada, y acabó por arrebatarle al Gernika el billete directo a Honor.
El partido arrancó con una tensión eléctrica, digna de todo lo que estaba en juego. Los primeros minutos fueron un toma y daca de reconocimiento. Con ambos equipos pasándose revista. Hasta que el pie pasó a ser el protagonista de la táctica. Se adelantó el Gernika, con un golpe de castigo del Beau Peart, que a la postre se erigiría como el mejor jugador local al firmar todos los puntos de su equipo. Pero la réplica madrileña no se hizo esperar.
El Pozuelo mordió en la segunda mitad
Wayne Gardner demostró que la presión no hacía mella en sus filas y respondió con la misma precisión milimétrica para mantener a flote al Pozuelo. Este intercambio de golpes marcó un primer tiempo sumamente equilibrado, de máxima exigencia física, donde las defensas se impusieron a los ataques y ningún equipo fue capaz de romper la estructura rival. Así que, al descanso, las espadas seguían en todo lo alto.
El paso por vestuarios sentó mejor a los visitantes, que dieron un paso adelante en la segunda mitad. Subieron una marcha para poner tierra de por medio con un nuevo golpe de castigo de Gardner y un ensayo de Pedro Arraiza. Así, con el viento a favor, el Pozuelo izó las velas y protagonizó los mejores momentos del encuentro. Al Gernika, por contra, le tocó sacar los remos y resistir contra marea. Le costó.
De hecho, los madrileños golpearon otra vez con un nuevo ensayo, esta vez de Jorge Garreta. Esto fue un golpe anímico para los forales. Un bofetón de realidad que, lejos de aplacarles, les despertó. Como de un mal sueño. La afición también colaboró a ello. Urbieta se levantó de los asientos, apelando a la remontada heroica. Entonces, Peart reapareció para recortar distancias con un golpe de castigo.
El único ensayo del Gernika RT
El joven basurde, ya cuando el duelo agonizaba, logró desarbolar la defensa del Pozuelo, algo que los locales todavía no habían conseguido, para firmar el primer y único ensayo del Gernika para poner, con su conversión, el definitivo 19-24. A partir de ese momento, a pesar de no moverse más, el marcador estuvo a punto de hacerlo en varias ocasiones. Y todas a favor de los forales.
La tensión eléctrica del comienzo se trasladó al ocaso. Con Urbieta empujando hasta el delirio. Pero el Pozuelo también supo jugar estos minutos y lo hizo, además, con temple, oficio y veteranía. Así que el Gernika se estrelló contra un muro que no se agrietó en ningún momento y terminó por perder el tren a División de Honor.