Los artistas, a la expectativa ante el proyecto del Guggenheim Urdaibai

Aunque aseguran que están a la espera de conocer el proyecto, les parece interesante la relación entre arte y naturaleza

14.06.2021 | 01:13
La ampliación tendría como ejes Gernika y Murueta, localidades que se recorrerán a través de una senda verde en la que también se podrá disfrutar del arte.

Será una experiencia de cultura única y pionera por lo que no existen referentes a nivel mundial. Por ello, los artistas vascos se muestran todavía a la expectativa hasta conocer más detalles del nuevo proyecto del Guggenheim Urdaibai, que fue presentado la semana pasada al Patronato de la Fundación del Museo. Un proyecto cuya inversión ascendería a 127 millones y que está ligado al proceso de obtención de fondos dentro del plan europeo Next Generation. Si entrara dentro de los fondos, una de las condiciones es que las actuaciones tienen que estar finalizadas para 2026.

La ampliación discontinua del Guggenheim Bilbao tendrá como ejes las localidades de Gernika y Murueta, separadas por apenas cinco kilómetros que los visitantes recorrerán a través de una senda verde en la que también se podrá disfrutar del arte. En todo caso, el proyecto plantea otras posibilidades como recorrer el paseo en bicicleta, en autobús eléctrico e incluso se baraja la posibilidad de habilitar un tren lanzadera, ya que existe una línea de tren que discurre junto a este paseo.

La propuesta contempla un nuevo modelo museístico, que aunará producción artística, ecología, tecnología, conectividad social e investigación, y proporcionará al visitante una experiencia diferente y complementaria a la del actual Guggenheim Bilbao. Se prevé otorgar también protagonismo a los artistas jóvenes, aunque también se mostrarán obras de la colección permanente del museo en el edificio de Murueta.

El planteamiento de la ampliación echó a andar en 2008 cuando entonces la Diputación de Bizkaia presentó un proyecto que contemplaba la construcción de un edificio en las antiguas colonias de la BBK en Sukarrieta. Fue una historia repetida. Algunos de los argumentos esgrimidos contra el Guggenheim Urdaibai ya se escucharon cuando se gestó el de Bilbao, como que la cultura no era la solución para la crisis en que estaba inmerso el País vasco.

La crisis y la imposibilidad de conseguir la financiación impidieron que se llevara a cabo. Pero más allá de los debates institucionales, el proyecto ilusionó al mundo de la cultura. Los artistas apoyaron el concepto de museo dispersado e integrado en Urdaibai, que planeaba sobre dos conceptos fundamentales: la innovación y la confluencia. Innovación a la hora de entender los museos no tanto como meros expositores de obras, y la confluencia como lugar de encuentro entre profesionales de distintos ámbitos.

La ampliación discontinua siempre ha estado vigente. El Guggenheim Bilbao nunca ha renunciado a sacarlo adelante cuando la coyuntura económica lo permitiese. En los últimos dos años, se han estudiado posibles ubicaciones en Urdaibai para retomarlo. El proyecto presentado la semana pasada mantiene las características del conocido en 2008, con el mismo enfoque de ampliación discontinua, cualitativa, en el entorno de Urdaibai, pero incorporando otros elementos que lo enriquecen como el hecho de que hay mayor conexión con el entorno y se hace mayor énfasis entre la conexión artística y otro tipo de actividades creativas, como la investigación, la tecnología o el diseño.

creadores

Pero todavía faltan por conocer muchos detalles para que el sector artístico vasco se pronuncie. "Me parece interesante que se haga algo, porque la idea está hace mucho tiempo, pero todavía no tengo opinión sobre ello, desconozco el proyecto. No conozco tantos detalles para poder hablar sobre ello. Mi obra no tiene que ver con el Land Art pero siempre me ha parecido interesante la relación del arte con la naturaleza; yo he hecho una intervención artística, los monolitos en Sajazarra, en medio de un paisaje único", explica Darío Urzay, que siempre ha seguido caminos innovadores.

Casualmente, hace años Sonia Rueda estuvo preparando una exposición, junto con Arantxa Pereda, sobre la fábrica de Cubiertos Dalia, en Gernika, donde se asentaría uno de los edificios del Guggenheim Urdaibai. "Buscamos materiales para recuperar momentos de la época de la historia de la fábrica, que en su momento tuvo mucha importancia. Al final no salió la exposición", recuerda esta artista, que ha trabajado en el campo de la pintura, los medios electrográficos, las imágenes tratadas por ordenador y la fotografía. Sobre el proyecto de ampliación del Guggenheim, reconoce que solo sabe lo que ha leído. "Me gusta que reivindique la historia de los sitios y que las obras se distribuyan por la naturaleza de una manera respetuosa. Me recuerda a experiencias como el Museo de Louisiana, en Dinamarca, donde los visitantes tienen una relación muy especial con el arte y la naturaleza. Es una forma de normalizar el arte, respetuosa con el medio ambiente".

A José Ibarrola le sorprende "toda la cobertura que se le está dando al Guggenheim Urdaibai hablando de arte y naturaleza y que no se cite en ningún momento al Bosque de Oma, un ejemplo que está ya aquí. Las estimaciones de visitantes posibles a Urdaibai son más o menos de 140.000 personas para que funcione y el Bosque de Oma, según datos de la Diputación, mientras ha estado abierto ha recibido de 60.000 a 100.000 personas. Me sorprende que no forme parte del circuito posible porque es algo que ya está hecho".

Al Guggenheim Urdaibai todavía le queda un camino, pero el mundo de la cultura en general espera expectante conocer el proyecto definitivo.

"Me sorprende que el Bosque de Oma no forme parte del posible circuito"

José ibarrola

Artista

"Me recuerda a museos como el de Louisiana, donde se consigue que el arte se normalice"

sonia rueda

Artista

"Siempre me ha parecido interesante la relación del arte con la naturaleza"

darío urzay

Artista


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