Pintan un mural por una Enkarterri “libre de eólicos”
Enkarterrin Makroeolikorik Ez llama a no bajar la guardia frente a estos proyectos
Nutria, caracol de Quimper y, cómo no el alimoche, testimonian la biodiversidad a preservar en Enkarterri. Junto a otras especies protegidas o amenazadas que conforman el ecosistema de la comarca, figuran en el mural colectivo pintado el domingo por componentes de Enkarterrin Makroeolikorik Ez y personas que se acercaron para sumarse al proyecto en la calle Nuestra Señora del Rosario de Zalla. Los vibrantes colores de la obra transmiten “la alegría” porque tras desistimientos o no concesión de autorización administrativa “ahora mismo no hay proyectos en tramitación” que afecten directamente a la comarca”, explicaron miembros de la plataforma, confiando en que Enkarterri se mantenga así, “libre de eólicos”.
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Lo dijeron con la máxima cautela, llamando a no bajar la guardia ante el Plan Territorial Sectorial de Energías Renovables que definirá áreas susceptibles de albergar este tipo de instalaciones, lo que “podría llevar a que reactiven proyectos”, alertaron, al despertar el interés de las promotoras.
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Euskal Haizie mostró en día voluntad de levantar ocho molinos entre Artzentales, Sopuerta, Galdames y Muskiz tocando la avifauna y el patrimonio natural e histórico de Alén y su entorno, motivos que motivaron la decisión del Gobierno Vasco de no seguir adelante. La misma promotora renunció a construir seis aerogeneradores entre Las Llanas, Rigadas e Ilso Eguen, argumentando la falta de capacidad de evacuación disponible en la subestación eléctrica de La Jara, ubicada en Güeñes. Los del El Haya I y El Haya II, con cuatro molinos en total en el entorno del emblemático monte Kolitza de Balmaseda, que pretendía erigir Side Recovery Systems, fueron descartados por motivos ambientales.
De la misma manera, al parque eólico El Roble, que contemplaba siete molinos impulsados por Rapid Reaction Systems entre Galdames, Güeñes, Sopuerta y Zalla en las inmediaciones del monte Ubieta, otro de los puntos más queridos por los mendizales encartados, se le denegó la autorización en febrero de este mismo año.
Las razones esgrimidas desde Lakua coinciden en estos casos, todos con una frontal oposición tanto ciudadana como desde los propios ayuntamientos, que expresaron su rechazo formulando alegaciones. Así, las comunicaciones recogidas en los distintos Boletines Oficiales del País Vasco aluden “la importancia de las Encartaciones para la conservación”, del alimoche.
La comarca mantiene un relevante “núcleo poblacional con una de las mayores densidades de la especie de Europa”: diez parejas que suponen “una quinta parte de la población vasca” en una zona que alberga “el dormidero más grande, en cuanto a número de ejemplares, de la cornisa cantábrica”.
Santuario del alimoche
Por todo ello, Enkarterri es “un santuario del alimoche” e instalar molinos en su área de influencia representaría “una afección directa e inasumible para una especie vulnerable a la alteración de su hábitat”. Especie, por otra parte, “incluida en el catálogo Vasco de Especies Amenazadas” por lo que la afección causada por los parques eólicos debe tomarse como un impacto crítico” para la población de alimoche, “no corregible por medio de medidas que puedan ejecutarse durante la obra o durante el periodo de funcionamiento del parque eólico, ni tampoco compensable mediante la implementación de medidas compensatorias alternativas”.
El Plan Territorial Sectorial de Energías Renovables delimita hasta trece puntos en Enkarterri susceptibles de alojar infraestructuras eólicas. Además de los mencionados, nombra emplazamientos como el Peñas Blancas y Sasiburu, que toca Alonsotegi y Barakaldo, Pagasarri, Ganekogorta y Karamaka –Alonsotegi, Bilbao, Arrankudiaga y Arrigorriaga–, el Argalario –Barakaldo y Trapagaran– Arbalitza, Celadilla y Espaldaseca.