El origen de la cruz que preside el monte Humión resulta, cuanto menos, curioso. Un grupo de trabajadores vascos vinculados a la Central Nuclear de Santa María de Garoña decidió levantar en esta cima una réplica de la emblemática Cruz del Gorbeia. Eligieron este punto por su gran presencia paisajística sobre el norte de Burgos y el valle de Tobalina, además de tratarse del referente en altura de los Montes Obarenes y la Sierra de Cantabria.
El nombre Humión o Umión es de origen prerromano, probablemente celta. El término podría hacer referencia a una antigua deidad relacionada con el agua y las fuentes (divinidad de los manantiales), ya que los pueblos celtas solían venerar las cumbres más prominentes de su entorno.
Según la información recogida por la web especializada Mendikat, aquellos trabajadores formaron el denominado Grupo de Montaña Humión, que en realidad no era un club federado, sino un grupo informal de amigos vinculados por su relación laboral y su afición al montañismo, y promovieron la instalación de una gran cruz metálica inspirada directamente en la del Gorbeia, uno de los símbolos históricos del montañismo vasco.
En este mismo contexto, según testimonios recogidos por el diario DEIA a trabajadores jubilados de la central, la cruz “se construyó en Nuclenor”, empresa explotadora de la central nuclear que se inauguró en 1971 y cesó su actividad el 6 de julio de 2013, aunque todavía mantiene funcionamiento de desmantelamiento. Es propiedad y estuvo explotada por Nuclenor, empresa formada por Iberdrola y Endesa.
Añaden además que cada año se organizaba una romería en junio, coincidiendo con los días de fiestas de San Juan de Frías, y que en esas jornadas se realizaba una comida popular en la fuente de Fuente de Yédramo.
Ocho metros de altura
La construcción de la réplica adquirió un carácter casi épico. Las piezas metálicas se fabricaron en talleres relacionados con Garoña y se transportaron desmontadas hasta las proximidades de la cumbre con ayuda de animales de carga. Sin embargo, el último tramo fue especialmente duro: los burros se negaban a continuar por la dificultad del terreno, por lo que parte del ascenso tuvo que completarse prácticamente a hombros de los propios participantes.
Una vez en la cima, la estructura se ensambló y remachó en una sola jornada, siguiendo el mismo espíritu con el que décadas atrás se había erigido la gran cruz del Gorbeia. El resultado fue una cruz de unos ocho metros de altura, considerada una de las réplicas más destacadas de la original vasca. Mide casi la mitad que la original, de 17,23 metros.
Tomando como referencia la descripción de Enrique del Rivero en Rutas y paseos por Tierras de Burgos II (Burgos, 1996), los Montes Obarenes constituyen las últimas y más meridionales estribaciones de la Cordillera Cantábrica, formando un conjunto de estrechos y fracturados sinclinales y anticlinales. Entre ellos destaca el macizo e imponente anticlinal de Humión, cuyos relieves, formados por calizas del Cretácico Superior, dan lugar a un enhiesto y espectacular murallón que se eleva más de 800 metros sobre el sinclinal de Tobalina.
En este mismo contexto montañero vinculado a Garoña, el presidente del club Amigos de Frías, Iñaki Sainz, recuerda una anécdota ocurrida en el refugio de Cotopaxi, en Ecuador. Allí coincidían montañeros de Burgos, Vitoria-Gasteiz, Bilbao y trabajadores de la central. Observando las pegatinas del lugar, alguien comentó que no había ninguna española, hasta que otro señaló una en la que se leía “Garoña Ez!”, lo que generó debate entre los presentes.
Humión, con 1.467 metros, es la máxima prominencia de los Montes Obarenes. Gorbeia alcanza los 1.482. Más allá de la cruz, esta montaña burgalesa destaca por su extraordinaria panorámica del norte de la península. En días despejados, desde su cima pueden identificarse montes repartidos por hasta diez provincias y seis comunidades autónomas.
Hacia el norte se reconocen las cumbres vascas, como Gorbeia entre Araba y Bizkaia, y las sierras de Gipuzkoa dominadas por el Aizkorri. Más al este aparecen las montañas navarras, con referencias como Beriain. Al sureste se impone la silueta del Moncayo, ya en Aragón.
Hacia el sur y el oeste se extienden los relieves castellanos: los Picos de Urbión en Soria, las cumbres palentinas del Cuchillón y los propios Montes Obarenes. En jornadas de gran visibilidad también pueden distinguirse las alturas riojanas del San Lorenzo y las montañas del entorno de Castro Valnera, situadas en la divisoria entre Burgos y Cantabria.
Desde Frías, Humión –que allí suelen escribir con hache– es conocido por su silueta como “la mujer dormida”, aporta Iñaki Sainz, natural de Santurtzi. A simple vista, la montaña recuerda a una figura femenina tumbada con los brazos sobre el pecho, y las zonas de roca más clara generan la sensación de cabello extendido sobre la ladera. Desde este excepcional balcón natural se abarcan referencias de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa, Navarra, La Rioja, Burgos, Soria, Palencia, Cantabria y Zaragoza, lo que convierte a Humión en una de las montañas más espectaculares del entorno cantábrico.
La cruz actual del Gorbeia es la tercera instalada en la cima. La primera, colocada en 1901 por iniciativa de un cura local para conmemorar el inicio del siglo XX siguiendo la llamada del papa León XIII, fue sustituida al año siguiente. La segunda cruz, de 1902, cayó poco después debido a un fuerte temporal. La estructura vigente data de 1907, fue diseñada por el ingeniero Serapio Goikoetxea y fabricada en los talleres de Santa Ana de Bolueta, siendo la que actualmente corona la montaña.