La Cruz del Aneto
Hacía de guía a los montañeros en el ascenso normal a este coloso pirenaico
El domingo tres de mayo me llamaron de Radio Euskadi para charlar un rato en directo sobre porqué nos rompen las cruces de las cumbres de las montañas, en relación al episodio sucedido entre el 8 y el 14 de abril en el que unos iluminados subieron a la segunda cima más alta de la península ibérica y la que reina Pirineos y que tras cruzar el aéreo Paso o Puente de Mahoma, muy cristiano el topónimo, llegaron a la cima, sacaron una rotaflex de la mochila y sesgaron la cruz.
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En mi opinión pudiera ser que se la llevaran de la misma manera que se instaló, en trozos de 20 kg, ascendieron de noche o al atardecer. Se quedarían en la cima y bajaron sin que nadie subiera, nada más amanecer. Hay que saber manejar crampones y piolet. Eran alpinistas. Si fueron cuatro o cinco la pudieron despedazar con la radial, trocearla y repartírsela en las mochilas. Otra posibilidad es que la tiraran al abismo y hasta que no llegue el deshielo no la veamos.
Esa acción es vandalismo, sólo personas sin alma pueden hacer una cosa igual. Falta de educación, respeto y cultura. Pero ojo, amigos montañeros, hay una tesis desde hace 20 años que se basa en el debate ideológico sobre el uso del espacio público y cultural. Opino que lo de las cruces en cumbres está tan devaluado como que nadie habla de ello. Si en pequeño comité, no púbicamente, es políticamente incorrecto.
Las cruces en las montañas no son un símbolo político, digo en general, si hay casos como las levantadas en el franquismo español, ejemplo de la que nos ocupa. Las cruces en general son una expresión cultural del momento. Unión y fe de las comunidades religiosas que las pusieron. Ignorancia y simplificación de su historia es un peligro para el conocimiento. Veamos una fácil ecuación que parece cala en parte de la población. Cruz = católicos = la derecha = Trump.
Cruces y buzones alpinos nos han roto, robado, expoliado, tirado al abismo, siempre, lo que pasa es que ahora esas roturas tienen algo más de eco, sobre todo por los medios digitales de redes sociales que lo amplifican. Antes no había esta modalidad informativa y los medios de comunicación, en parte, no lo contaban, no era noticia.
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Una vez hice una gestión para denunciar una rotura a uno de los tres medios informativos más importantes del Estado español. Les interesó la noticia y cómo la desarrollé, y un periodista se puso en contacto conmigo e hizo un trabajo que iba a abrir en portada de sus informativos con la noticia como la más destacada. No salió. Se me dijo que un día antes el consejo de redacción del medio, que no revelaré cuál es, le pidió que levantara el trabajo, ya no era noticia.
¿Porqué? Me pregunté. La respuesta fue que al publicarlo sería motivo para expandir la noticia y que rompieran más cruces. Pues vamos mal. Por esa regla de tres no deberíamos publicar nunca nada de violencia machista y mira que matan a tantas mujeres.
La mayoría de las cruces que se construyeron en Euzkadi fueron con motivo del Jubileo romano de 1900. Luego se fueron cayendo, sobre todo por los rayos que son un blanco fácil de alcanzar en la cima de un monte, también por otras circunstancias, menores en porcentaje. Las cruces en los montes en general las pusieron nuestros aitites en una expresión alpina de recuerdo a los montañeros. Ese es el motivo fundamental.
Volvamos al Aneto, que me desvío. En 1951 coloca el histórico Centro Excursionista de Catalunya la cruz a 3.404 m de altitud. El lugar pertenece al Ayuntamiento de Benasque, Huesca, comunidad autónoma de Aragón. Estaban celebrando el 75 aniversario del CEC, primeros grupos de montañeros agrupados en el Estado español. Cinco años después los montañeros aragoneses reivindicando lo suyo, en su casa, instalan anexa una virgen del Pilar para paliar el gesto de los catalanes que parecía querían apropiarse de la pertenencia territorial del Aneto.
Pero no la tiraron, claro. Era el Centenario ese año de 1956 de la entronización de la Virgen del Pilar e hicieron una acción que reivindicó el aragonesismo.
El 1 de octubre de 2018 aparece pintada de amarillo. Era el día del primer aniversario del procés, de aquellas alocadas cargas policiales que contra el pueblo catalán realizó el Gobierno español. Nació el lazo amarillo. Dos malogrados montañeros catalanes, Carla y Gerad, estuvieron ese día tres minutos nada más en la cima y tiraron una foto que publicaron. Tuvieron muchos problemas de maltrato en las redes sociales sin tener nada que ver en la ekintza.
Los catalanes en 1951 subieron 90 kg de peso, fueron 80 personas y oficiaron en la cima una misa. Los aragoneses en 1956 portearon 600 kg, más el pedestal de la virgen, y la propia talla, ascendieron 400 personas y rezaron tres misas seguidas.
Qué pena, la cruz del Aneto hacía de guía a los montañeros en el ascenso normal a este coloso pirenaico.