El cáncer de próstata abre en Euskadi un nuevo frente en la guerra contra las enfermedades laborales
La exposición de soldadores y fundidores al polvo de cadmio aviva el debate sobre la salud en el trabajo
Más allá del amianto, que sigue siendo una carrera de obstáculos para las reclamaciones de las personas afectadas por su exposición a esta sustancia en el puesto de trabajo y -en gran parte de los casos- para sus descendientes tras el fallecimiento, hay otros frentes en la guerra por lograr que ciertas actividades profesionales tengan reconocimiento como focos de riesgo para la salud.
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Uno de ellos es el cáncer de próstata que sufren soldadores, fundidores, especialistas en galvanoplastia y en fabricación de pilas por inhalación de cadmio. Son tareas que no se han desarrollado en el pasado con las pautas de prevención de riesgos necesarias, en parte por desconocimiento, pero hoy el cadmio figura en la lista de actividades que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) y elCentro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) han incluido en su lista de cancerígenos humanos. El Instituto vasco de Salud Laboral, Osalan, también llama la atención sobre su avance en sus informes anuales.
En general, se recomienda utilizar en los entornos industriales con equipos de protección individual (EPI) y mantener buenas prácticas de higiene para evitar la inhalación o ingestión del metal. Si el producto está además en la lista negra de cancerígenos, las medidas deben ser más extremas.
"Abrir el melón" del cadmio
Un agente activo en Euskadi en esta materia es Jesús Uzkudun, exresponsable de Salud Laboral de Comisiones Obreras Euskadi y que una vez jubilado mantiene el pulso con grandes empresas para que indemnicen a exempleados enfermos e incluso fallecidos por su actividad profesional. Es la cabeza visible de Asviamie (la Asociación de Víctimas del Amianto de Euskadi). Uzkudun repasa para DEIA la situación actual de la batalla del amianto y exige que "se abra el melón del cáncer de próstata de una puñetera vez".
"Imagínese cuántos soldadores y fundidores ha habido en Bizkaia los últimos años"
La urgencia de la demanda viene marcada por el peso histórico de los profesionales que se han podido ver afectados. "Pueden verse afectados todos los soldadores y fundidores. Imagínese cuántos trabajadores ha habido aquí, en Bizkaia, los últimos años, inhalando humo de cadmio en su puesto de trabajo. Y como el cáncer de próstata no siempre acaba en incapacidad..., apunta dejando en el aire la conclusión: puede que algunos estén todavía en activo, aunque sea en otra actividad.
Complejidad de las reclamaciones
Aunque en el conjunto de Europa este tipo de cáncer está incluido en el listado oficial de enfermedades profesionales por exposición al cadmio y sus compuestos, su paso por los tribunales es más complejo todavía que el del amianto. Hay que probar que el origen de la dolencia es exclusivamente laboral, ya que se trata también de una enfermedad común muy extendida entre hombres de más de sesenta años.
No son habituales las sentencias favorables a las reclamaciones, algo que sí ocurre con cuentagotas y tras años de litigio en el caso del amianto. Los afectados tienen dos vías judiciales a explorar, reclamar el origen profesional de su enfermedad para lograr una indemnización e incrementar prestaciones como la jubilación o acudir a un tribunal de lo Social para solicitar una Incapacidad Permanente cuando el tratamiento médico, que incluye radioterapia, entre otras actuaciones, deja secuelas que impiden seguir trabajando.
El repunte de la silicosis.
Jesús Uzkudun explica asimismo que los casos de trabajadores afectados por la inhalación de sílice están teniendo "un crecimiento exponencial". Se trata de personas que han desarrollado su vida laboral en talleres de corte y pulido de mármol, granito y aglomerados de cuarzo; fabricación de vidrio, cerámica y fundiciones; construcción, canteras y minería.
Padecen silicosis, una enfermedad potencialmente mortal, que genera una fibrosis (rigidez) irreversible de los pulmones que dificulta la respiración. En este caso, las reclamaciones se enfrentan al mal común de todas las dolencias laborales que acaban en la vía judicial: "el colapso de los tribunales".
Listado de cancerígenos
"Tenemos reclamaciones presentadas hace más de dos años y todavía no se han abordado", lamenta el responsable de Asviamie. ¿Cómo afectarán los frentes del amianto y el sílice si se generalizan las denuncias a la compleja situación en las salas en las que se imparte Justicia? El sistema quedará desbordado sin refuerzos de personal y espacios físicos.
Según el último informe hecho público por Osalan, en 2024 se declararon en Euskadi 34 enfermedades profesionales (EP) del grupo 6, causadas por agentes cancerígenos. De ellas, 27 tuvieron el amianto como agente causante, dos el polvo de madera, mientras que el arsénico, el cianuro, el cadmio, el por cromo 6 y el níquel, respectivamente,fueron causantes de una EP reconocida directamente por la Seguridad Social o a través de un fallo judicial.
Se detectaron asimismo 34 enfermedades ligadas a la inhalación de sílice, pero ninguno de los casos derivó en un cáncer, que es uno de los principales riesgos de la silicosis y que se manifiesta en muchas ocasiones cuando el trabajador ya se ha retirado.
Otras afecciones
En relación a los patógenos cancerígenos, el polvo de madera puede derivar en cáncer de fosas nasales y senos paranasales, las cavidades huecas y llenas de aire de la cara. Es, según los expertos, la consecuencia más grave y específica de la exposición laboral prolongada de los profesionales de la madera. Además, se generan problemas respiratorios como asma, bronquitis crónica y obstrucción pulmonar. Y en un nivel más leve afecciones cutáneas: dermatitis y sequedad extrema de la piel.
Entre las medidas de prevención, las autoridades de salud laboral recomiendan dispositivos de extracción del serrín directamente conectados a las máquinas de corte o lijado, mascarillas profesionales, o protocolos de limpieza por aspiración.
La exposición al arsénico la sufren las personas que desarrollan su trabajo en la extracción de arsénico y minerales arseníferos, una actividad que no se desarrolla en Bizkaia. Pero también los profesionales de la fundición y refino de cobre, plomo y cinc. Así como los que fabrican y manipulan pesticidas, herbicidas e insecticidas o los que operan en la industria de semiconductores, cristal, vidrio y tintes. Los cánceres asociados son de piel, hígado (angiosarcoma) y vejiga.
Medidas de prevención
El cianuro puede afectar a las profesiones especializadas en galvanoplastia -operaciones de niquelado, cobrizado y cadmiado-, metalurgia y siderurgia -tratamiento térmico de piezas metálicas y emisiones en altos hornos-, industria química -en el ámbito de la fabricación de plásticos, fibra sintética (como el plexiglás) y colorantes- e incluso en el sector agrario por la utilización de acrilonitrilo y cianamida cálcica como pesticidas y abonos.
El cromo 6, por su parte, también genera afecciones en galvanoplastia, soldadura y tratamiento de curtido de cuero. Mientras que el níquel, asociado del mismo modo a diferentes tareas de siderurgia, aparece también en trabajadores de refinerías.
En todos los casos las administraciones, una vez se incluye una sustancia en el listado de riesgos potenciales para el trabajador, exigen el uso de equipos de protección individual (EPI), planes colectivos en las fábricas para minimizar la presencia de partículas cancerígenas y protocolos de limpieza constante. Son medidas preventivas que reducirán en el futuro las enfermedades profesionales ligadas a estas profesiones, pero que han llegado tarde para muchas personas.
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