TENÍA tantas ganas de volar que nada más cumplir la mayoría de edad se sacó la licencia de piloto de globos aerostáticos. “Incluso antes que el carné de conducir”, dice riéndose. Es Joseba García, que hoy, a sus 51 años, lleva acumuladas más de 4.500 horas de vuelo en una barquilla. Desde los 18 años ha hecho de la aerostación su profesión. Empezó con trabajos de publicidad para empresas e instituciones, pero la crisis frenó en seco esta vertiente del negocio. Por eso, hoy en día se dedica fundamentalmente a viajes turísticos. Así que es habitual verle volar con clientes los fines de semana por la zona de Orduña o Valdegovía. “Disfruto mucho con lo que hago”, dice, “porque trabajo para provocar satisfacción en la gente y eso es la hostia”. A lo largo de su vida no ha tenido ningún percance grave. Eso confirma que “el globo, en el mundo de la aviación, es el medio más seguro. Está estadísticamente probado”, dice.

Joseba cuenta que siempre mostró “interés por el aire”. De hecho, sus padres estuvieron mirando la posibilidad de que pudiera hacer la carrera de piloto de aviación comercial, “pero no había recursos suficientes”, dice, “costaba mucho”. Desterrada la idea, realizó estudios de Marketing. Pero la “casualidad” hizo que a una temprana edad tomara contacto con el aire y los vuelos. “El marido de una prima se hizo piloto de avioneta y un día me llamó para volar con él”, recuerda. Pero ahí quedó la historia. Sin embargo, meses después le volvió a llamar para comentarle que se estaba sacando la licencia de piloto de globos. “¿Piloto de qué?”, dice que le preguntó. Pues allí fue también, “a echarle una mano con el globo”. Y ahí sí que se quedó enganchado. Tenía 16 años y tuvo su primera experiencia aerostática.

Lo recuerda perfectamente: “Inflamos el globo muy cerca de una iglesia románica en un pueblo de Palencia y al despegar por poco nos llevamos medio alero, y mira que dicen que ancha es Castilla”, comenta irónico. A pesar del susto, Joseba disfrutó. “Era un chaval, pero me quedé maravillado”, dice. De todas formas, nunca pensó que de aquello iba a hacer su profesión. “No fue nada premeditado”, asegura. “Lo que pasó”, prosigue contando, “es que tras sacarme la licencia empecé a buscar ayuda para poder volar y sin darme cuenta vi que estaba dedicándome a ello profesionalmente”.

Vuelos comerciales También recuerda uno de sus primeros vuelos publicitarios. “Fue en unas fiestas de Bilbao, hace unos 27 años, con motivo del lanzamiento de Bizkaibus”. A partir de ese momento, los vuelos comerciales fueron su principal fuente de ingresos. “Empezábamos en marzo en las Fallas de Valencia y seguíamos con el calendario festivo de la Península”, dice. Pero eso ya es pasado, hoy son escasos los trabajos comerciales.

Su dedicación es casi total a los viajes turísticos, algo que le agrada mucho ya que la satisfacción de los clientes “es brutal, yo diría que de un 99%”. A pesar de ser su trabajo, Joseba disfruta todos los días que vuela. “El silencio, el amanecer, ver bajo tus pies a 1.300 metros de altura el salto del Nervión, Gorbea o media Bizkaia? eso es un espectáculo”, dice. Aunque reconoce que es una “responsabilidad muy grande” el llevar pasajeros. Por eso, Joseba siempre prepara a conciencia cada vuelo. “Me miro unas 10 web de meteorología y en base a esas previsiones planificó el vuelo”, comenta. Normalmente vuela por la zona de Orduña o Valdegovía “porque está cerca de Bilbao y Vitoria, y porque ya conocemos bien el régimen los vientos”. Y es que los globos “navegan a favor del viento”.

Eso hace que “siempre hay que elegir el lugar de salida en función del viento dominante”. ¿Y el aterrizaje? “Aterrizamos donde queremos”, afirma. Para ello van provistos en la barquilla de todos los instrumentos modernos de navegación. “Navego con un portátil o una tableta y el GPS; así que se ha perdido algo de encanto, pero la seguridad es la misma que haciendo la navegación tradicional”. Aun recuerda cuando volaba con un mapa y la brújula en competiciones por todo el mundo. Sí, porque Joseba ha sido varias veces campeón de España de globos y ha participado en campeonatos europeos y mundiales. Pero eso es historia. Ahora prefiere dedicarse a sus clientes y a seguir siendo un Phileas Fogg.