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Bilbao ha renovado en ocho años casi la mitad de sus 500 kilómetros de tuberías

En la última legislatura se han invertido 165 millones de euros para garantizar el suministro de agua

Bilbao ha renovado en ocho años casi la mitad de sus 500 kilómetros de tuberíasDavid de Haro

Bilbao. Puestas en línea, podrían cubrir la distancia que separa la capital vizcaina de Barcelona. Bilbao dispone de aproximadamente 500 kilómetros de tuberías que garantizan que, al abrir un grifo, todos los vecinos dispongan de agua de calidad y en cantidad suficiente. Para ello, es necesario cuidar la red de abastecimiento y, cuando las cañerías acusan el paso del tiempo, renovarlas. El Ayuntamiento bilbaino ha realizado un esfuerzo titánico en las últimas legislaturas en este ámbito y ha renovado casi la mitad de las redes, además de los 18 depósitos que surten a la villa del líquido elemento.

A diferencia de otros municipios vizcainos, que están enganchados a la red del Consorcio de Aguas Bilbao Bizkaia y se nutren de sus reservas, Bilbao dispone de recursos propios: el pantano de Ordunte, que abastece a prácticamente tres de cada cuatro bilbainos, a excepción de los barrios del entorno de Buia. El agua llega desde el embalse a través de un canal de 40 kilómetros de longitud, depurándose en la estación de Sollano, Zalla, hasta los 18 depósitos que existen en la villa. Desde estos gigantescos vasos, el agua llega a los barrios en las denominadas red de transporte, de grandes dimensiones, y finalmente es la red secundaria la encargada de distribuirla hasta las viviendas.

"Las redes tienen una vida finita y, en función de los diferentes materiales que se han ido utilizando a lo largo de los años, tienen un ciclo de vida. Se van desgastando, se van produciendo roturas...", explica el director de Obras y Servicios del Ayuntamiento, Fran Viñez.

Hace ocho años, el área de Obras y Servicios tomó una decisión estratégica: dar prioridad a qué zonas de esa red había que renovar en primer lugar. "No quiere decir que en el resto de zonas no hemos actuado, pero se determinó que la red primaria -el canal que lleva el agua hasta Bilbao y los 18 depósitos- y la de transporte tenían que ser las primeras en ponerse al día", explica Fran Viñez, director de Obras y Servicios. Para ello se han destinado más de 40 millones de euros, que han permitido renovar por completo las principales arterias del agua en la capital vizcaina, así como los 18 depósitos, "incorporando nueva maquinaria, cambiando las válvulas...".

Al mismo tiempo, se decidió que siempre que se actuara en una calle, también se acometiera, en caso de ser necesario, la renovación de sus redes, una actuación que supone el 60% del presupuesto de cada obra de este tipo. "Quizá hemos renovado menos calles de las que podíamos haber hecho con el mismo dinero, pero tenemos claro que el suministro del agua es un servicio básico y no vamos a escatimar recursos en ello. Lo importante es hacer más de lo que la gente ve. Y eso nos ha permitido tener la red de aguas de Bilbao en las condiciones en las que se encuentra hoy en día. Hemos invertido mucho dinero en este área en lugar de hacerlo en parques", destaca Viñez.

"Bastante viejita" Pero la actuación del Área también ha ido dirigida a la red secundaria, "que está bastante viejita en Bilbao", admite. Aproximadamente un tercio de todas las tuberías de este nivel han sido repuestas, en gran medida después de obras de urbanización o mejora en diferentes calles. En total, el Ayuntamiento ha destinado 165 millones de euros en los últimos cuatro años en la red de abastecimiento.

Una inversión y un trabajo que, aunque pueden pasar desapercibidos para la inmensa mayoría de los vecinos, permite algo tan simple como imprescindible: que, al abrir un grifo, salga agua. "Hay gente que lo aprecia, pero la mayoría de nosotros solo echamos de menos el agua cuando no la tenemos. Lo importante en las obras de abastecimiento es que no se vean", reconoce el director de Obras y Servicios.

La renovación de las redes no se ha centrado en una zona de la capital vizcaina en concreto, sino que se ha actuado a lo largo y ancho de toda su superficie. "Las grandes renovaciones de calles se han hecho en todo Bilbao y, por consiguiente, también las de las tuberías. Las renovaciones se hacen en base a diferentes variables, como su antigüedad, la disponibilidad económica o que se vayan a hacer obras o no en esa calle; aunque la vida útil de una tubería no termine hasta dentro de cinco años, si se va a actuar en la zona en este momento se aprovecha para poner tuberías nuevas, no se espera", destaca Fran Viñez. Tampoco al contrario; si una red es muy antigua -se calcula que la vida útil de una tubería ronda los cincuenta años- no se espera a que se vaya a acometer una obra de urbanización en la zona. "Nosotros hemos utilizado fondos estatales de empleo para renovación integral de redes".

El resto de redes que queda por renovar también tiene una edad considerable. "Hay un gran número de tuberías que supera los cincuenta años, aproximadamente el 15% de las que no se han cambiado. Fueron redes buenas en su momento, pero las necesidades cambian. Una red puede estar dimensionada para dar servicio a 200 viviendas pero ahora se encuentra con un desarrollo como Mina del Morro, por ejemplo", advierte. Por eso, el principal esfuerzo del área de Obras y Servicios se centra ahora en mantener esas redes en buen estado el máximo tiempo posible, controlando, por ejemplo, la presión del agua que transportan para que sufran lo menos posible y alargar así su vida útil. "No se trata de renovar, sino de que el servicio se mantenga. Si alargamos el ciclo de vida de la red, seguiremos llevando agua sin cambiarla. Estamos implementando sistemas inteligentes de gestión para alargar ese ciclo de vida y reducir la inversión".

Sin corte de agua A la hora de acometer la renovación de una tubería, la principal prioridad es que la afección a los vecinos sea la mínima posible. Por eso, se ha empezado ya a realizar algunas conexiones sin tener que cortar el suministro, lo que en términos técnicos se denomina en carga: una cuarta parte de las obras de este tipo se realiza de esta forma. "Dependiendo de la presión de esa tubería, a veces podemos actuar sin cerrar el agua. Aunque es más costoso para los operarios, minimizamos las molestias a los vecinos".