El Surne Bilbao juega hoy ante el Girona su último partido de temporada regular en Miribilla en busca de una victoria que refuerce sus opciones de disputar el play-off y regalar a su afición, al menos, un encuentro más en la primera semana de junio. No se sabe, por tanto, si va a ser una mañana para despedir a algunos jugadores que no van a seguir en el equipo y para agradecerles, a ellos y a todos, una temporada que quedará grabada a fuego en la historia del club. Jaume Ponsarnau y su plantilla esperan que hoy se produzca esa comunión de las grandes ocasiones en el Bilbao Arena porque, al fin y al cabo, “va a ser como una final”.

El Unicaja ganó ayer en casa al Breogán y el Tenerife lo hizo en Granada, lo que ya reduce la lucha por dos plazas en las eliminatorias a estos dos equipos y el Surne Bilbao. Los malagueños tienen que recuperar este martes el medio partido aplazado ante el Joventut y que perdían al descanso por veinte puntos. Si consuman su derrota, los canarios estarán en el play-off de forma matemática. Por eso, una victoria ante el Girona daría a los de Ponsarnau una ventaja que puede ser definitiva. Una derrota, en cambio, obligaría a los hombres de negro a ganar el viernes a los de Txus Vidorreta.

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Sin embargo, la empresa de hoy no será sencilla porque enfrentarse al equipo de Moncho Fernández nunca lo es, ni siquiera en estos momentos en que solo se juegan los catalanes mejorar algunas posiciones para buscar un premio europeo. Después de tres derrotas consecutivas, el técnico del Surne Bilbao, que trabajó un tiempo en Girona, intuye que habrá habido conversaciones internas en el club gironí, alguna ración de gasolina, para mantener la tensión y buscar alguna victoria más.

El estilo de juego de los catalanes, basado en un alto ritmo, la carga del rebote ofensivo y el abundante uso del triple, se parece mucho al del Valencia, anterior rival de los bilbainos, que ya saben que tendrán que correr mucho y mantener la tensión para evitar que los catalanes entren en racha anotadora. Jugando en casa, donde lleva este curso un balance difícilmente mejorable, el Surne Bilbao tiene que hacerse valer, ser paciente de la mano de su afición para salvar la presión añadida con la que jugará. Pero no es necesario estar brillante porque con sumar el triunfo es suficiente para mantener viva la llama del play-off, que sigue estando en sus manos. Ponsarnau ve a su equipo “realmente bien”, lo que a estas alturas puede marcas las diferencias.