bilbao. Sus casos responden a todos los tópicos. Al no encontrar hueco en las convocatorias apuntadas por Joaquín Caparrós, Iñigo Díaz de Cerio e Iban Zubiaurre aceptaron ir cedidos a otros clubes en busca de los minutos que no iban a tener en el Athletic. Optaron por hacer méritos lejos de Lezama y de San Mamés en busca de su oportunidad. Sin embargo, ni el delantero donostiarra ni el lateral de Mendaro han cubierto las expectativas en el arranque liguero.
Iñigo Díaz de Cerio optó el pasado 13 de agosto por aceptar la cesión al Córdoba. Buscaba el donostiarra, que sufrió una espeluznante lesión en la que se rompió tibia y peroné el 8 de noviembre de 2008 cuando aún militaba en la Real Sociedad, los minutos que el entrenador del Athletic no le podía garantizar.
Su periplo con el club de San Mamés no ha respondido a las expectativas que despertó antes de caer lesionado hace ahora 22 meses, cuando era apodado por la grada de Anoeta como Iñigol, dada su efectividad ante el marco contrario. Esa facilidad para anotar fue la que le permitió seguir el camino que lleva de Zubieta a Lezama. Caparrós confiaba en que "su habilidad para jugar al límite del fuera de juego" permitiera al Athletic mejorar sus estadísticas goleadoras.
Nada más lejos de la realidad. Díaz de Cerio se tuvo que conformar la pasada temporada con disputar diez partidos oficiales vestido de rojiblanco. Sólo fue titular en dos de ellos: en el intrascendente partido de vuelta de la final de la Supercopa frente al Barcelona en el Camp Nou (3-0) y ante el Werder Bremen en San Mamés (0-3) en la última jornada de la fase de grupos de la Liga Europa. En ambos casos no completó los noventa minutos.
El punta donostiarra aceptó el pasado mes las indicaciones del cuerpo técnico rojiblanco y eligió el Córdoba, uno de los equipos históricos de Segunda A, porque su director deportivo es Javier Zubillaga, que ya entrenó a Díaz de Cerio en categorías inferiores de la Real Sociedad.
Sin embargo, el guipuzcoano no acaba de convencer a Lucas Alcaraz, entrenador del equipo de El Arcángel, que apenas ha contado con el punta en los dos encuentros ligueros disputados hasta ahora por los andaluces. En la primera jornada de Liga, en la que el equipo verdiblanco se midió al Salamanca en tierras castellanas, Iñigo Díaz de Cerio comenzó el encuentro en el banquillo. Estrenó su nueva camiseta en el minuto 66, pero apenas entró en juego en los 25 minutos que permaneció sobre el terreno de juego.
Más humilde fue su aportación al conjunto andaluz el sábado frente al Rayo Vallecano, en el segundo encuentro liguero que suponía el estreno de los andaluces ante su afición. Díaz de Cerio volvió a oír el pitido inicial sentado con los suplentes. Tuvo que esperar su oportunidad hasta el minuto 81, con la desgracia de que en los nueve minutos que estuvo en el campo, el equipo madrileño completó su victoriosa remontada tras el 2-0 inicial.
Sólo en el partido de Copa del pasado miércoles frente al Numancia disfrutó de la titularidad Iñigo Díaz de Cerio. El Córdoba pasó ronda, pero el guipuzcoano tampoco completó los noventa minutos reglamentarios, ya que fue sustituido en el minuto 69.
En total el delantero donostiarra ha disputado 103 minutos de competición oficial en los tres partidos de la presente campaña. Flojo bagaje de méritos si, como apunta la página web del club, "el Athletic tendrá la posibilidad de recuperar al jugador en el periodo hábil de inscripciones del 1 al 31 de enero de 2011".
Zubiaurre, en blanco Si la aportación de Iñigo Díaz de Cerio al juego del Córdoba es corta, la de Iban Zubiaurre en el Albacete es nula. El lateral de Mendaro, que recaló en el conjunto manchego el pasado julio, no ha jugado un solo minuto en los dos encuentros de Liga disputados hasta ahora. Para colmo, el entrenador Antonio Calderón ni siquiera le convocó para el partido de Copa en el que el Alba cayó eliminado ante el Granada.