Euskadi confía en los equipos de rastreo para contener la transmisión del virus

Duda de la utilidad de los confinamientos perimetrales y recuerda que en verano esta red pudo localizar los casos, aislar contactos yrevertir la alta incidencia

20.10.2020 | 02:55
Decenas de personas esperan turno para que les sea practicada una PCR en Ordizia. Foto: Javi Colmenero

Bilbao – Nada se descarta en la incesante lucha contra el covid-19. Cualquier estrategia que sea eficaz en la contención del virus es analizada, acercada al caso vasco e incorporada al catálogo de medidas vigente en cada escenario de la pandemia. Y de momento, los confinamientos selectivos o perimetrales –los que impiden entrar o salir de una zona con alta incidencia de coronavirus, tan de moda en la geografía española y que ayer aplicó Nafarroa– no entran en los planes del Gobierno vasco. Esto no significa que más adelante pueda optar por esa fórmula u otra parecida para tratar de obstaculizar la transmisión del SARS-CoV-2 en Euskadi.

Así lo dijo este fin de semana la consejera de Salud, Gotzone Sagardui, y lo ratificó ayer Ignacio Garitano, coordinador del Programa de Vigilancia y Control de Osakidetza, quien en esta fase de la segunda ola de la pandemia se mostró más partidario de confiar de nuevo en la experiencia y el buen hacer de la red de rastreo de Euskadi. En verano, con tasas de incidencia similares a las actuales, fueron capaces de sacar de la circulación a un buen número de personas –asintomáticos principalmente– y, de este modo, romper la correa de transmisión del virus. Y todo, sin decretar confinamientos perimetrales, que trastocan la vida diaria de miles y miles de personas, una medida sobre la que todavía no existen evidencias científicas que corroboren su utilidad.

Sí que las hay sobre las restricciones a la movilidad, sobre el confinamiento total o sobre prohibiciones como poner numerus clausus a las reuniones de personas, tanto en la esfera pública como en la privada. En este caso media docena, como sugiere el Gobierno vasco en su última propuesta con nuevas medidas para frenar la expansión del covid-19 que ya estudia el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV). "Lo importante –subrayó Garitano– es que se cumplan las recomendaciones que ya están en vigor" y esas otras –aforos al 50% en hostelería, eventos culturales y religiosos, cierre de locales a las doce de la noche, cerrojazo de txokos y nada de competiciones de deporte no federado– que también están a la espera del aval del TSJPV.

Hasta que llegue esa respuesta del alto tribunal, las autoridades sanitarias siguen pendientes de la evolución de la pandemia. Y es que el recrudecimiento del covid-19 se hace patente cada día. Los positivos detectados en Euskadi se mantienen en cifras elevadas –657 en el último recuento– y preocupantes en cuanto a su evolución y propagación a lo largo de las próximas jornadas. No en vano, ya son 18 los municipios –cuatro en Bizkaia: Abadiño, Durango, Elorrio y Ermua– en los que la intromisión diaria del virus inquieta sobremanera.

En total, sumado a las catorce localidades guipuzcoanas, más de 232.000 personas habitan zona roja, esa que indica una tasa de transmisión alta del SARS-CoV-2 y, además, acumulada en el tiempo. Y lo peor podría llegar en días o semanas. Hasta 27 localidades más se apelotonan en la fase previa, la naranja, con incidencias encajadas entre los 300 y los 499 casos. Entre ellas, Donostia, con 357, y Gasteiz, con 311. Por el momento Bilbao se mantendría en el limbo, ya que con una tasa de 283 casos por cada 100.000 habitantes todavía se localiza en un punto de vigilancia activa.

De Este a Oeste Según los datos publicados en el último boletín epidemiológico elaborado por Osakidetza, esta segunda ola de covid-19 podría estar en plena escalada. Y todo a pesar de que la cifra de nuevos contagios es ligeramente inferior a la precedente: 657 frente a 743. Sin embargo, el avance progresivo que el virus dibuja sobre la geografía vasca, de este a oeste, refleja otro escenario. Uno más propio de esa fase 4 planteada en la hoja de ruta diseñada por el Gobierno vasco en el Plan Bizi Berri II para tratar de contener la expansión del patógeno.

En diciembre podría ser actualizada esa segunda edición de la estrategia integral vasca contra el coronavirus. Hasta entonces, la lectura diaria de los nuevos positivos detectados y las restricciones que se puedan incorporar en función de la evolución a corto plazo de la pandemia –en el conjunto de la CAV, pero sin perder de vista lo que ocurra en las comunidades limítrofes, el Estado español y el continente europeo– perfilarán cómo podrían ser los meses venideros en Euskadi.

De momento, los últimos datos anticipan ya unas semanas complicadas, especialmente en Gipuzkoa donde la ya famosa tasa de incidencia en catorce días por cada 100.000 habitantes era de 479, cerca de esa barrera roja de los 500. Por el contrario, Bizkaia y Araba casi comparten tasa: 296 y 290, respectivamente. Todo ello hace una media de 360 para Euskadi, una cifra que adivina y promete un tensionamiento del sistema y que incomoda a las autoridades políticas y a los profesionales de la sanidad vasca. Ya se anuncian cribados selectivos para personas de entre 13 y 40 años en Ordizia y Durango, donde hay 1.103 y 642 casos acumulados por 100.000 habitantes, respectivamente.

La radiografía

8,4%

tasa de positivos. El domingo se hicieron 7.838 pruebas con 657 positivos, es decir, el 8,1%. El límite fijado por el Ministerio de Sanidad es el 10%.

360,74

Tasa por 100.000 habitantes. La tasa por 100.000 habitantes asciende a 360,74. Por territorios, Bizkaia llega a 296,28. Gipuzkoa está en el 479,37 y Araba en el 290,88. El límite fijado por Sanidad es de 500.

17,46%

ocupación de las UCi. 55 personas ingresaron ayer en las UCI vascas que tienen una capacidad de 620 camas, lo que sitúa su ocupación en un 17,46%. El límite fijado es del 35%

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