en gasteiz

Urkullu pone la primera piedra en la red mundial de la memoria con un congreso

Trabaja con el centro argentino ESMA en una cita internacional de buenas prácticas. Gogora expone testimonios del país

09.02.2020 | 21:02
Las directoras del memorial ESMA de Buenos Aires y de Gogora, Alejandra Naftal y Aintzane Ezenarro, con Gabriela García, superviviente de la dictadura argentina.

Trabaja con el centro argentino ESMA en una cita internacional de buenas prácticas

bilbao - El lehendakari quedó muy impactado hace un año, cuando visitó el sitio de la memoria ESMA en Buenos Aires, un lugar donde fueron detenidas y sometidas a todo tipo de vejaciones 5.000 personas durante la dictadura que sumió a Argentina en una etapa muy oscura entre 1976 y 1983. Iñigo Urkullu anunció entonces su intención de poner en marcha una red mundial de centros de la memoria, para intercambiar experiencias con otros países con el objetivo de que los errores del pasado no se repitan y se promueva una memoria crítica. Y ayer mismo se dio un primer paso y se colocó la primera piedra de esta red, precisamente de la mano del memorial argentino. La directora del museo, Alejandra Naftal, le devolvió ayer la visita con una reunión en Lehendakaritza donde abordaron la celebración de un congreso mundial de buenas prácticas de las instituciones en materia de memoria, según ha podido saber DEIA. Esta novedosa iniciativa nacerá con el impulso de ambas partes y se centrará en el papel de las instituciones y en las políticas públicas que se promueven en este terreno, lo que supone dar un paso más con respecto a los congresos que ya existen en un plano más académico o sociológico.

La reunión, en la que también estuvo presente la superviviente Graciela García Romero, que sufrió abusos por parte de los militares de la ESMA para desactivarla como activista política, sirvió para desarrollar la idea que el lehendakari lanzó hace un año en Argentina. El museo de Buenos Aires y el Instituto vasco Gogora van a trabajar codo con codo para dar forma a este congreso, que quieren que tenga lugar lo antes posible. Van a invitar a otros países y, cuando todo esté amarrado, se concretará la fecha y el país donde se celebrará el encuentro. Este mismo año, Euskadi devolverá la visita a Argentina. En la reunión de ayer estuvieron presentes los secretarios de Convivencia y Acción Exterior del Gobierno vasco, Jonan Fernández y Marian Elorza, y la directora de Gogora, Aintzane Ezenarro. El encuentro sirvió para trabajar también en la exposición que va a acoger Gogora hasta el día 12 de noviembre, Ser mujeres en la ESMA, testimonios para volver a mirar. Esta exposición, que fue inaugurada ayer, es pionera porque representa la primera iniciativa internacional de Gogora para dar a conocer la memoria de otro país. Este movimiento también contribuye a dar forma a la idea de red mundial que tenía el lehendakari.

AUSCHWITZ Y NUEVA YORK El Gobierno vasco aún no está en condiciones de concretar los participantes en este congreso porque se está trabajando con discreción. Pero que el Gobierno vasco está muy bien relacionado en materia de paz y convivencia con otras autoridades internacionales es una evidencia. Basta con recordar que el lehendakari ha mantenido sinergias muy diversas, con sus visitas al campo de concentración y exterminio nazi en Auschwitz, el memorial del 11 de septiembre en Nueva York, o la relación histórica con Irlanda del Norte en materia de paz y convivencia, así como los vínculos con Japón por los bombardeos en Gernika, Hiroshima y Nagasaki. A todo ello hay que sumarle la relación habitual con el Estado español en todo lo relacionado con ETA, la memoria histórica y otras vulneraciones de derechos, aunque las políticas concretas no siempre coinciden y dependen del Gobierno español de turno.

Con este movimiento para crear una red mundial, el lehendakari pone sobre la mesa que las políticas de memoria son un objetivo estratégico de su Ejecutivo y que su intención es propiciar avances significativos en este terreno. En política doméstica, el Gobierno vasco se ha enfrentado a algunas dificultades políticas y judiciales desde el Estado español para poner en marcha la reparación de los abusos policiales, aunque finalmente ha podido darle cauce. También ha tenido roces con la izquierda abertzale por exigirle que reconozca que la violencia de ETA fue injusta y nunca debió producirse.

La semilla de estas actuaciones se sembró en el viaje institucional que realizó el lehendakari el año pasado a Argentina y Chile. La visita a la ESMA fue muy emotiva. La Escuela de Mecánica de la Armada, reconvertida en un centro de memoria, fue uno de los más de 700 centros de detención ilegal y exterminio en Argentina durante la dictadura, y entre sus paredes se vulneraron todo tipo de derechos con una crueldad máxima: hubo embarazadas y sus hijos fueron dados en adopción en muchos casos, se orquestaron trabajos forzados para los arrestados, y buena parte de los represaliados eran arrojados vivos al mar en los llamados vuelos de la muerte de Scilingo. De las 5.000 personas que pasaron por la ESMA, solo un 5% sobrevivió. Se trataba de anular la disidencia política de izquierdas o de todo aquel que pudiera ser considerado próximo al peronismo.

visión femenina La violencia específica contra la mujer está muy documentada. Hubo esclavas sexuales, obligaban a las mujeres a ducharse desnudas en presencia de militares, y las embarazadas en avanzado estado de gestación solo tenían como concesión una cama de hierro y un médico. Nacieron 36 bebés en esas condiciones, y solo 13 han recuperado su verdadera identidad. El memorial tiene un valor adicional: además de recordar lo sucedido, es una prueba en sí misma porque entre sus paredes se cometieron vulneraciones, y en la actualidad proyecta también grabaciones de las víctimas. La ESMA ayuda a que no haya impunidad judicial. Esa es una diferencia clave con respecto a la dictadura franquista, porque sus víctimas se topan con el muro de la Ley de Amnistía.

Los abusos contra la mujer se pusieron ayer sobre la mesa en la exposición de Gogora, de la mano de Graciela García. Gogora, que abarca la memoria desde la Guerra Civil hasta ETA, incluyendo los abusos policiales y los GAL, puso en valor por boca de Aintzane Ezenarro la importancia de establecer lazos con otras instituciones que trabajan en el ámbito de la memoria. Ezenarro destacó la perspectiva de género de la exposición para ver a la mujer no solo como sujeto pasivo, como víctima de una vulneración de derechos humanos, sino también como sujeto activo "en la lucha por la democracia". Alejandra Naftal puso el acento "en cómo prevenir, alertar, debatir y afrontar las múltiples formas en que se pueden suceder violaciones de los derechos humanos". Graciela García aportó su relato a Gogora. Fue secuestrada con 27 años y sufrió brutales abusos por parte de los militares del centro argentino.

La exposición permanecerá abierta hasta el día 12 de noviembre, de lunes a viernes, desde las 9.00 hasta las 18.30 en la sede de Gogora en Bilbao. Se podrá acceder a los testimonios judiciales de 28 mujeres.

relato

noticias de deia