PROYECTO PILOTO

La planta de Etxebarri inicia las pruebas para poder consumir agua del Nervión

El objetivo es abastecerse del río en caso de situación de sequía y falta de recursos procedentes del Zadorra y Ordunte

Alberto G. Alonso - Domingo, 14 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:00h

La planta piloto creada por el Consorcio en Etxebarri permitirá experimentar con diferentes procedimientos para potabilizar el agua del río.

La planta piloto creada por el Consorcio en Etxebarri permitirá experimentar con diferentes procedimientos para potabilizar el agua del río. (Juan Lazkano)

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La planta piloto creada por el Consorcio en Etxebarri permitirá experimentar con diferentes procedimientos para potabilizar el agua del río.

BILBAO. Es como comprimir todos los procesos de potabilización que se llevan a cabo en la planta de Venta Alta de Arrigorriaga en un pequeño laboratorio experimental que se ha creado en Etxebarri. Es la planta piloto que el Consorcio de Aguas Bilbao-Bizkaia (CABB) ha puesto en marcha en las nuevas instalaciones construidas en la orilla del río Nervión, a la altura del barrio bilbaino de Bolueta. Su objetivo es preventivo y consiste en determinar qué procesos se tienen que llevar a cabo para que sea posible consumir el agua del río Nervión tras su tratamiento previo en las instalaciones de Venta Alta, ubicadas varios kilómetros por encima. “La medida de coger agua del cauce solo se tomará en caso de situación extrema de sequía y cuando falten los recursos habituales de los embalses del Zadorra y del sistema de Ordunte. Es como tener el seguro de la casa, no esperas usarlo, pero hay que tenerlo”, describe Miguel Gómez Martínez de Lahidalga, subdirector de Sostenibilidad, Tecnología e Innovación, del Consorcio de Aguas de Bilbao Bizkaia.

Los actuales tratamientos que reciben en Venta Alta los recursos que llegan del Zadorra sirven para que el agua de nuestros grifos sea potable y tenga buen sabor. Su origen en los pantanos alaveses así lo permiten.

Sin embargo, captar el agua de un río es otro cantar. Las vicisitudes que pueden protagonizar los cauces del Ibiazabal y el Nervión, que confluyen apenas dos kilómetros antes de la planta, obligan a requerir intervenciones más exhaustivas.

Determinar estos tratamientos, probando otras combinaciones e introduciendo nuevos procesos, es lo que va a investigar el laboratorio de Etxebarri para luego trasladarlo en tamaño gigante a Venta Alta, la planta de tratamiento de la que dependen casi un millón de vizcainos.

Martínez de Lahidalga describe los procesos que se están llevando a cabo tras iniciarlos en agosto y que concluirán en poco menos de un año. “Lo primero es trabajar con los mismos sistemas y agua que usamos en Venta Alta. Se trata de calibrarlos para conseguir un recurso igual cuando concluyamos el proceso en la planta piloto. Después vamos a trabajar con el agua del Nervión en distintos procedimientos y escenarios”. Porque, explica, no se tiene el mismo recurso hídrico en verano que en invierno o primavera, en una época de aguas altas o bajas, “por eso vamos a recoger toda la casuística posible”. También se van a usar otras tecnologías, con productos químicos como ozono, carbón activo y agua oxigenada, todos procesos desarrollados en plantas de agua potable habitualmente. “Con los datos recogidos, veremos cual es la combinación correcta para conseguir la misma calidad actual de agua”, concluye el responsable del CABB.

¿Y si no se consigue el nivel exigible para poder ser bebida el agua del Nervión? En ese caso se ensayaría también un plan B. El Consorcio de Aguas trabaja en un proyecto de innovación con un sistema de membranas, una tecnología de filtración más avanzada y costosa económicamente, la cual “será la vía a seguir si no conseguimos los niveles de calidad que esperamos con la combinación antes descrita”, especifica el experto del Consorcio de Aguas.

Como plantas desalinizadoras

Esta fórmula consiste en pasar el agua a través de unas membranas, que efectúan una filtración similar a lo que realizan las plantas de desalinización del agua de mar, y donde se quedan los elementos contaminantes retenidos en esos tejidos artificiales.

Este plan B además se asume como un proyecto de investigación que va a servir para que el Consorcio de Aguas vaya por delante de una reglamentación europea, en cuanto a potabilidad se refiere, que Bruselas espera cerrar a medio plazo. “La regulación de contaminantes emergentes, por ejemplo, microplasticos, elementos químicos asociados a productos de higiene personal, medicamentos, drogas,... va a ser muy estricta ya que estos restos no deben estar presentes en las aguas de consumo, por eso vamos a analizar si se hallan en el Nervión y cómo tratarlos”, explica el subdirector de Sostenibilidad, Tecnología e Innovación.

La planta no se desmantelará cuando finalice el proyecto para el que se creó. Es más, el CABB espera que se convierta en un centro de investigación y análisis del agua. Martínez de Lahidalga desvela que “estamos ya en contacto con la UPV/EHU para colaborar con ese propósito y tenemos a nuestro alrededor varias empresas de alto nivel que podrán utilizar esta instalación para desarrollar proyectos más avanzados en tecnologías del agua”.

También la Universidad de Cantabria ha mostrado su interés en trabajar con el CABB para testar en la planta piloto unas membranas en las que están trabajando en su campus. “No cabe duda de que el sector del agua puede tener un centro de investigación, con proyectos I+D de futuro”, finaliza.

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