La Naval se asoma al avismo

La Naval despide a sus trabajadores en su último paso para atraer a un inversor

Los grupos que han mostrado interés por el astillero han pedido como condición la salida de sus 180 empleados

Adrián Legasa - Jueves, 11 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 07:48h

Manifestación de La Naval esta tarde en Sestao

Manifestación de La Naval esta tarde en Sestao (Oskar González)

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Manifestación de La Naval esta tarde en Sestao

Bilbao - El administrador concursal de La Naval confirmó ayer al comité que va a poner en marcha un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para despedir a los 180 trabajadores e iniciar el cierre del astillero. El anuncio, pese a ser esperado, supone un jarro de agua fría para la histórica empresa de Sestao y su entorno, y es el último movimiento para tratar de atraer a un inversor. El administrador informó ayer a los sindicatos de que hay un número reducido de inversores interesados en el astillero, pero todos han puesto como condición la salida previa de la plantilla.

Es, dentro del cúmulo de noticias negativas que ha vivido el astillero en las últimas semanas, el único resquicio de esperanza que queda en estos momentos. Al menos hay inversores dispuestos a comprar la empresa en esta fase de liquidación. Una vez se ejecute el ERE ese nuevo propietario tendría las manos libres para modelar la plantilla como considere, pero como ha ocurrido en otros procesos similares entra dentro de lo posible que cuente con al menos una parte de los actuales operarios.

Por ahora no existe ese inversor dispuesto a implicarse en el proyecto, como reiteró ayer en Onda Vasca la consejera Arantxa Tapia, lo que deja como única salida la liquidación. No hay más tiempo tampoco para esperar a Van Oord, con el que se ha hecho un último intento estos días pero que ha optado por mantenerse a un lado. Sin la draga Vox Alexia no hay dinero para seguir adelante tras más de un año en concurso de acreedores en el que se han ido fugando los pedidos, lo que ha obligado al administrador concursal a poner en marcha los trámites para despedir a la plantilla.

Son 177 operarios que serán incluidos la semana que viene o, como tarde, la siguiente, en un ERE que eso sí deberá cumplir el correspondiente periodo de consultas -algo más de 150 operarios tienen derecho a ser recolocados en otro astillero de Navantia-. En una situación así el ERE no encontrará obstáculos legales, aunque el plazo de consultas sí permitirá ganar algo de tiempo de cara a ver si llega ese milagro en forma de inversor.

Los grupos que han mostrado interés han pedido carta blanca y no tener de salida que cargar con el coste de la actual plantilla, aunque el Gobierno vasco se mantiene en la búsqueda de compradores que estén dispuestos a contar con los trabajadores. Como remarcaba ayer el comité tras conocer la puesta en marcha del ERE, se trata de una plantilla altamente especializada y que cuenta en su currículum con la construcción de algunos de los buques más grandes del mundo.

un símbolo de la industria vasca La centenaria historia de La Naval, en la que ha construido más de 200 barcos, está a un palmo de poner el punto y final. En el astillero llegaron a trabajar 3.000 personas en sus mejores años, siendo uno de los principales puntos neurálgicos del tejido industrial de Ezkerraldea. A raíz de las reconversiones iniciadas en el sector en la década de los 80 la plantilla empezó a menguar. En la privatización sellada en 2006 quedaban ya menos de medio millar y las salidas han continuado hasta los 180 operarios actuales. El recorte de la plantilla directa ha ido acompañado del crecimiento de la industria auxiliar, que antes del concurso daba empleo a casi otras 2.000 personas, lo que da una idea de la importancia que tiene el astillero para el conjunto de la economía vasca.

Ayer las calles de Sestao acogieron una masiva movilización en la que trabajadores, plantilla de subcontratas y vecinos reclamaron una solución que dé continuidad a la actividad en La Naval, uno de los emblemas de la comarca y que está a punto de seguir los pasos de otros gigantes industriales como la antigua Babcock o los Altos Hornos, que sobreviven de la mano de ArcelorMittal con menos de 200 trabajadores tras haber sido el gran faro de la industria vasca.

Durante la marcha, a la que acudieron más de 3.000 personas, se cantaron consignas como La Naval ez itxi o Mesa de negociación, es la solución. Los sindicatos ELA, LAB y CC.OO. rechazaron el ERE y pidieron a Lakua que intensifique esfuerzos para encontrar un inversor que mantenga el empleo.

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