derribos de antiguas naves industriales

La demolición de Vicinay culmina los derribos de pabellones en Zorrotzaurre

Con esta acción quedan libres casi todas las parcelas de la punta sur y norte de la isla para su próxima urbanización

Alberto G. Alonso - Jueves, 11 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Con el derribo de los pabellones de Vicinay queda libre una superficie de más de 27.000 metros cuadrados donde serán edificadas viviendas y una zona urbanizada con calles y zonas de esparcimiento. Fotos: Oskar González

Con el derribo de los pabellones de Vicinay queda libre una superficie de más de 27.000 metros cuadrados donde serán edificadas viviendas y una zona urbanizada con calles y zonas de esparcimiento. Fotos: Oskar González

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Con el derribo de los pabellones de Vicinay queda libre una superficie de más de 27.000 metros cuadrados donde serán edificadas viviendas y una zona urbanizada con calles y zonas de esparcimiento. Fotos: Oskar González

Bilbao- La Junta de Compensación de Zorrotzaurre (JCZ) ha dado por concluido el proceso de derribos de antiguas naves industriales y edificios obsoletos de la primera fase de urbanización, la que se desarrolla en las dos puntas de la ya isla y la margen derecha del canal de Deusto.

La limpieza de los terrenos que ocupaba la factoría de Cadenas Vicinay ha sido la guinda a un pastel de deconstrucción al que aún le quedan un par de porciones exiguas y que serán liquidadas antes de concluir el presente mes.

La demolición de las antiguas instalaciones de la empresa líder a nivel mundial de cadenas y otras soluciones de fondeo para ingenios flotantes era la más complicada y costosa económicamente de todas las que ha acometido la JCZ. Esta entidad, compuesta por las instituciones vascas y propietarios privados con más terrenos, es la responsable de la demolición de los inmuebles obsoletos que poblaban Zorrotzaurre, la descontaminación posterior de los solares y, finalmente, la urbanización de las parcelas resultantes.

La demolición de las estructuras de Vicinay ha sido difícil por la presencia de tres grandes pabellones con una altura que superaba los 20 metros en uno de los casos, mucho más elevada que los edificios industriales que salpicaban con anterioridad esta zona industrial de Bilbao.

En apenas tres meses, grandes máquinas con plumas de largo alcance para desmantelar tejados y estructuras elevadas han hecho desaparecer las tres instalaciones que albergaban hasta hace poco más de un año la actividad de esta reconocida empresa a nivel mundial.

Además eran unos pabellones que estaban pegados unos a otros y ocupaban en total casi 6.000 metros cuadrados de superficie. A este conjunto compacto hay que sumar un pequeño edificio más cercano al canal de Deusto, que se levantaba en un solar de casi 450 metros cuadrados y que también ha sido abatido.

Tras evacuar para su reciclaje particular todos los restos metálicos y de otro tipo que se han generado la operación de demolición, en estos momentos, la empresa contratada por la JCZ está procesando todos los restos de hormigón y ladrillo que han surgido en la operación.

Acumulando para el futuro Como ha ocurrido en otros procesos similares en la ya nueva isla, todo este tipo de material ha sido triturado en plantas portátiles, en la misma área de trabajo, para su posterior acumulación en la zona en forma de montículos. El objetivo de esta fórmula es reutilizar este sobrante como base del futuro crecimiento que va a protagonizar la superficie de Zorrotzaurre, entre un metro y medio y dos metros de altura, con el fin de minimizar los efectos de futuras avenidas de la ría.

Con esta intervención se ha conseguido despejar una gran parcela de más de 27.000 metros cuadrados de extensión a todo lo ancho de la vieja península y muy cerca del puente Frank Gehry.

De las dependencias que utilizaba la empresa más grande que operaba en esta zona, tan solo se han salvado de la piqueta dos edificios que albergaban las oficinas de la firma internacional. Se trata del antiguo archivo del Banco Bilbao, construido en 1954 y diseñado por el arquitecto Ricardo Bastida, y del edificio de la antigua fábrica de pinturas de La Coromina. Son dos de las diecinueve joyas arquitectónicas de Zorro-tzaurre que se han decidido preservar en el Plan Especial Urbanístico por su interés industrial o histórico.

También esta semana está siendo demolido en su integridad el pabellón que albergó durante varios años el club de remo de Deusto, una instalación municipal que fue trasladado en junio a unas nuevas dependencias habilitadas en otro pabellón industrial rehabilitado en la margen derecha del canal de Deusto.

Y en el plazo de una semana se espera hincarle el diente a los dos vestigios que restan por demoler. Se trata de los edificios donde trabajó la empresa Fundiciones Garate, una pequeña construcción ubicada entre la mencionada fábrica La Coromina y el actual hotel Ría de Bilbao, y el de Vázquez Albor, al lado de la Ribera de Deusto.

Con todos estos tajos de derribo más la demolición finalizada el pasado mes de setiembre de los edificios industriales situados en la punta norte de la isla, la más alejada del centro de Bilbao, la JZC ya dejará despejadas todas las parcelas que preveía limpiar el Plan Especial de Zorrotzaurre.

Un proceso continuo y según la oportunidad

Al detalle

La cifra

60

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