juicio ‘caso Gaztelueta’

“Mi hijo iba a tirarse por la ventana y yo no podía sujetarle”

La madre del joven del ‘caso Gaztelueta’ describió ayer el trauma de su hijo a causa de los supuestos abusos
El padre solicitó “respeto” para todas las víctimas de delitos sexuales

Marta Hernández - Sábado, 6 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Txema M. se sienta en el banquillo de los acusados desde el pasado jueves. Fotos: Oskar González

Txema M. se sienta en el banquillo de los acusados desde el pasado jueves. (Oskar González)

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Txema M. se sienta en el banquillo de los acusados desde el pasado jueves. Fotos: Oskar González

bilbao- Ana tuvo que relatar ayer ante el juez un suceso que la “destrozó”, según ella misma confesó. “Yo estaba en el salón y mi hijo fue andando rápido hacia la ventana para intentar tirarse. Estaba con los ojos idos. Él era más fuerte y alto que yo y no podía sujetarle. Mi marido no estaba en casa. Fueron unos momentos que se me hicieron eternos... Pero no sé de dónde me vino más fuerza y pude sentarlo en el sofá”, describió. Ana es la madre de Juan, el joven que denuncia haber sufrido abusos sexuales por parte de su preceptor del Colegio Gaztelueta;un caso que se juzga actualmente en la Audiencia Provincial de Bizkaia y que ayer vivió su segunda jornada con los testimonios de los padres de la presunta víctima, entre otros testigos -siete en total.

Para Ana, ese fue el momento “más grave” y en el que “más miedo” pasó, pero no fue el único. “Otro día también intentó saltar por la ventana de la habitación, pero ese fue un amago. Y luego, con el tiempo, nos contó que una vez había pensado en ir a las vías del tren y tirarse”, desveló. Estos son algunos de los episodios que padeció el exalumno de Gaztelueta como consecuencia de los presuntos abusos sexuales infringidos por su profesor y también del acoso escolar al que le sometieron excompañeros. Ya él mismo admitió en su comparecencia del primer día que había intentado suicidarse y que tenía alucinaciones y pesadillas. “Mi hijo parecía un vegetal”, enfatizó ayer la madre. “Estuvo dos meses sin hablar con nadie, no comía, no dormía... Hubo un tiempo en el que yo estaba todo el rato a su lado, no le dejaba ni para ir al baño. También ha estado con taquicardias, se nos desmayaba, se nos escapaba... He tenido que llamar a la ambulancia varias veces, he estado dos noches con él en Urgencias...”, añadió Ana, que empleó una voz suave a lo largo de toda su testificación. La madre de Juan también hizo alusión a los instantes en los que su hijo la llamaba desde el centro escolar diciéndole que se encontraba mal y que quería irse a casa -según contó el joven lo hizo en alguna ocasión para evitar las sesiones de tutoría con Txema M.-. “No fui a por él y de eso me arrepiento”, reconoció.

El padre del joven también prestó declaración y lo hizo con un tono más duro, sobre todo al solicitar “respeto” a las personas que han sido objeto de delitos sexuales. “Mi hijo no se sienta un día en una silla y cuenta todo de una tacada. Mi hijo ha ido contando las cosas en función de sus capacidades y las víctimas tienen el derecho de contar o no lo que quieran”, argumentó Juan al responder al fiscal, cuyas preguntas de ayer giraron básicamente en torno a aclarar cuándo el entonces menor habla por primera vez sobre los abusos más graves y a cómo era el despacho del preceptor -y eso que el Ministerio Público pide una pena de tres años de prisión para el acusado.

Mientras tanto, el abogado del profesor, Eduardo Ruiz de Erenchun, sacó a colación el blog de cine que tiene el padre del estudiante. El letrado -que defendió al condenado por asesinar a Nagore Laffage - mostró algunas de las imágenes de mujeres que aparecen en él para insinuar que el joven podría haberlas visto ahí y no en el ordenador de su cliente. Asimismo, insistió en las ausencias a clase de la presunta víctima en quinto de Primaria -antes de que sucedieran supuestamente los hechos juzgados- y mencionó que el joven estuvo con medicación.

También prestaron declaración ayer el que fuera director de Gaztelueta, Iñaki Cires, y el subdirector y anterior preceptor del denunciante, Imanol Goyarrola. Este último aseguró que es “imposible” que las presuntas vejaciones tuvieran lugar en el despacho del preceptor “por la falta de discreción”, una consideración que también compartió el inspector de Educación que investigó el caso. “No me parece el sitio más verosímil”, señaló ayer en referencia a que era una zona de trasiego. Uno de los compañeros de Juan y que tenía también como preceptor a Txema M. indicó, sin embargo, que habitualmente las reuniones se celebraban con la puerta cerrada -sin llave- y confirmó las burlas hacia el alumno por la cantidad de veces que era sacado de clase por el acusado.


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