Presidente de Berango Atletismo Taldea

Josu Hernández: “Tengo la espinita de no haber traído a Fermín Cacho y Mo Farah”

Su teléfono no para de sonar estos días y acumula horas de insomnio. Es el precio que paga por organizar cada detalle de la Milla de Berango, la mejor del Estado

Una entrevista de Carlos Zárate - Viernes, 5 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Josu Hernández.

Josu Hernández. (Pablo Viñas)

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Josu Hernández.

BERANGO- No para quieto ni dos segundos. Puro nervio. Cada pocos minutos suena el teléfono y reclaman su atención. Faltan 24 horas para la celebración de la 31 edición de la Milla Internacional de Berango, patrocinada por DEIA y la mejor del Estado, y Josu Hernández, presidente de Berango Atletismo Taldea y alma máter de la prueba, se desvive por cuidar hasta el más mínimo detalle. “Justo acabamos de arreglar el podio, quería asegurarlo porque no quiero ningún susto”, desvela. Sabe que se la juega. Como máximo dirigente del club organizador, la responsabilidad recae sobre sus hombros. Cerca de 400 atletas se darán cita mañana en la prueba berangotarra y no puede fallar nada. “La ley del deporte es muy exigente y cualquier incidente recae sobre mí y mi junta directiva”, lamenta. Una tensión que le mantiene en alerta, pero que a la vez le agota. “Utilizo mis vacaciones para organizar esta carrera”, apunta. “Menos mal que mi familia me aguanta”, bromea.

¿Es cierto que no duerme los dos meses previos a la carrera?

-Así es, ni tampoco los dos siguientes. Son muchas cosas de las que preocuparse, muchas inquietudes. A mi mujer le debo mucho por aguantarme. La Milla de Berango es una prueba deportiva con un presupuesto muy ajustado y me toca hacer de todo.

Normal que lleve años pidiendo a gritos un relevo...

-Quiero dejarla, pero no abandonarla. Es una carrera que he parido y no hay cosa que más me dolería en el mundo que el hecho de que desapareciese. Es una prueba deportiva que sirve para educar a la juventud y fomentar el atletismo.

Ser el responsable de organizar la mejor milla del Estado los últimos tres años no tiene que ser fácil.

-El problema es que cuando estás arriba intentas mantenerte en esa posición, porque ya has saboreado las mieles del éxito, como se suele decir, pero cada año es diferente y surgen nuevos problemas. Nosotros ya llevamos 31 años y desde 2012 ya éramos segundos.

¡Quién se lo iba a decir! Ahora ya se sabe el camino a Madrid de memoria después de ir a recoger tres galardones los últimos años.

-Recuerdo la primera vez que fui. Me sentía como Paco Martínez Soria en la ciudad. La gente nos preguntaba, tanto a la alcaldesa como a mí, que cuál era la fórmula para conseguirlo.

¿Y cuál es el secreto para que Berango, un pueblo de 7.000 habitantes, tenga la mejor milla?

-Desde sus orígenes, esta milla está hecha por y para atletas. Quizás esa es la diferencia, que no nació a través de un club con un gran presupuesto. En sus inicios tomaron parte atletas como Martín Fiz, Víctor Rojas..., todos ellos sin cobrar un duro. El dinero que teníamos era para irnos a comer todos juntos. Al año siguiente vinieron otros atletas por la fiesta del atletismo que se montaba y así, poco a poco, fue ganando reconocimiento.

Tanto que han conseguido cambiarle el nombre a una calle.

-Sí, el circuito donde se disputa es la calle Gobelalde, pero ya nadie le llama así, ni las personas más mayores. La gente dice: quedamos en la milla. Incluso he visto anuncios de pisos: se vende en la milla.

Ahora solo falta hacerlo oficial.

-Lo que sí me gustaría es que se pusiese en el parque de al lado una estatua de un chico y una chica corriendo.

¿Cómo consigue que los primeros espada del atletismo europeo rebajen su caché para estar en Berango?

-Por el trato. La cercanía y la familiaridad es lo que nos distingue. Hay que ser cercano con todos los atletas y con todo el mundo, y también humildes. Los atletas saben que no tenemos un gran presupuesto y que lo que hay es para ellos. Pero, sobre todo, aquí les reconocemos su valía y encuentran una fiesta deportiva que no hay en otro lado. El público les apoya y se interesa por ellos. Para los atletas es como un fin de semana de vacaciones.

¿Alguna vez se ha quedado sin un atleta deseado por motivos económicos?

-Sí, Fermín Cacho. No le pude traer cuando estaba en la cima, era el boom. En 1992 fue campeón olímpico y le intentamos traer también entre 1993 y 1995, pero nos fue imposible, no quería rebajar su caché. Sin embargo, quitando él, por Berango han pasado los mejores atletas de España.

¿Y a nivel internacional?

-El inglés Mo Farah. El problema es que no han estado un año aquí. Si vienen, repiten seguro. Tengo esa espinita de no haberles podido traer a Berango.

El que si estará es Adel Mechaal, que el año pasado igualó el récord de la prueba -cuatro minutos y 18 segundos- y pareció ir sobrado. ¿Lo batirá esta vez?

-No sé exactamente en qué punto de forma llega, pero creo que lo puede batir. Sin duda, si hay alguien que lo puede hacer es él.

El año pasado solicitó un cronómetro electrónico para intentarlo.

-Lo he pensado, pero este año le cantaremos los tiempos, aunque es mejor que vaya más despacio.

¿Por qué?

-Para que la gente del pueblo les pueda ver mejor y más tiempo. Me gusta que sea una carrera disputada, como lo fue en 2016. Si fuese en una pista de atletismo entiendo que quieran batir los registros, porque el prestigio de un atleta se lo dan sus marcas personales.

La categoría femenina también reúne un gran nivel, con Solange Pereira como vigente campeona.

-Siempre hay mucho nivel, en Berango las atletas siempre han sido muy protagonistas. No hay más que fijarse en los carteles de cada edición. También los niños, es nuestro espíritu, una carrera familiar.

Albergan incluso a varias generaciones de atletas.

-Así es. Un ejemplo de ellos es Rui Silva, que encarna a la perfección los valores que queremos tener en la milla. Un atleta de élite muy humilde. Y ahora además participa su hija.

Usted incluso disputó la carrera en los inicios de la prueba. ¿Le dejaron ganar?

-No. Mi problema fue que estuve poco tiempo en el atletismo, desde 1981 a 1989, y luego empecé con los dolores de espalda. Fue una pena porque a partir de los ocho años de carrera es cuando surgen los mejores resultados deportivos.

Dicen que apuntaba maneras.

-No entendía de marcas, solo de ganar. Además, entrenaba a golpe de martillo, sin una buena alimentación, ni un trabajo compatible, ni el asesoramiento de un médico especializado.Al menos ha seguido ligado a su pasión.

-Llevo corriendo desde niño. Aún hoy en día voy corriendo del garaje a casa. Al final, he tenido la suerte de enfocar mi vida profesional al deporte.

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