LEB Oro

Un ecosistema por descubrir

El Bilbao Basket asoma en el grupo de aspirantes a ocupar la parte noble de la tabla en una LEB Oro igualada y con nuevos bríos una vez reabierta la posibilidad del ascenso

Un reportaje de Jon Larrauri - Jueves, 4 de Octubre de 2018 - Actualizado a las 06:01h

El Bilbao Basket asoma en el grupo de aspirantes a ocupar la parte noble de la tabla en una LEB Oro

El Bilbao Basket asoma en el grupo de aspirantes a ocupar la parte noble de la tabla en una LEB Oro (Oskar González)

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El Bilbao Basket asoma en el grupo de aspirantes a ocupar la parte noble de la tabla en una LEB Oro

EL baloncesto es baloncesto allá donde se juegue, pero cada competición tiene sus particularidades, sus ritmos, unos usos y costumbres que la convierten en un ecosistema particular, diferenciado de cualquier otro. Desde 2004 el Bilbao Basket ha venido habitando en la ACB, un tablero de juego complicado que planteaba estrategias ricas y complejas tanto en lo táctico como en lo físico y tuvo que adaptarse en épocas de bonanza a otros entornos como la Copa, más vertiginosa y fugaz, la Eurocup, más anárquica y de golpeo directo, e incluso la Euroliga, donde la magnitud de la competición obliga a vivir a la contra, desde la resistencia. Ahora, a los hombres de negro les toca descubrir un nuevo ecosistema, la LEB Oro, pisar un suelo por el que no transitaban desde hace catorce años y que desde entonces ha cambiado profundamente. Toca adaptarse a un nuevo ecosistema y de esa capacidad de ajuste, sumada a su aptitud -y la de su entorno- para asumir la nueva realidad que le toca vivir, dependerán en buena medida sus opciones de éxito.

Cualquier similitud entre los escenarios de la LEB Oro que conoció la entidad bilbaina y la que se encontrará desde este sábado en Oviedo es pura coincidencia. Aquella en la que conquistó el ascenso a la máxima categoría del baloncesto estatal era una competición notable, plagada de equipos con presupuestos rumbosos y de jugadores cuyos sueldos serían incluso jugosos en la ACB actual. Era, como la vida misma, la LEB Oro previa a la crisis económica, con inversiones importantes, refuerzos de campanillas y sueños dorados en el horizonte. La actual es una liga mucho menos brillante, de perfiles bastante más planos por regla general en lo colectivo y en lo individual, una competición que, sin embargo, parece haber encontrado brotes verdes al haberse desprendido de ese techo de cristal que suponía la imposibilidad de ascender a la élite como consecuencia de una serie de desorbitados requisitos económicos que se han llevado por delante numerosos proyectos interesantes en la última década. Con el Manresa y el Breogán felizmente instalados desde el verano en la Liga Endesa, se observa un nuevo brillo en los ojos de las franquicias, una nueva ilusión. Llegar a la élite sigue siendo harto complicado, pero al menos no es imposible, lo que ha animado a invertir, a reforzarse, a armarse de manera creciente para una gloria que ya no tiene por qué quedarse en el plano teórico.

Rivales bien armados Dentro de esta nueva categoría, el Bilbao Basket no solo tendrá que adaptarse a un nuevo ecosistema, sino también a una novedosa etiqueta que hacía tiempo que no lucía. Los hombres de negro ya no son cola de león, sino que son vistos como cabeza de ratón, asoman con luz propia dentro del ramillete de equipos llamados, sobre el papel, a transitar por la zona noble de una competición tan igualada como traicionera, acostumbrada a las sorpresas, a las rachas tanto positivas como negativas que le otorgan un rango de imprevisibilidad mucho mayor que la superior, donde los estratos sociales están mucho más marcados. Pese a que con buen criterio desde la entidad de Miribilla se opta por la cautela, por un discurso ambicioso pero moderado, su vitola de recién descendido y sus recientes galones de ACB colocan al Bilbao Basket, junto al Betis, como gran enemigo a batir, por lo que si con algo no podrá contar a su favor el equipo que dirige Álex Mumbrú será con el factor sorpresa. Todos los rivales saltarán a cancha con todos los sentidos activados cuando se midan a los hombres de negro.

La plantilla confeccionada por Rafa Pueyo, director deportivo de la entidad de Miribilla, es digna de ello por nombres propios, experiencia y calidad -la pretemporada ha dejado ver un equipo cuyas piezas han engarzado de forma notable tanto dentro como fuera de la cancha-, pero hay un mínimo de cuatro rivales (Betis, Palma, Melilla y Palencia) que merecen un nivel de atención similar al del conjunto vizcaino, además de otro ramillete capacitado para asaltar la parte alta de la tabla a la mínima oportunidad. Los verdinegros, a las órdenes de Curro Segura, han rediseñado por completo su plantilla para confeccionar un equipo que parte como principal candidato al ascenso. Pescaron a una de las principales joyas de la corona del mercado estival, Matt Stainbrook, pívot del ascendido Breogán, a quien han rodeado en el juego interior de piezas atléticas, talentosas y con buen tiro desde el perímetro (el exhombre de negro Mamadou Samb, Sandi Marcius y Rolands Malmanis, entre otros) y en el juego exterior suman un arsenal tan completo como variopinto (otro viejo conocido del Bilbao Basket como Tobias Borg, Johnny Dee, máximo anotador de la última LEB Oro, Lluis Costa, Dani Rodríguez…).

Por su parte, los baleares han completado una magnífica pretemporada y han declarado abiertamente sus ansias de ascenso, para lo que han repatriado para el baloncesto estatal al base Álex Hernández, además de fichar a dos de los mejores extranjeros de la liga portuguesa (Marcus Gilbert y Raven Barber) además de formar una pareja de pívots de campanillas con Fran Guerra y Jonathan Jeanne. El joven y espigado (2,18 metros) francés, tras un año en blanco por culpa del Síndrome de Marfan después de que su nombre llegara a sonar para el draft de la NBA, puede ser una de las sensaciones de la competición. Tampoco se quedan atrás el Palencia, con Steve Vasturia, Jordi Grimau y el tirador Calvin Hermanson dando lustre a un juego exterior en el que tendrá minutos Aitor Zubizarreta y una notable pareja de cuatros con Urko Otegui y Nikola Cvetinovic, y el Melilla, el decano de la categoría y que una vez más ha dado un vuelco a su plantilla para tratar de alcanzar el objetivo del ascenso de la mano de los Josep Franch, Txemi Urtasun, Caleb Agada, Gediminas Zyle y Darko Balaban, al que escoltará en la pintura Vasilije Vucetic, ex del Bilbao Basket y el Zornotza.

Preparados para sorprender A la espera del rendimiento que puedan ofrecer el filial Barcelona B y el club convenido Prat, siempre con piezas talentosas en nómina (el escolta argentino Leandro Bolmaro en los primeros y el base letón Arturs Zagars en los segundos apuntan a figuras), en esta LEB Oro no faltan equipos con aspiraciones para colarse en los primeros puestos. El Oviedo tiene en Oliver Arteaga un jugador diferencial en la posición de pívot, el Basquet Coruña ha cambiado su núcleo duro pero seguirá actuando al ritmo de Zach Monaghan, el bien armado Ourense del bilbaino Gonzalo García de Vitoria, el recién ascendido Granada, sobrado de veteranía en la pintura con Guille Rubio y Sergio Olmos, Huesca, Valladolid, Castelló, Cáceres, Lleida… Muchos equipos peligrosos repletos de apuestas que en caso de salir bien estarán capacitados para repartir disgustos por doquier. El Araberri, último equipo en moverse en un mercado en el que siempre acaba encontrando petróleo (Junior Robinson, Sam Light y Kingsley Okoroh pueden sorprender a propios y extraños), y el ascendido por sorpresa Canoe, con el prometedor Tyson Pérez, arrollador en Plata, como guía y Borja Mendia, Julen Olaizola y Dani de la Rua como escuderos, parten algo más rezagados, pero cualquier mínimo atisbo de relajación ante ellos será sinónimo de derrota.

Veteranos en busca de una segunda oportunidad en la élite, extranjeros que llegan de ligas europeas de tercera y cuarta fila buscando dar un paso al frente en sus carreras, debutantes en el mundo profesional que consideran esta competición un arranque ideal, jóvenes promesas prestas a acumular minutos antes de asaltar metas mayores… La LEB Oro plantea un tablero de juego novedoso y con un enorme grado de imprevisibilidad. Por eso el Bilbao Basket tiene ante sí todo un ecosistema por descubrir.


Pretemporada

1. Iberojet Palma 7 victorias, 1 derrota

2. Bilbao Basket 6 victorias, 1 derrota

3. CB Prat 5 victorias, 1 derrota

4. Araberri 4 victorias, 1 derrota

5. Palencia 4 victorias, 1 derrota

6. Barça Lassa B 6 victorias, 2 derrotas

7. Leyma Coruña 5 victorias, 2 derrotas

8. Ourense Termal 5 victorias, 3 derrotas

9. Levitec Huesca 4 victorias, 3 derrotas

10. Força Lleida 4 victorias, 3 derrotas

11. Betis 4 victorias, 3 derrotas

12. Valladolid 4 victorias, 4 derrotas

13. ZTE Canoe 4 victorias, 4 derrotas

14. Melilla 3 victorias, 3 derrotas

15. Covirán Granada 3 victorias, 3 derrotas

16. Oviedo 3 victorias, 3 derrotas

17. Cáceres 2 victorias, 4 derrotas

18. TAU Castelló 1 victoria, 7 derrotas

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