El callejón de las botxerías

Acomodo en el vagón de los apasionados

Por Jon Mujika - Miércoles, 26 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Alfonso Gil, Maite Bilbao, José Ignacio Galdeano, Fernando Oráa, Kepa Elejoste, Asier Abaunza y Luis Eguiluz, momentos antes de iniciar la inauguración de la muestra. Fotos: Oskar Martínez

Alfonso Gil, Maite Bilbao, José Ignacio Galdeano, Fernando Oráa, Kepa Elejoste, Asier Abaunza y Luis Eguiluz, momentos antes de iniciar la inauguración de la muestra. Fotos: Oskar Martínez

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Alfonso Gil, Maite Bilbao, José Ignacio Galdeano, Fernando Oráa, Kepa Elejoste, Asier Abaunza y Luis Eguiluz, momentos antes de iniciar la inauguración de la muestra. Fotos: Oskar Martínez

DESDE el Orient Express que tanto cautivaba a Agatha Christiecon sus lujos y misterios hasta la inagotable aventura a bordo del Transiberiano;desde aquellos trenes eláctricos de la infancia a los trenes de alta velocidad que compiten con el rayo, la tracción de los trenes tienen una fuerza más poderosa que el carbón de la locomotora o la energía eléctrica de los tendidos: el atractivo imán de lo que cuentan. A esa pasión se suman los 150 socios que hoy participan en la Asociación de Amigos del Ferrocarril de Bilbao, sesenta años después de su fundación. La aventura se consolidó en un viaje Bilbao-Arrigorriaga en un coche restaurant cedido por la Corporación Internacional Wagons-Lits en la que fue creada la asociación en 1958, con José Ignacio Galdeanocomo primer presidente. Eran los comienzos y 39 personas se acomodaron en el vagón de los apasionados. Al propio José Ignacio le acompañaba Maite Bilbao,otra de las fundadoras de la Asociación.

Ambos acudieron ayer a la exposición del patrimonio ferroviario de la Asocación, un tesoro que podrá observarse hasta este próximo sábado, día 29, en el mercado del Ensanche, ayer poblado hasta los topes -creo que se decía así...- por amantes del ferrocarril. Se les veía ilusionados, al igual que a Kepa Elejoste,actual presidente y toda una referencia en el amplio mundo del ferrocarril en Bilbao. Su discurso, largo como una homilía -estaba presente el obispo de Bilbao, Mario Iceta.Él podrá corroborarlo...-, estuvo cargado de apasionamiento, de nombres propios y agradecimientos, de historia. Habló de las viejas locomotoras y la Revolución Industrial, de las siete estaciones que hubo en Bilbao (Abando, La Concordia, La Naja, La Aduana, Marzana, Calzadas dde Mallona y Atxuri...) y de la defensa de esta última, condenadaa reconvertirse en parada de tranvía. Habló de lo divino y lo humano, de las películas ferroviarias inéditas, de su padre Julián Elejostey de mil y un anécdotas más.

Mientras varios socios repartían un facsímil de los legendarios billetes de tren de cartón y Alfonso Giltocaba la campana del tren para el embarque, la llamada de aquel legendario ¡pasajeros al tren!, la gente fue relajándose. A la cita no faltaron, además de los citados, Asier Abaunza, Luis Eguiluz, Kepa Odriozola, Fernando Oráa, Begoña Suasnavas, Pedro de la Sota, Juan Aguinaga, Arantza de la Iglesia,hermana de Alex;la pintora Sara Odriozola,autora del fabuloso cuadro El vagón de los intelectualesque ilustraba la exposición, junto a faroles, linternas, gorras y trajes de ferroviario, teléfonos de morse o placas de locomotora entre otras joyas;José Ángel Corres, Verónica Portell, Martín Barbarías, Javier García, Edu Bustamante, Fernando Aburto, Patxo Blancoo José Luis Truebaentre otros.

Subieron al vagón el presidente de Unicef en el País Vasco, Isidro Elezgarai;Adolfo Lorente,presidente de BilbaoCentro, Jorge Aio, Olga Zulueta, José Ántonio Nielfa, La Otxoa;Lidia Martínez, Álvaro Díaz de Lezana, Iratxe Madariaga, Beatiz Marcos, Bruno Líbano, Rocío Velasco, Iñaki Uranga, Juan Castro, Patricia Yanke, Sofía Castaño, Julio Alegría, Mariapi Alza, Alfredo Thate, Marino Montero, Elena Marsall,el modisto Javier Barroeta, Iñigo María de la Fuente, Blanca Ibáñez, José Luis Martínez, José Alberto Pradera, Fernando Ortega, Eduardo Aburto, José María Hernándezy un buen número de asistentes a un encuntro con las maravillas el tren. En los paneles explicativos podía leerse la historia de la locomotora Izarrafabricada en Mánchestero la locomotora Artola,fabricada para Sierra Morena y que hoy duerme en las vías de la estación de La Concordia. Los rodeaban semáforos y diversos relojes de afamada puntualidad y toda la tarde estuvo cubierta por el barniz de un medio de transporte único y singular: el tren.

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