Multiculturalidad, multirracismo...

Sábado, 15 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h

UNO de ellos era la superación de la supremacía blanca, del racismo, aunque aparentemente había desaparecido. Es impresionante el caudal de mensajes que se vierten actualmente en las redes para reforzar esa idea con numerosos e insistentes mensajes escenificando cómo se cuida a inmigrantes mientras hay personas “de aquí”, que duermen en la calle. Y si solo fuera eso… La extrema derecha campea por Europa y aumenta sus expectativas electorales. ¿Es la herencia del colonialismo? En momentos anteriores de la historia se utilizó la idea de progreso continuo como dogma para justificar atrocidades. Europa iba a llevar la ciencia y la cultura a pueblos a los que aún hoy se niega que hayan tenido historia propia porque se les consideraba incultos. Aunque hoy lo llamemos de otra forma, las ideas que hicieron posible los colonialismos históricos siguen presentes en el entorno europeo.

Confieso que mi lectura del poema Si, de Kipling desde hace muchos años me ha servido positivamente como referente incluso en la vida personal: “Si puedes mantener la cabeza cuando todo a tu alrededor / pierde la suya y por ello te culpan, / si puedes confiar en ti cuando de ti todos dudan, / pero admites también sus dudas;/ si puedes esperar sin cansarte en la espera, / o ser mentido, no pagues con mentiras, / o ser odiado, no des lugar al odio, / y -aun- no parezcas demasiado bueno, ni demasiado sabio….”. Aunque hoy cobra para mí un sentido diferente esa otra parte del poema en que dice: “La tierra y cuanto en ella existe es para ti;hijo mío”. He de reconocer, también, que la lectura y utilización en la educación en el tiempo libre, versión escultismo, de El libro de la selva,del mismo autor, ha contado con mis beneplácitos, aunque reconozco la necesidad de una relectura. Y actualmente ha llegado a mis manos el poemaLa carga del hombre blanco, en la que se hace una encendida defensa del papel de la raza blanca en la colonización del resto del mundo y no solo ha cambiado mi visión del Nobel de Literatura del año 1907, sino que me ha ayudado a entender ese paradigma en el que personas que tienen grandes valores a nivel individual y que se comprometen incluso solidariamente con una parte de su entorno inmediato, tienden a rechazar a otra parte de su entorno y a buena parte de seres a los que considera de manera muy diferente y despectiva. Hay personas radicales de extrema derecha que ejercen una solidaridad cerrada e incluso alardean de que su conciencia les lleva a defender a los suyos contra los de fuera, o contra quienes piensan diferente, con una entrega a prueba de pruebas.

Aumentan en nuestro entorno las actitudes racistas y el auge de la extrema derecha en una parte significativa de Europa pone en cuestión si en Europa han calado los valores que la definían

Kipling, en el citado poema, denomina como “mitad demonios y mitad niños” a los habitantes de los “recién conquistados y descontentos pueblos”, habla de “Las salvajes guerras por la paz” y de la “pereza e ignorancia salvaje”. Y si antes en la época colonialista la disculpa para considerar la misión de “civilizar”, era el santo progreso, ahora se justifican esas agresiones, o esas despectivas y supremacistas consideraciones, en función de “la santa democracia”, por la cual se puede invadir y matar. Y conste que con esto no estamos renegando del progreso, ni del sistema democrático, pero es posible que su utilización como prueba de superioridad esté muy arraigado en sectores que ni siguiera se consideran a sí mismos de extrema derecha. No es que esas ideas que repudian valores europeos y democráticos estén regresando desde esos sectores de la extrema derecha que aflora y que además enarbola banderas nacionales contra Europa, es que, quizás, nunca han dejado de existir. Su insistencia en negarse a una sociedad multicultural y multirracial es la -¿lógica?- consecuencia de una continuidad en esas raíces supremacistas que llevaron a justificar todas las barbaridades de los colonialismos.

Se habla de neocolonialismo a la presencia de empresas transnacionales en países pobres sin que las ganancias repercutan en el propio país, pero quizá tampoco debemos hacer tal separación en la línea histórica por el hecho de que la dominación se realiza hoy de otra manera.

¿Qué podemos esperar de una Europa con una herencia histórica que tiene genes en los que se justificaba la venta de personas de otra raza y de otra cultura y se le denominaba esclavitud legal? No hay investigación científica que pueda intervenir en algún tramo de ese ADN ideológico. La Declaración Universal de los Derechos Humanos es una excelente receta, pero tiene poco más de medio siglo y no es más que una declaración de intenciones que se promulga pero no se cumple, a pesar de que también hay tantas mareas humanas que no descansan en su defensa. ¡Claro que es necesaria, en democracia, cada gota que abre cauces a la multiculturalidad, al multirracismo…! Menuda tarea.

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