suponen el 7% de los nacimientos en Euskadi

Los reyes precoces

El alumbramiento antes de la fecha de los hijos de Irene Montero y Pablo Iglesias ha puesto el foco sobre la realidad de los bebés prematuros, que suponen el 7% de los nacimientos en Euskadi y el 10% a escala mundial

Un reportaje de Aner Gondra - Domingo, 8 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Los bebés prematuros pueden tener problemas respiratorios debido a que sus pulmones son especialmente inmaduros. Foto: Juan Lazkano

Imagen de archivo de dos bebes. (Juan Lazkano)

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Los bebés prematuros pueden tener problemas respiratorios debido a que sus pulmones son especialmente inmaduros. Foto: Juan Lazkano

LA llegada de un bebé a cualquier hogar se parece mucho a la coronación de un rey. La cuna es el trono y los padres de la criatura son los serviles súbditos que día y noche se dejarán el alma por colmar las necesidades de un monarca de 50 centímetros. Pero a veces los reyes de la casa llegan antes de tiempo. Sin avisar. Es entonces cuando, además de dar un vuelco al corazón de sus progenitores, arranca un proceso médico para tratar que ese bebé prematuro complete de manera artificial el proceso que no ha culminado en el vientre de su madre.

Se considera un parto prematuro cuando se produce antes de la semana 37 de embarazo. A partir de ahí, se puede distinguir la prematuridad extrema, los que nacen por debajo de las 28 semanas, la prematuridad moderada, si es que nacen por debajo de la semana 32, y la prematuridad leve, la que se da por encima de la semana 32. Mercedes Fraca es la jefa de la sección de obstetricia del hospital de Basurto, donde trabaja desde hace dos décadas, y ella pone el umbral necesario para tener oportunidades de vivir en las 23 semanas de gestación: “Hasta ahí la cota de supervivencia es muy baja. A partir de la semana 24 hablamos de unas posibilidades de supervivencia del 50%. Pero habría que intentar salir de la prematuridad extrema y hacer lo posible para superar la semana 28”.

Cualquier mujer puede tener un parto prematuro, pero sí que existen factores de riesgo. “Sabemos que la edad influye”, detalla Fraca, “cuando una mujer tiene más de 40 años o menos de 20 tiene un aumento de posibilidades de parto prematuro”. También son más comunes en embarazos múltiples. “Son un factor de riesgo las técnicas de reproducción asistida, el consumo de tóxicos, enfermedades como la diabetes, problemas en la placenta… “, enumera la experta del hospital bilbaino, “pero muchas veces no sabemos las causas para que un niño nazca antes de tiempo”.

Mercedes Fraca apunta que “la prematuridad es un indicador sanitario relevante porque es la causa más importante de mortalidad y de problemas en los bebés”. A nivel mundial el 10% de los nacimientos son prematuros y es que la pobreza también es un factor de riesgo: “En el África subsahariana hay más posibilidades, ya que un 15% son prematuros. En cambio, en nuestro medio, la tasa de prematuridad está en un 7%. Es más, en nuestro entorno, la mayoría de los casos se tratan de prematuridad leve. La prematuridad extrema suele afectar solo al 1% de los recién nacidos”.

Aunque desde la medicina se hacen esfuerzos para intentar encontrar tratamientos preventivos que hagan que la prematuridad disminuya, Fraca reconoce que “no lo hemos conseguido hasta el momento”. Hay que señalar también, en favor de la ciencia, que “las mujeres cada vez son madres más mayores y que los embarazos múltiples aumentan”. A pesar de todo, hay estrategias que se utilizan en las mujeres con factores de riesgo. “A veces sirve un medicamento para intentar evitar el nacimiento prematuro”, explica Mercedes Fraca, “o algún dispositivo mecánico que hace que el cuello del útero no se modifique, o incluso se puede hacer una intervención que consiste en aplicar una sutura en el cuello del útero para cerrarlo y evitar el parto prematuro”. Estas técnicas se utilizan en casos seleccionados: “Se hace, no solo por el factor de riesgo, sino porque se dan una serie de requisitos en el caso”.

Un parto prematuro, desde el punto de vista de la madre, no se diferencia mucho respecto a un parto a término, tan solo que en el prematuro “el porcentaje de cesárea es mayor”, apunta Fraca, “que siempre tiene más riesgo que un parto vaginal”.

En Euskadi, como señala Mercedes Fraca, la tasa de prematuridad es del 7%. “Tenemos una atención al bebé prematuro excelente”, advierte la doctora, “los resultados en cuanto a los bebés prematuros son estupendos. Creo que a nuestras mujeres embarazadas hay que decirles que estamos muy bien preparados y que tenemos muy buenos resultados”.

la vida fuera del úteroDespués del parto, un bebé prematuro pasa a manos de la sección de neonatos. La barakaldarra Marta Villamor, aunque ahora vive en Galicia, ha trabajado seis años como enfermera en dicha sección del hospital de Basurto. Ella explica a DEIA cómo el equipo se prepara en cuanto llega un parto prematuro: “El personal de neonatos prepara la incubadora de transporte para, en el momento en que nazca, poder hacerle los primeros cuidados, estabilizarlo respiratoriamente, que es lo más importante, y trasladarlo a la unidad de neonatos”.

En sus primeros segundos de vida el objetivo es claro: “Lo que más necesitan es no perder calor. De hecho, a los que tienen 26 ó 28 semanas de gestación, se les suele colocar una bolsita para que no pierdan calor. Ellos no termorregulan bien y esa pérdida de calor les puede suponer mucho sufrimiento”. Una vez que esto está asegurado, el pediatra se encarga de valorarlo respiratoriamente, comprobar la frecuencia cardíaca y marcar, si es necesario, el tratamiento: “Un soporte respiratorio y, a veces, hasta masajes”. Las secuelas más habituales en los bebés prematuros son a nivel respiratorio. “Normalmente se recuperan bien y hacen su desarrollo de manera normal”, explica Villamor.

Un aspecto que cambia en los partos prematuros respecto a los convencionales es que no se hace un piel con piel con la madre. “Se les mete a la incubadora directamente y se procura que este contacto sea lo más precoz posible”, confirma la enfermera, “el piel con piel es una terapia más, es algo necesario para ellos. Y si la madre no está disponible, porque está en la UCI o algo así, se hace con el padre”.

La pregunta que más repiten los padres de un prematuro es hasta cuándo debe estar en la incubadora. Villamor responde: “Hay que hacerse a la idea de que sería llegar a las 40 semanas de embarazo. Puede ser un poquito antes, porque se ha desarrollado bien. Pero lo normal es el tiempo de un embarazo a término”.

Un momento doloroso es en el que los padres abandonan el hospital sin sus hijos, que permanecen ingresados. “Es una separación dolorosa. Lo viven como un duelo, muy mal. No es nada fácil para ellos”.

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