El derecho a la portabilidad de datos

Por Alex Rayón - Domingo, 8 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Big Data

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SIqueremos evolucionar hacia una sociedad madura a nivel digital, vamos a tener que cambiar muchas de las prácticas actuales. Especialmente en términos de privacidad, seguridad y el uso transparente de los datos que generamos en nuestra actividad diaria. Es indudable el valor que han traído las tecnologías digitales para permitir comunicarnos, disfrutar de más ocio, trabajar más eficientemente, etc. Pero también ha traído retos y, sobre todo, la necesidad de humanizar alguna de sus prácticas.

Una de ellas guarda relación con los datos que generamos al utilizar alguna de sus herramientas y tecnologías digitales. Los ciudadanos y ciudadanas deberían tener derecho y control sobre los datos que generan, con independencia de dónde y cómo se generan. Esta implementación del control creo que debería ser algo parecido a lo que nos ocurre con el número de teléfono móvil. Conservar nuestro número es un derecho esencial de cualquier cliente de telefonía móvil. Al irse a otra compañía, se lo lleva, y la empresa no se puede oponer. ¿Podríamos introducir una lógica de derecho similar para el resto de datos que generamos? Yo creo que sí.

Pensemos por ejemplo en el uso que hacemos de la aplicación Google Maps. Cuanto más la usamos, más nos conoce y más se adelanta a nuestras necesidades: aprende dónde vivimos, dónde trabajamos, por dónde solemos movernos, etc. Y con ello, luego nos recomienda por dónde ir más rápido, dónde ahorrar tiempo, dónde descubrir un restaurante que casa con nuestros gustos, etc. Sin embargo, ¿qué pasaría si queremos cambiar a Apple Maps, por ejemplo? Los datos que hemos generado se los queda Google y tendremos que volver a empezar con la nueva aplicación. Algo parecido nos ocurre en las redes sociales. Construimos nuestra red de amigos, nos comunicamos con ellos, subimos fotografías, etc. Facebook nos da la opción de descargar parte de esos datos (no todos), pero no en un formato estándar como para subirlos a otra red social a la que decidamos irnos.

¿Por qué no tener el derecho a llevárnoslos y que el nuevo servicio que elijamos pueda interpretar los datos y hacernos sentir bienvenidos? Incluso que la plataforma de la que nos vamos borrase todo lo que sabe de nosotros. Además de ahorrar tiempo, creo que esto ayudaría a que ganáramos confianza en las empresas que dejamos atrás. Quizás algún día podamos volver. Pero ahora mismo tenemos la sensación contraria: desconfianza, que hace que precisamente nunca nos comportemos de manera natural. Esto, además, provoca la dificultad de entrada de nuevos competidores. Es decir, fomenta la existencia de monopolios de datos. Dado que estas plataformas saben bien que su valor crece a medida que aumenta el número de usuarios por los efectos de red, han puesto todo tipo de impedimentos para que nos vayamos. Imaginaos que creo un Facebook que dé control total de sus datos a los usuarios. Mi éxito estará lejos: todo el mundo verá difícil venirse a mi red, por la cantidad de horas de su vida dedicadas a los datos que tiene encerrados en Spotify, Facebook, Instagram, Twitter, etc. No puede traérselos a mi red.

Por ello, creo que como ocurre con nuestro número móvil (medida promovida por las Comisiones de la Competencia), necesitamos un liderazgo por parte de las instituciones de la competencia que favorezca el derecho de control sobre nuestros datos en estas plataformas. No solo con el derecho a llevarnos nuestros datos, sino también a que estas herramientas generen datos que sean interoperables entre competidores. A nadie se le ocurre que un operador nos diera un número de teléfono que el día de mañana no me puedo llevar a otra competidora. Esto, precisamente, sería coherente con cómo se diseñó en su día el Internet abierto e interoperable con el que muchos crecimos.

La revolución digital ha producido tal aceleración temporal (evolución muy rápida) y de tanta magnitud (extensión y profundidad) que resulta difícil dar una respuesta legal y socialmente apropiada. Pero creo que algún día veremos más derechos reconocidos, entre ellos llevarnos nuestros datos.

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