campaña en Bilbao

“El primer ictus fue malo pero el segundo fue peor, casi no lo cuento”

Una campaña realizada en Bilbao alerta de los riesgos de esta enfermedad, la primera causa de muerte en mujeres

Concha Lago - Jueves, 14 de Junio de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Julio Agredano se encuentra en Bilbao para concienciar de los peligros de un ictus.

Julio Agredano se encuentra en Bilbao para concienciar de los peligros de un ictus. (José Mari Martínez)

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Julio Agredano se encuentra en Bilbao para concienciar de los peligros de un ictus.

Bilbao- En agosto de 2011, Julio Agredano vio los ojos, negros y profundos, del ictus. Le miró a la cara hasta en dos ocasiones y por poco no lo cuenta. “Tenía 39 años y era mi último día de vacaciones en Asturias. Aquella noche tenía visión doble, problemas de equilibrio, no andaba correctamente, estaba atontado... Pero con todos estos síntomas me fui a la cama pensando que al día siguiente sería otro día pero, por desgracia fue mucho peor. Ocho horas más tarde yo no reaccionaba. Mi hijo de tres años cuando fue a despertarme para que jugara con él, se encontró con que su padre no podía hablar, no podía moverse y mi mujer llamó al 112”.

El ictus es una enfermedad cerebrovascular que representa la primera causa de muerte en mujeres, la segunda en hombres y es la principal causa de discapacidad grave en la vida adulta. En Euskadi afecta cada año a más de seis mil personas. “Todo el mundo piensa que viene con un traje de Superman y que esto no le va a pasar. Pero claro yo pesaba 103 kilos -ha bajado 30-, tenía colesterol, hacía vida sedentaria, sufría estrés laboral porque era directivo de una empresa de tecnología... Al final vas sumando factores y compras papeletas para que en algún momento te toque”, explicó ayer el presidente de Freno al Ictus.

“Hay que quitarse la idea de que es una enfermedad de gente mayor porque el 35% de la gente está en edad laboral. La edad no es un salvoconducto”, aclaró Julio Agredano en el marco de la campaña Próxima estación: prevención del ictus, presente en la estación de Abando, donde ayer los vizcainos pudieron medirse el pulso y conocer los principales signos para detectar una posible fibrilación auricular, contribuyendo a la prevención de accidentes cerebrovasculares.

tres años para poder escribirEl caso de Agredano es excepcional porque, aún haciéndolo todo fatal, ha podido recuperarse. ”El primer ictus fue malo pero el segundo fue peor, casi ni lo cuento”. “Eso sí, estuve un año entero con cuatro horas diarias de rehabilitación en una clínica. Porque yo salí con secuelas físicas muy graves. No podía mover la parte derecha de cuerpo, tenía problemas para hablar, afasia, estuve muchos meses viendo doble. No fui capaz de andar en línea recta hasta pasado un año. Recuperarse de esto es muy duro. Si no te mata, te incapacita. Yo tardé tres años en volver a escribir, año y pico en subirme a una bici, un año en poder mantener una conversación decente... Te provoca un nivel de secuelas altísimo” , relata cabizbajo. Él ha conseguido un porcentaje muy alto de recuperación “porque influye tu motivación o tu capacidad adquisitiva para poder pagar una rehabilitación de calidad”, subraya.

El tiempo es vital para la supervivencia y para las secuelas. “Depende de cuánto de rápido seas identificando las señales y de cuan rápido seas acudiendo a los servicios de Emergencia”. “Si yo hubiera reaccionado con el primer ictus, no hubiera tenido el segundo que se produjo a la mañana. Había un trombo que provocó el primero y los restos derivaron en el segundo”.

“Cuando yo llegué al hospital ya habían pasado muchas horas... y el tratamiento que hay que dar en las primeras cuatro horas y media ya no me lo pudieron dar. La atención urgente es fundamental. Hay una ventana de tiempo muy cortita y es ahí donde los m édicos te pueden ayudar. Esta enfermedad te puede matar pero lo normal es que te incapacite, te haga ser dependiente, y te deje un nivel de secuelas muy grande que te impida la inserción laboral y social”, resalta.

Para Julio Agredano, esta campaña resulta de gran utilidad ya que la sociedad no conoce el impacto que el ictus provoca en nuestra sociedad. “Una de cada seis personas tendrán un ictus a lo largo de su vida y en mujeres, el riesgo de muerte es cinco veces mayor que el cáncer de mama”, indicó. Sin embargo, vislumbró un rayo de esperanza. “El 80% de los ictus son prevenibles. Los factores de riesgo se pueden evitar. Y sobre todo hay que insistir en la necesidad de hacer controles médicos periódicos. Por eso en esta campaña medimos la salud del corazón”, señala.

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