irratia - telebista Gonzalo de Castro Protagonista de ‘Matar al padre’ en Movistar+

“Cuando uno decide ser padre, salta al vacío;nadie ensaya la paternidad”

A partir del próximo día 25, Gonzalo de Castro se convertirá en Jacobo, el protagonista de ‘Matar al padre’, una serie que se podrá ver bajo demanda que muestra a un progenitor tirano y obsesivo

Una entrevista de R. Lakunza - Martes, 1 de Mayo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

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madrid- El actor se ríe de su personaje, pero en ningún momento cree que esté desterrado. La serie dirigida por Mar Coll narra la historia de un padre obsesionado, un padre que ha comprado todos los miedos y que ahoga a sus familia con sus sentimientos neuróticos y superprotectores. Su experiencia en la vida real es nula como padre, pero asegura entre risas que ha ensayado lo suficiente con un sobrino para construir a un Jacobo creíble e irritante. “Los que vean los cuatro episodios de la serie se verán reflejados de alguna forma”, asegura defendiendo a su personaje al que no ve tan tirano y, mucho menos, odioso.

¿Qué tal lleva la promoción?

-Viene en el paquete, de eso uno no se puede escapar: ruedas de prensa, posados… ¿Gustar? No sé qué contestar, pienso que son necesarios estos encuentros con la prensa, vosotros hacéis vuestro trabajo y nosotros hacemos el nuestro.

Tirano, obsesivo, neurótico… no hablo de usted. Me refiero a Jacobo, su personaje, ¡vaya papelón!

-Es verdad, no le faltan pulgas. Quizá suavizaría lo de tirano, pero tiene todas las neuras activadas y se ha comprado todo el miedo del mundo. Es duro, intransigente e inflexible, tiene otras muchas pegas, pero en el fondo del armario tiene su corazón y sus emociones. Tiene que funcionar con unas herramientas emocionales bastante averiadas y se comporta de esa manera porque no sabe utilizarlas de otra manera para comunicarse.

¿Un ejemplar masculino en vías de extinción?

-Ese tipo de personas existen en el planeta. Ellos se sienten cargados de razones, se imponen por medio de la autoridad y pretenden de esa forma mantener a flote esa cosa que se llama la familia…

Estamos en el siglo XXI y usted dice que las imposiciones de autoridad familiar no están superadas. Parece un sinsentido, no puede haber muchos padres así, tienen que estar desterrados...

-Ja, ja, ja… Desterrados dices. ¿Crees que no hay padres con esas características? Pienso que existen y que responden a una enfermedad social. Hemos inventado un ritmo de vida que lleva a muchas personas a defenderse con ese tipo de comportamientos. Cuando uno decide ser padre, salta al vacío;nadie ensaya la paternidad y esta llega llenando de miedos y problemas a Jacobo.

¿Es la historia del miedo?

-Sí, pero Matar al padre también es la historia de un fracaso, la vida coloca las cosas en su sitio y es la que da el revolcón final a mi personaje. Jacobo es un hombre tierno, aunque por exceso de cuidados y de celo en su profesión de padre…

Ah, ¿ser padre es una profesión?

-Puede serlo. Él lo que quiere es que a sus hijos no les ocurra nada malo y termina por asfixiarlos, por amargarles la vida, pero al final Jacobo no gana. Hay padres y madres así, creéme;hay empeños familiares terroríficos.

Creo que usted no tiene hijos.

-Ja, ja, ja… No. He ensayado con mis sobrinos. Hay un refrán que dice: si Dios no te da hijos, el diablo te dará sobrinos. Cierto, si te refieres a que no tengo experiencia con criaturas propias, te diré que he ensayado la paternidad con un sobrino del que me hice cargo. A lo mejor no es lo mismo, pero algo sé del tema.

¿Y es usted obsesivo y tiene esos miedos exacerbados que manifiesta el personaje de Jacobo?

-Me imagino que sí, reconocerlo abiertamente es otra cosa y no será fácil que yo lo haga. Uno tiene sus temores. A día de hoy, con mis cincuenta y muchos años, no me puedo imaginar la paternidad propia, me he desapuntado.

‘Matar al padre’ se promociona como comedia y tiene mucho de drama, ¿no le parece que quedaría mejor tragicomedia?

-Efectivamente. Quizá más que tragicomedia podríamos dejarlo en una comedia oscura o negra, no es un dramón. El humor es un respiradero para coger oxígeno, está rabiosamente bien escrita, tiene situaciones muy tensas y Mar Coll, la directora, lo que ha hecho es salpimentar el texto con gags de mucho humor para que estos cuatro capítulos no resulten especialmente duros. Es una comedia negra, tiene golpes estupendos, muy bien colocados, muy bien pautados.

No predominan las series de familias.

-No al menos en el sentido en el que va esta, quizá vayamos un poco a contracorriente;es una serie muy arriesgada, muy pequeñita y muy pegada a tierra. Es muy real y muy al uso de lo que hoy estamos viviendo. Cualquier familia se puede ver reflejada bien en el lado de los padres o en el de los hijos.

Jacobo es un padre que quiere controlar la vida de sus hijos…

-Y no lo consigue, creo que la mayoría de los padres lo intentan, con estas o con otras artes, pero casi nunca lo consiguen, así de dura es la paternidad;se hace lo mejor por y para los hijos y los ingratos quieren hacer lo que les da la gana. Ja, ja, ja… Es broma.

Usted estudió Derecho, creo que hasta 5º, y luego lo dejó. ¿Cómo se lo tomaron sus padres? ¿Estaban a favor de que fuera actor?

-Esta pregunta es un golpe bajo. Ni a favor ni en contra, nunca se lo imaginaron. Cuando decidí abandonar la carrera, meterme en el loco mundo de la interpretación y apuntarme a una escuela de Arte Dramático, mi padre envejeció diez años de golpe.

¿Un cisma?

-Podría decirse que sí. Pero la vida es siempre más sabia que uno mismo y tomé una decisión que hoy en día es mi vida entera y lo que en su día fue un mazazo, está más que superado. No les asustaba que fuera actor porque no sabían que yo coqueteaba con esa idea, no lo supieron hasta que un día me presenté en casa y les dije que abandonaba Derecho. Sí, fue un cisma pero creo que es la mejor decisión que he tomado en mi vida, eso sin duda.

Vaya papeles que le dan a usted: ‘Doctor Mateo’, un borde de tomo y lomo, y ‘Matar al padre’, un psicópata de la seguridad familiar.

-Al principio Jacobo puede parecer un ser muy impertinente, pero según va avanzando la serie se van entendiendo las razones de este personaje. Es un ser que quiere a su familia, pero que no ha sabido tocar las teclas adecuadas, que él ha intentado con buena fe hacerlo bien y que, por supuesto, le ha salido fatal. Cuando veas la serie completa terminarás diciendo: “Pobre hombre y pobre familia”. Mateo sí que era un borde, pero también era tierno y tenía un fondo de armario lleno de emociones que no sacaba.

¿No sacar las emociones del fondo de armario o no tocar la tecla adecuada de los sentimientos es cosa de hombres?

-No sé, puede que sí y que las mujeres abráis más esas puertas;y quizá es un cliché que está cambiando. Como en todo, hay muchos Jacobos y supongo que habrá muchas madres que podrían ser su alter ego.

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