Se aleja del descenso

Un grito liberador

El Bilbao Basket, solidario en anotación y labores de intendencia, corta su racha de seis derrotas y se aleja del descenso con un triunfo ante el Betis fraguado en un gran último acto

Jon Larrauri - Lunes, 19 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:01h

Devin Thomas celebra con efusividad una de sus canastas en el tramo final del partido. Reportaje fotográfico: José Mari Martínez

Devin Thomas celebra con efusividad una de sus canastas en el tramo final del partido. Reportaje fotográfico: José Mari Martínez

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Devin Thomas celebra con efusividad una de sus canastas en el tramo final del partido. Reportaje fotográfico: José Mari Martínez

Bilbao- El grito de Devin Thomas a dos minutos del final mientras estiraba y estrujaba su camiseta tras colocar el 87-73 fue el grito liberador de todo el Bilbao Basket, de las 9.470 que poblaron las gradas del Bilbao Arena. Porque mientras Thomas, extraordinario en esos compases finales barriendo cualquier rechace que escupía el aro del Betis Energía Plus para convertirlo en puntos, daba rienda suelta a su alegría, Ben Bentil apretaba los puños a su espalda, Álex Mumbrú daba saltos en el banquillo como un chiquillo junto a su inseparable Axel Hervelle y Dejan Todorovic buscaba la complicidad de la marea negra con los brazos en alto. Los hombres de negro llevaban demasiado tiempo masticando el amargo sabor de la adversidad, concretamente dos meses y un día. Una condena. Por eso fue tan placentero quitarse de encima esa molesta mochila de seis derrotas consecutivas y hacerlo, además, en uno de esos duelos que valen doble y que los de Veljko Mrsic dominaron de principio a fin. Con dientes de sierra, sí, pero sin verse en ningún momento por debajo en el marcador y con un último cuarto de magnífica factura y actividad desbordante.

El técnico balcánico y varios jugadores repitieron a lo largo de la semana que lo de ayer no era una final. Probablemente querían convencerse a sí mismos de ello, temerosos de las consecuencias de una hipotética derrota, pero todo el mundo era consciente de la trascendencia del choque ante los béticos y todo el mundo se aplicó el cuento. El equipo se olvidó de salidas en falso como ante el Delteco GBC y compareció con los cinco sentidos alerta, igual que el público, caliente y activo desde el salto inicial. Bajo esos parámetros, el cuadro anfitrión siempre llevó la voz cantante ante un rival que vivió del trabajo en las distancias cortas de Oderah Anosike y de los momentos de inspiración individual de Askia Booker, pero al que el Bilbao Basket sacó a relucir todas sus vergüenzas defensivas para fabricar una victoria que le deja con dos triunfos, más el average particular, de renta sobre los de Óscar Quintana y tres sobre el Joventut, que siguen siendo los inquilinos de la zona de descenso.

Hasta seis jugadores anotando en dobles dígitos -Mumbrú, Todorovic, Hervelle, Jonathan Tabu, Lucio Redivo y Pere Tomàs-;la pareja belga firmando dobles-dobles, con asistencias el base y con rebotes el ala-pívot;el excelente trabajo de los dos postes estadounidenses -Mickell Gladness tocó e interceptó numerosas bolas y los rebotes ofensivos convertidos en puntos por parte de Thomas fueron vitales en el despegue final-;la magnífica matinal en anotación, rebote y defensa de Pere Tomàs -sacó del partido al peligroso Blake Schilb-;la brutal racha anotadora del capitán, que metió sus 14 puntos entre el inquietante 59-57 y el tranquilizador 77-68... La victoria de ayer tuvo muchas caras y las rotaciones de Mrsic funcionaron a las mil maravillas porque cada pieza encajó como un guante en el engranaje. Así, Mumbrú y Hervelle, jugando por debajo de los 18 minutos, pudieron exprimir su combustible y convertirse en desequilibrantes sin tener que acumular minutadas, uno en ataque y el otro en defensa y rebote, antes de que el técnico balcánico pusiera la guinda al pastel colocando en cancha a su quinteto con más físico -Tabu, Todorovic, Tomàs, Bentil y Thomas- para acabar de tumbar a un Betis demasiado endeble.

De inicio a fin El Bilbao Basket arrancó la contienda muy activo. Con la defensa bien plantada y controlando el rebote, los de Mrsic encontraron su plataforma de despegue hacia un 7-0 en apenas dos minutos, un parcial que pudo ser superior si no hubiesen mediado tres pérdidas evitables. Con sus killers a buen recaudo, el Betis se encomendó a Anosike para no despeñarse, pero el acierto triplista de Redivo y Tomàs permitió a los anfitriones lanzarse hasta el 20-9. Pero los de Mrsic no fueron capaces de dar continuidad a su arranque. La defensa perdió firmeza con la entrada en pista de Thomas y Mumbrú y el marcador se estrechó (20-15) antes de que los últimos en llegar, Bentil y Rebic, lo colocaran en 24-15 al término del acto inaugural. Pero otra de esas pájaras marca de la casa volvió a dar aire al cuadro andaluz. El 24-21 elevaba la temperatura del Bilbao Arena, pero el trabajo en defensa de Gladness metiendo manos por doquier y el acierto de Todorovic en el triple volvió a estirar el chicle hasta el 39-27 a 2:53 del ecuador. Pero sus malas decisiones volvieron a impedir la fuga del Bilbao Basket, lo que permitió a los de Óscar Quintana cerrar la primera mitad con un 0-8 y muy vivos en la contienda (41-37).

En la reanudación, el duelo entró en una fase de intercambio de canastas. Tabu abrió un poco el cielo bilbaino (57-50), pero a los de Mrsic les siguió faltando aplomo y acierto para dibujar un ecosistema más favorable. El Betis volvió a activar la energía de Anosike y amenazó con la voltereta (59-57). Entonces, Mumbrú cogió el toro por los cuernos. El capitán, a cero hasta entonces, enlazó seis puntos para sacar a los suyos del atolladero (65-61). Bentil enchufó al límite de la posesión, pero Zagorac respondió y la contienda llegó a su último cuarto sin decidir. Pero el capitán tenía ya mirada de tigre y otra tacada suya de ocho puntos seguidos, dos triples y un académico posteo sobre Zagorac, sumado a un gran alley-oop de Tabu para Gladness, dispararon el marcador hasta un notable 79-68. El Betis se resistió (79-73), pero no inquietó más. Thomas se hizo dueño y señor de los aros, lideró un parcial de 10-0 e inundó Miribilla de alegría.

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