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Gina Haspel, primera mujer al frente de la CIA

Su designación despierta temores entre los sectores más humanitarios del país por la práctica de torturas

Un reportaje de Rafael Salido - Miércoles, 14 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

El nuevo cargo de Gina Haspel será ratificado por el Senado.

El nuevo cargo de Gina Haspel será ratificado por el Senado.

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El nuevo cargo de Gina Haspel será ratificado por el Senado.

El nombramiento de la hasta ayer subdirectora de la CIA, designada por Trump para convertirse en la primera mujer en dirigir la agencia de espionaje estadounidense -aunque aún debe ser confirmada por el Senado-, es recibido con recelo por su oscuro pasado en el que abundan los relatos de torturas. La dirección de Haspel supone un hito en la historia de la CIA ya que, por primera vez en sus 70 años de historia, la agencia podría contar con una mujer al frente. Desde que ingresó en la CIA en 1984, Haspel fue escalando posiciones, llegando a ostentar los cargos de subdirectora del Servicio Nacional Clandestino, tanto en el país como en el extranjero. Su dedicación le valió numerosos reconocimientos a su trayectoria profesional, como la medalla de Inteligencia al Mérito Civil o el premio George H.W. Bush a la Excelencia en Labores de Contraterrorismo. En este sentido, su expediente es intachable. “Ha demostrado ser una líder con una extraña habilidad para conseguir que las cosas sean hechas y para inspirar a aquellos que la rodean”, dijo de ella el propio Pompeo cuando la nombró subdirectora de la CIA en febrero del año pasado. Sin embargo, es precisamente esa “habilidad” a la hora de conseguir resultados la que preocupa a los sectores más humanitarios del país. La prensa nacional se hacía ayer eco de cómo Haspel fue la máxima responsable de una prisión secreta en Tailandia, abierta por el Gobierno estadounidense poco después de los atentados del 11-S, y a la cual fueron trasladados varios presuntos terroristas islamistas. Algunos de ellos acabaron en la prisión de Guantánamo (Cuba) donde esperan un juicio que, según algunos expertos, nunca llegará debido a las graves torturas que sufrieron en Tailandia y que impiden que EE.UU. se plantee siquiera hacerlos comparecer ante un tribunal. Hoy la CNN incidía en que algunos informes apuntan a que Haspel no solo dirigió dichas torturas, que incluían prácticas como el ahogamiento simulado, sino que incluso habría participado en ellas. Además, Haspel ha sido acusada de haber eliminado todas las pruebas que estas prácticas inhumanas habrían dejado tras de sí, sin embargo esto no le causó problemas sino lo que le dio el espaldarazo definitivo.

Del espionaje a la política exterior

Mike Pompeo, nuevo secretario de estado

El ultraconservador llevará a la Secretaría de Estado una línea “muy dura” en sintonía con Trump

El recién designado como nuevo secretario de Estado por Trump, Mike Pompeo, liderará las relaciones internacionales del país con la mirada ultraconservadora y una forma de pensar “similar” a Trump. Durante sus catorce meses como director de la CIA, fue criticado, especialmente por la oposición demócrata, por dejar que su lealtad a la Casa Blanca interfiriera con su labor como líder de la agencia de inteligencia. Pompeo ha resaltado que el liderazgo de Trump “ha hecho que Estados Unidos esté más seguro” ahora que en los años previos a su llegada al Despacho Oval. Tal es la simpatía entre ambos que, en medio de la polémica sobre la injerencia rusa en las pasadas elecciones, Pompeo se llegó a reunir a petición de Trump con un antiguo funcionario de inteligencia, William Binney, que defiende una teoría conspirativa sobre el papel del Partido Demócrata en la presunta interferencia de Moscú. Además, Pompeo ha reiterado en varias ocasiones que el Kremlin volverá a intentar adulterar futuras elecciones, al igual que, según su opinión, hicieron en las presidenciales de 2016.

Antes de dirigir la CIA, Pompeo, de 54 años, ganó relevancia nacional como férreo crítico del islamismo radical y del papel de Hillary Clinton en relación al atentado en el consulado estadounidense de Bengasi (Libia) en 2012, dos aspectos que comparte con Trump.

Formado en la Academia Militar de West Point y graduado en Derecho por la Universidad de Harvard, el futuro secretario de Estado llegó a la Cámara de Representantes en 2011 como legislador por Kansas, como parte de la ola del movimiento ultraconservador del Tea Party.

Entre 1986 y 1991, sirvió con las Fuerzas Armadas estadounidenses y estuvo destinado en Europa “patrullando el Telón de Acero antes de la Caída del Muro de Berlín”.

En caso de confirmarse su rol como titular de una de las carteras más importantes del Gobierno, Pompeo llevará consigo una línea “muy dura” para liderar el Departamento de Estado, según analistas. Entre otras cuestiones, ha apoyado la decisión de Trump de mantener abierta la prisión estadounidense de Guantánamo, y considera que Irán y el terrorismo yihadista son las principales amenazas de la seguridad nacional del país, posiciones alineadas con las del presidente.

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