Irujo: “Esto es lo más grande que me ha pasado”

JUan Martínez de Irujo se despidió de la afición manista con un gran homenaje que le puso “la piel de gallina”

Igor G. Vico - Domingo, 25 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

Irujo, con la mano en el pecho en el homenaje de ayer.

Irujo, con la mano en el pecho en el homenaje de ayer. (Ikañi Porto)

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Irujo, con la mano en el pecho en el homenaje de ayer.Irujo posa junto a todas las personas que participaron en su homenaje.

Bilbao- “Bihotzez, maite zaitugu”, le repitió Julio Soto a Juan Martínez de Irujo mientras se le arremolinaban las emociones. El bertsolari de Sakana, que jugó en Oberena, mismo club en el que desarrolló su formación el cinco veces campeón del Manomanista, le puso la carne de gallina al exprofesional de Aspe, que aguantó la lágrima mientras miraba al frontón Labrit de Iruñea repleto. En pie. Mientras, amigos, instituciones, empresa y demás quisieron agasajarle con regalos.

El delantero de Ibero, el día de San Juan, casualidad o no, entró en la cancha vestido de pelotari, rompiendo sus propias palabras. Pudo hacerlo. Los ecos de aquel “no puedo vestirme más de blanco” quedaron hechos añicos con un saque lleno de emoción, que llenó el silencio de una cancha que le estima y que le quiere, que le cortó la voz para corear su nombre y que le puso las cosas muy difíciles para no romper en pedazos su alma agradecida. La Bombonera fue más Bombonera que nunca para despedir a un manista genial, que dejará un poco huérfano de espectáculo el mundo profesional, del que le consideran revolucionario por haber sido honesto consigo mismo en cada uno de los rincones. Únicamente él veía algunas jugadas. Solo él. Lo difícil, escultor efímero, era que la mayoría de veces le salía.

A un incomprendido le escribió José Alfredo Jiménez la ranchera El Reyy Juan, visionario de huecos imposibles, gestor de monedas al aire, lo fue un poco. “No tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda”, le cantaron. Las cinco coronas del pecho de su camiseta tronaron en voz en grito que sigue siendo monarca en el Labrit.

“Lo de hoy se me quedará marcado para siempre. Es lo más grande que me pasado”, sostuvo. “Es un día muy especial, porque recuerdo a mis amigos desde que llegué a Oberena con seis años, las veces que he jugado para la Federación, cuando firmé mi primer contrato, mi debut...”, desveló emocionado Irujo, quien reveló que “nunca me habéis fallado y no olvidaré nunca este momento. Espero que hayáis disfrutado conmigo lo mismo que yo he disfrutado con vosotros”. El expelotari navarro, uno de los más importantes de la historia, destacó que “me hubiera gustado haber tenido un camino más largo”. Y se acordó de mucha gente en un día con el alma a flor de piel. “Quiero acordarme de dos grandes amigos que han tenido que retirarse por culpa de las lesiones: Mikel Idoate y Aitor Zubieta”, manifestó.

Asimismo, Irujo quiso recalcar que “todos tenemos que mantener viva la pasión por este deporte, que es nuestro, para que siga compitiendo con los mayoritarios. Gora Euskal Pilota!”. San Juan también fue día de Reyes.

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