cambio drástico en el mapa ferroviario

Cuando siete estaciones de tren pitaban en la villa

La próxima reubicación del mapa de andenes ferroviarios en Bilbao sirve para recordar su múltiple presencia histórica

Un reportaje de Alberto G. Alonso - Domingo, 23 de Abril de 2017 - Actualizado a las 06:05h

Ubicación de las siete estaciones en un mapa de Bilbao del año 1901. Fotos: Museo Vasco de Ferrocarril y J. Olaizola

Ubicación de las siete estaciones en un mapa de Bilbao del año 1901. Fotos: Museo Vasco de Ferrocarril y J. Olaizola

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Ubicación de las siete estaciones en un mapa de Bilbao del año 1901. Fotos: Museo Vasco de Ferrocarril y J. OlaizolaLa playa de vías de la estación del Norte en sus primeros años de servicio con la cubierta principal en medio al fondo de la imagen.La estación de Atxuri con un viejo tranvía en su lateral.La estación de La Naja, por delante pegada al puente, y la de Santander, por detrás.La estación de San Agustín en un dibujo de José Vicente Coves con fondo de Juanjo Olaizola.Acceso a la terminal de Calzadas de Mallona donde llegaban los trenes del Txorierri.
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La recién estrenada intermodal de Casco Viejo que aglutina las líneas 1, 2 y 3 del metro, la nueva terminal ferroviaria que se va a construir para el tren de alta velocidad (TAV) en Abando, la desaparición de los andenes de La Concordia que se integraran en la estación del TAV, la futura conversión de la estación de Atxuri en parada del tranvia...

Bilbao se apresta a recorrer en los próximos años un cambio drástico en su mapa ferroviario para ofrecer un servicio más funcional. Con los planes previstos liquidados Bilbao solo ofertará una estación terminal, la de Abando, que atenderá los trenes de Renfe de cercanías, largo recorrido y TAV. El resto de las estaciones, como las de Euskotren o el metro, serán de paso.

Un escenario totalmente inverso a la oferta existente en la villa al inicio del siglo pasado. Los viajeros podían elegir hasta siete estaciones para iniciar o concluir su viaje como consecuencia de lo desperdigadas que estaban las compañías ferroviarias, todas ellas de concesión privada. Como explica en su blog especializado en la historia del ferrocarril el director del Museo Vasco del Ferrocarril, Juanjo Olaizola “es una cifra no superada por ninguna otra ciudad de la península ibérica”. Quizás la más olvidada, por estar desaparecida hace décadas es la estación de San Agustín. Se inauguró en 1876 y se ubicó justo detrás del Palacio Consistorial en un terreno explanado cuyos muros de contención aún perviven hoy. Esta terminal se construyó para la línea entre Las Arenas y Bilbao, un “ferrocarril económico” y la estación tuvo en sus orígenes una gran estructura de madera que cubría las principales vías. Pero su ubicación, en el solar donde antes se levantaba el convento de San Agustín, no fue la más adecuada ya que entonces se consideraba a esa zona periferia de la villa. Este hecho junto a la competencia de los tranvías de sangre o caballos que llegaban a la trasera de la iglesia de San Nicolás supusieron una serie de problemas que llevó a la sociedad creadora de la línea a malvender su tendido ferroviario y estaciones.

La compañía de ferrocarriles de Santander a Bilbao adquirió el paquete y además de modernizar el itinerario consiguió permiso para trasladar la estación terminal hasta el Casco Viejo tras horadar casi 1.300 metros de túneles entre Matiko y la calle Esperanza. Fue la creación de la conocida como estación Bilbao-Aduana.

La habilitación de andenes y dependencias en la primera planta para viajeros y servicios ferroviarios se demoró unos años hasta que el 1 de julio de 1904 la nueva estación se estrenó en loor de multitudes, casi tanto como su heredera el pasado 8 de abril. Por lo que se refiere a la estación de San Agustín siguió estando operativa durante unos años después para transporte de mercancías, según explica en su blog Juanjo Olaizola.

La que prolonga su actividad durante décadas es la estación del Casco Viejo tras dos puntos de inflexión importantes. El primero ocurrió a finales de la década de los años 90 con el derribo del edificio de Aduana y todo su interior con motivo de la construcción de una parada para la línea del metro.

El segundo tuvo lugar hace dos años con la reconversión total del espacio para generar una nueva estación intermodal para la nueva línea 3 del metro, perdiendo su calidad de punto término del trayecto. El edificio diseñado para el nuevo espacio ferroviario no tiene nada que ver con el viejo edificio de la Aduana.

La otra estación que todavía mantiene su carácter terminal pero que está llamada a reconvertirse en zona de paso es la de Atxuri. El espléndido palacio se convertirá en parada de tranvía una vez que todo el tráfico de trenes que viene del Duranguesado y la zona de Urdaibai entre el año que viene por los túneles de la nueva línea 3 del metro.

Fusión de compañías Construida hace más de un siglo fue inaugurada el 23 de febrero de 1914 para atender las necesidades de la sociedad de los Ferrocarriles Vascongados, una fusión de otras tres compañías más pequeñas que cubrían el transporte por riel desde las localidades del este de Bizkaia. Un edificio espectacular diseñado por el arquitecto Manuel María Smith, que creó un ecléctico inmueble en el que brilla el estilo neovasco. Como Atxuri, la estación que se enseñorea al final de la calle Bailén se construyó para atender los trenes que venían de Santander. La línea fue puesta en marcha en 1896 pero no fue hasta que pasó el siglo, en 1902, cuando se abrió la terminal. Con el paso de los años, el edificio también asumió el tráfico de pasajeros de los trenes de vía estrecha que provenían de León y por ende de las Encartaciones. En 1992, Feve restauró íntegramente el bello edificio para recuperar su original estilo modernista con esas fachadas coloreadas con tonos luminosos y alegres que tanto destacan desde El Arenal. En 2001 fue objeto de una profunda renovación de la mano de Bilbao Ría 2000 que afectó a la reordenación del vestíbulo y los accesos. Pero estos andenes también tienen sus años contados. El servicio de Cercanías de la antigua Feve está previsto que se integre en la nueva estación intermodal subterránea que se construirá en Abando para acoger el tren de alta velocidad.

Como La Concordia, la parada de Abando se construyó a finales del siglo XIX con visión de futuro al otro lado de la ría. La que en un futuro se convertirá en la única estación fue la primera en construirse en 1862 para atender la línea de Tudela a Bilbao. Sus instalaciones han protagonizado hasta tres remodelaciones diferentes a la que habrá que sumar una cuarta con el soterramiento que se va a acometer en los próximos años.

Las estaciones de La Naja, ubicada por debajo del puente de El Arenal, y la de Calzadas son las últimas dos estaciones terminales que estaban operativas a principios del siglo.

La primera se construyó para los miles de viajeros que se movían por la margen izquierda de la ría en la época de la gran industrialización. Inaugurada en 1888, La Naja fue bautizada por los bilbainos como la pajarerao la capilla debido a la torrecilla que presidía el tejado de una construcción de corte modernista situada junto al puente de El Arenal. El edificio de Pablo Alzola, muy afectado por la voladura del puente durante la Guerra Civil, fue demolido en 1937 y la estación se construyó en subterráneo dando servicio hasta hace poco más de diez años cuando el soterramiento del trazado de los trenes de Renfe llevó a las Cercanías a la estación de Abando.

La última terminal es la de Calzadas de Mallona, la que dio servicio al trazado hasta Lezama desde 1895 y atendía las necesidades del cementerio de Derio. Los trenes tenían hasta un vagón para féretros. El Museo de Arkeologia de Bizkaia es el que ocupó su ubicación la pasada década desapareciendo todo vestigio ferroviario excepto el bello edificio de acceso y el reloj que todavía da la hora.

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