testifica que la plantación no era suya

Mikel Goñi niega todos los cargos en el juicio oral

El expelotari navarro se enfrenta a doce años de cárcel por detención ilegal, amenazas y lesiones

I. G. Vico - Jueves, 16 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:04h

Mikel Goñi, a la derecha, en el juicio celebrado ayer en Iruñea.

Mikel Goñi, a la derecha, en el juicio celebrado ayer en Iruñea. (Foto: Unai Beroiz)

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Mikel Goñi, a la derecha, en el juicio celebrado ayer en Iruñea.

bilbao- El expelotari profesional Mikel Goñi negó ayer en la primera sesión del juicio oral que comenzó en el Juzgado de lo Penal 3 de Iruñea ser el autor de los delitos de extorsionar, retener y causar heridas a dos personas a quienes reclamaba dinero a raíz de la desaparición de unas plantas de marihuana de la vivienda en la que residía de alquiler. El exdelantero de Aspe se enfrenta a una petición de doce años de cárcel por parte del Ministerio Público.

El de Oronoz-Mugairi descartó ayer cualquier vinculación con los hechos delictivos, testificando en el juicio oral que la plantación no era suya y que fueron “tres gitanos de Irun” -no identificados- los que reclamaron las plantas de marihuana a los demandantes. Goñi, acusado junto a J. M. M. B., alegó no “haber pegado a nadie” y que no había “retenido” a ninguna de las víctimas en Elizondo, aunque sí que admitió que hubo una pequeña trifulca con uno de los agredidos, al que propinó “un buen bofetón”, pero concretó que le “habían metido en esta movida”, porque “soy una persona pública” y querían que él pagara porque otros “habían metido la pata”. Hizo hincapié el navarro en que fueron “los gitanos” los que realizaron los actos de retención y amenazas. Asimismo, apuntó a que los “gitanos” fueron los que exigieron los 10.000 euros porque tenían “amenazada” a la familia de una de las víctimas. Goñi negó la mayor en la primera cita del juicio oral, que continuará en abril ante la falta de uno de los testigos. En el sumario aparecen también whatsapps incriminatorios sobre la actitud del exdeportista. Entre ellos, uno que reza: “Lo del destornillador va a ser una caricia para lo que te pueden hacer los de Irun”.

Según el procedimiento abierto por el fiscal, en septiembre de 2014, Mikel Goñi había alquilado una vivienda en Anotzibar, valle de Odieta, por 500 euros. Dos meses después, como afirma el auto, el 30 de noviembre, sobre las 23.30 horas, el expelotari, J. M. M. B. y una tercera persona no identificada habrían acudido supuestamente en Eugi al domicilio de una de las víctimas , a la que habrían acusado de robar una “plantación de marihuana” en la casa alquilada, con la connivencia del propietario de la misma y un tercero, amigo común del pelotari y el dueño.

Al parecer, a este último, cuando habría acudido a Eugi avisado por la primera de las víctimas, los acusados habrían procedido a “atarle las manos” y, “en contra de su voluntad”, a trasladarlo a Elizondo, donde “le propinaron numerosos golpes” hasta las 3.00 horas del 1 de diciembre. Terminó con “inflamación en el lado izquierdo de la cara y una herida incisa en la cabeza”.

Esa noche, sobre las 22.00 horas, con la excusa de comprobar los daños en un cristal de la vivienda de Anotzibar, los acusados habrían citado al propietario. Tal y como aparece en el procedimiento abierto, le habrían exigido 10.000 euros, que acabó pagando. En el transcurso de una retención desde las 22.00 horas hasta las 3.00 horas del día siguiente, los acusados le habrían amenazado y, tal y como está escrito en el procedimiento, le habrían dicho: “Te voy a matar, hijo de puta, me cago en tus muertos, o me traes mañana a las 12.00 los 10.000 euros o tú, tu familia y amistades corréis peligro… Venga, hijo de puta, ya puedes traer los 10.000 euros a las 12.00 o mañana te mando a los de Irun, que esos te van a cortar la pierna”. Además, “para conseguir amedrentar a la víctima”, los acusados le habrían clavado un destornillador por debajo de la uña del dedo índice de la mano izquierda y le habrían cortado con “una navaja” en la mano derecha.

Goñi descargó su responsabilidad y alegó que la marihuana era del propietario de la vivienda. “Tres gitanos me acusaban de haberme llevado la maría. Entonces me entero que los otros dos -las víctimas- eran socios”, agregó y alegó que intentó “mediar” y que los “gitanos” le usaron como “cebo” después.

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