Los EE.UU. del etxebarritarra

El púgil Jon Fernández recoge el guante de Uzkudun y Gaztañaga

El púgil etxebarritarra, tras firmar tres años con la empresa de Lou DiBella, recoge el guante de Uzkudun y Gaztañaga al cruzar el charco con ‘Maravilla’ Martínez de valedor

Un reportaje de Igor G. Vico - Sábado, 2 de Julio de 2016 - Actualizado a las 06:04h

Jon Fernández tuvo la oportunidad de conocer a estrellas del nivel de Francisco Vargas, ‘El Bandido’.

Jon Fernández tuvo la oportunidad de conocer a estrellas del nivel de Francisco Vargas, ‘El Bandido’. (Foto: Euskobox)

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Jon Fernández tuvo la oportunidad de conocer a estrellas del nivel de Francisco Vargas, ‘El Bandido’.El púgil vizcaino observa a ‘Maravilla’ y Mayweather.

montadoen un yellow cab, Jon Fernández (Etxebarri, 1995) habla con una leyenda, uno de los grandes. A su izquierda está Sergio Maravilla Martínez, cinco veces campeón del mundo y considerado uno de los mejores boxeadores del mundo libra por libra en su reinado -solamente por detrás de los megalíticos poderes del ensogado: Floyd Mayweather Jr. y Manny Pacquiao-. El argentino es uno de los grandes valedores de la carrera del púgil de Etxebarri, que el pasado fin de semana, en una excursión a Nueva York, la megaciudad de los sueños, firmó un contrato que le une a la promotora DiBella Entertainment y que le promocionará en Estados Unidos, en un salto cualitativo en su carrera en el ring. En Euskobox, que siempre ha apostado por él, valoran que se trata de un “notición para el boxeo vasco y vizcaino”. “Cuesta asimilar cómo se están produciendo las cosas con Jon”, dicen desde la operadora. El camino en el taxi va desde el hotel al Barclays Center de Brooklyn, para ver cómo se baten el cobre por el título wélter Keith Thurman y Shawn Porter.

Cuenta el boxeador vizcaino que “estoy muy emocionado con este nuevo reto, pelear en América y la firma con DiBella. Es una cosa que no me imaginaba que iba a suceder. Sí que piensas que puede pasar algún día, pero no tan rápido. Mi mánager, José Luis Celaya, me lo comentó y desde entonces estoy viviendo un sueño”. La película de Jon Fernández se estrenó el pasado fin de semana en un viaje a la metrópoli estadounidense, a la que acudió por vez primera el etxebarritarra y no descuidó sus quehaceres. Incluso, mantuvo el trabajo físico con carreras por Central Park. Además, estuvo presente en la cena de la asociación de escritores de boxeo de EE.UU. y tuvo a menos de un metro a Mayweather, que recibió el premio Sugar Ray Robinson, y a auténticos ídolos como Francisco Vargas El Bandido -galardonado por el mejor combate del año-, José Benavidez o Micky García, con quien coincidió en los aledaños del ring mientras acudía a ver el campeonato del mundo. Es todo parte de un sueño. “Tuve la oportunidad de ver en directo el combate entre Keith Thurman y Shawn Porter y he conocido a ídolos. Es una pasada”, admite el púgil etxebarritarra, quien concreta que “todo lo que veía en los vídeos de youtube y por la tele se está haciendo realidad. Tuve a un metro a grandes boxeadores que solo contemplaba por televisión”.

Evoca el etxebarritarra que, en su primera estancia en Estados Unidos, simplemente “salir del hotel con Maravilla” les evitaba poder continuar andando. El excampeón mundial argentino, uno de los pilares en el salto de Jon, ejerció de cicerone. Fernández se encontró con otra realidad muy distinta. “No podíamos dar un paso porque todo el mundo conoce a Martínez, todo el mundo quiere hablar con él, todo el mundo quiere fotos… Eso no pasa aquí. Otro ejemplo de cómo está considerado el boxeo en Estados Unidos sucedió en el pesaje de la velada entre Thurman y Porter, en el que hubo trescientas personas, cámaras emitiendo en directo y todo estaba lleno de pantallas con promoción de la cita. “Alucinante”, desbroza el vasco, al que le rondaba una pregunta por la cabeza desde que pisó Nueva York: “¿Quién me iba a decir que iba a llegar hasta aquí?”. “Si me cuentan hace dos meses que me iba a pasar esto, no me lo creo, me hubiera parecido una locura. Eso sí, es una gran oportunidad. Estamos muy emocionados en esta nueva etapa. Todos estamos peleando por ella y solo queda gustar un poco más de lo que me han visto. Ahora, voy a salir a gustar al público, para que me conozcan”, confiesa el boxeador de Bizkaia.

Recuerda Jon Fernández que, cuando José Luis Celaya le dio la noticia de que Lou DiBella quería tenerle en su equipo, se quedó en shock. Sin palabras. “Iba montado en el coche y me lo comunicaron. Nekane Martín -pareja y nutricionista de Jon- se puso a llorar de la emoción y yo no sabía ni qué decir, no sabía cómo reaccionar. Me quedé paralizado. Mi madre y mi hermano Iker están emocionados”, revela Jon y agrega que “mi hermano, que también pelea, se pasó los días enviándome mensajes al móvil para preguntarme cómo es el boxeo en Estados Unidos, aunque fueran las cuatro de la madrugada. Me decía que no podía ni dormir, que le enviara fotos de todo. Esto es un sueño y, como lo vivo tan fuerte, todos los que están a mi alrededor lo sienten igual. Es un regalo”.

Desde los años veinte y treinta, ningún boxeador vasco había tenido la oportunidad de vivir una carrera en firme en Estados Unidos, desde la época de los pesos pesados Paulino Uzkudun e Isidoro Gaztañaga. Fernández tomará el guante de aquellos ídolos en blanco y negro. Maravilla Martínez, junto con Euskobox, ha visto en el vizcaino a un diamante en bruto y es uno de los que mas han apostado por que consiguiera el contrato con DiBella Entertainment.

De este modo, advierte Jon que la hoja de ruta de su carrera en el ensogado, a partir de ahora, se trazará a saltos: “La idea es seguir boxeando en mi casa y compaginarlo con combates en Estados Unidos y entrenamientos. Después, veremos si hay que modificar cosas. Yo estoy contento por que me den la oportunidad de pelear aquí, pero estoy igual de contento cuando salgo a pelear en Bizkaia”. La realidad es que el etxebarritarra se debate en una situación privilegiada, que había que coger por encima de todo. “Lo importante es disfrutar en el ring, pero para conseguirlo hay que sufrir mucho antes. Si disfrutas, todo sale bien. Es lo que me está pasando. Desde que debuté lo he intentado y aquí estoy, también gracias al apoyo de la gente que tengo a mi lado. No pensaba que iba a llegar esto tan pronto, pero ha venido esto y hay que aprovechar la oportunidad”, asevera Fernández, quien incide en que “es un tren que pasaba y era imposible no tomarlo”. “Si vamos haciendo las cosas bien, el éxito es una cosa que llega, pero mientras tanto hay que seguir entrenando y luchando al máximo. No quiero correr mucho, aunque parece mentira que lo diga con 20 años y todo esto. Aun así, lo importante es ir paso a paso”, manifiesta.

GRAN PROFESIONAL Con poco más de un año en profesionales y un récord de ocho triunfos -los últimos seis por K.O.- a Jon Fernández se le abre ahora un panorama emocionante, pero basado en un trabajo diario. “Todo el sacrificio está dando sus frutos”, asume. Analiza el vizcaino que “soy boxeador 24 horas. Muchos boxeadores, cuando no tienen peleas, están por encima de su peso o entrenan menos. Yo, sin embargo, soy púgil 24 horas, desde que me levanto hasta que me acuesto, los 365 días del año. Me cuesta mucho no ir a entrenar, aunque tenga molestias, me cuesta pasarme en la comida y lo llevo todo a rajatabla. Vivo con Nekane, que ha sido boxeadora y es nutricionista, y eso me ayuda a mantenerme. Vivimos todo el día con el foco puesto en mi sueño, que es ser campeón del mundo”. Cada día está un poco más cerca.

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