concurso de vestidos de Güeñes

Papeles de profesional

Un jurado de expertos deliberó durante tres horas y media para elegir a los vencedores de un concurso de vestidos de Güeñes digno de cualquier pasarela;el público vio desfilar incluso a un Míster España

Un reportaje de Elixane Castresana - Lunes, 10 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Imprevistos de última hora eliminaron del cartel a dos participantes, con lo cual concursaron 41 vestidos: 30 de adultos y 11 de niños. Fotos: Borja Guerrero

Imprevistos de última hora eliminaron del cartel a dos participantes, con lo cual concursaron 41 vestidos: 30 de adultos y 11 de niños. Fotos: Borja Guerrero

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Imprevistos de última hora eliminaron del cartel a dos participantes, con lo cual concursaron 41 vestidos: 30 de adultos y 11 de niños. Fotos: Borja Guerrero

SSSHHH! Miembros de la organización invitaron con un sencillo gesto a apagar el murmullo nervioso. Modelos y diseñadores se miraban bambalinas a punto de desvelarse los premios. “¡Alejandro Salas!”, proclamó finalmente el presentador, Álex Ugarte. El creador de Laukariz, Mungia, que sueña con labrarse una carrera en el diseño de vestuario para teatro, se erigió en triunfador de un certamen del que parece conocer el patrón del éxito tras su victoria en 2015 y el segundo puesto de 2017. Un concurso de vestidos de papel de Güeñes, aunque cercano por el peso de los participantes locales y de Enkarterri, cada vez menos amateur. Por la nueva pasarela de la plaza Galdotxa Arana desfilaron también modelos profesionales y hasta un Míster España.

Dos diseños se cayeron del cartel por imprevistos de última hora -no es extraño, por la fragilidad de la materia prima - con lo cual alrededor de 700 espectadores pudieron admirar 30 creaciones en la modalidad de adultos y 11 vestidos para niños. Las quinielas sobre posibles vencedores que se escuchaban entre el público cambiaban continuamente ante la sonrisa del jurado. Había nivel. Por algo emplearon nada menos que tres horas y media en examinar los diseños en el desfile previo que sirve para otorgar las puntuaciones en una deliberación que confesaron extremadamente reñida. “Los hemos analizado todos. Los hemos tocado... Cuesta decidirse porque se valoran muchos factores, como el diseño, la confección o el aspecto que lucen durante el desfile”, explicó Manuel de Gotor, uno de los componentes de este tribunal de la moda. Para María Lafuente era “mi primera vez en Güeñes y no puedo estar más contenta de que se promocione el talento artesanal”. “Tan solo puedo avanzar que introduce elementos de innovación y al mismo tiempo se puede poner”, deslizó sobre el triunfador Daniel Martín Rabanera, el tercer miembro del comité de expertos.

El veredicto se acogió con agrado, a tenor del ambiente en el backstage. “¿Cómo lo haces? Es tan elegante... ¿Puedo colgar una foto en mi cuenta de Instagram?”, preguntó una admiradora a un exultante Alejandro Salas cuando ya se apagaban los focos. El mungiarra invirtió “mes y medio, con todo el tiempo que he podido dedicarle para compaginar el concurso con las obligaciones laborales” en terminar el traje de diferentes tonalidades de rojo idóneo para la temporada otoño-invierno. La idea con la que lo concibió “en homenaje al folklore nórdico y con un guiño al pueblo esquimal” evolucionó mientras acomodaba los hilos de papel crespón mediante la técnica del ganchillo. El vestido entrará a formar parte de la exposición con otros ganadores que puede contemplarse en el pabellón de cristal de Arenatzarte.

Más protegidosEl parque botánico convertido en museo al aire libre de arte contemporáneo vasco era tradicionalmente escenario del concurso. Hasta que se optó por mover la pasarela a las inmediaciones de la iglesia de Güeñes para no poner en peligro los vestidos por la humedad. “Quizás aquí tengamos un entorno con menos glamour, pero estamos mejor, más protegidos”, asumió Arantza Carro, presidenta de Soineko -asociación que impulsa el certamen junto con el Ayuntamiento y en colaboración con Enkartur-.

El frontón se reconvirtió en zona de camerinos en la que los participantes realizaron los últimos ajustes a su vestuario y maquillaje. Entre ellos, Rubén Castillero, el único hombre en desfilar. El bilbaino, Míster España 2017, “el primero con tatuajes y el primer vizcaino en conseguir el título después de Jorge Fernández”, vivió una experiencia distinta a otros eventos de moda. “Me siento cómodo con el papel, siempre con cuidado para que no se rasgue”, comentó. Lució un conjunto de pantalón corto, chaqueta y capa con luces LED ideado por una promesa de Alonsotegi, de nombre artístico en sintonía con su municipio natal: Daviz Irauregi. “El traje contiene papeles de periódico. Ya que no tenía modelo, me lo ha asignado la organización hoy -en relación al sábado- y, por tanto, no conocía sus medidas. He ido un poco a ciegas, pero nos ha salido bien. ¡Le queda perfecto!”, se felicitó.

Hay quien incluso ya planifica la próxima edición. Como Leire Zelaia, que se llevó una cerrada ovación por su desparpajo. “Es la quinta vez que participo”, señaló mientras le ajustaban su vestido inspirado en el fuego. “Ella nos da las indicaciones, de año en año. Algo nos ha comentado de lo que quiere de cara a 2019”, adelantaron Marisa Polo y Ana Urgoiti, de la fundación Formarte, que trabaja con personas con discapacidad. Una prueba de que Güeñes organiza un concurso a la medida de todo el mundo

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