pago de consumiciones en Bilbao

Hosteleros perciben más 'simpas' en verano

  • Los profesionales del sector desarrollan un sexto sentido para captar a los clientes que no abonan
  • Más de uno ha salido a la carrera para reclamar el pago de la consumición

Laura Fernández - Martes, 4 de Septiembre de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Yolanda Siles, encargada del bar Gure Toki, en la Plaza Nueva, saca la cuenta para uno de sus clientes.

Yolanda Siles, encargada del bar Gure Toki, en la Plaza Nueva, saca la cuenta para uno de sus clientes. (J.m.M.)

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Yolanda Siles, encargada del bar Gure Toki, en la Plaza Nueva, saca la cuenta para uno de sus clientes.

“Intuimos a los clientes que quieren hacer ‘simpas’ desde que entran por la puerta” “Lo primero que se le enseña a quien entra a trabajar es la importancia de controlarlo todo” “Introducimos todo en los ordenadores, ahí nos damos cuenta si alguien nos ha pagado o no”

Bilbao- La picaresca entre los clientes de bares y restaurantes es una realidad que se repite y que con la llegada del verano aumenta en las ciudades. Bilbao no es una excepción. A los hosteleros además de atender barras y terrazas les toca lidiar con aquellos clientes que consumen, pero que se marchan sin abonar las consumiciones. Hosteleros de la capital vizcaina aseguran que en el periodo estival los simpas crecen y para ello no tienen más remedio que desarrollar un sexto sentido que les ayude a captar a aquellos que van con la intención de consumir sin pagar. En más de una ocasión los propios responsables de los bares han dejado las barras para salir a la carrera y reclarmar a quienes no han pagado. “En cuanto entran por la puerta se les ve las intenciones”, aseguran a DEIA algunos de los profesionales del sector en la capital vizcaina. En la Plaza Nueva -una de las zonas más concurridas de bares y usuarios- algunos de los hosteleros relatan sus vivencias a lo largo del verano. A Yolanda Siles, encargada del bar Gure Toki, le ha tocado enfrentarse a más de un cliente cuya intención no era más que tomarse unas consumiciones sin abonar su importe. “La gente que quiere irse sin pagar, lo va a hacer sí o sí”, sentencia. Y añade: “Es imposible controlarlo con todo el trabajo que solemos tener”, aseguró la encargada del bar de la Plaza Nueva.

Es por ello que los hosteleros han tenido que afinar la intuición para frenar las intenciones de los clientes, mayormente turistas y jóvenes. “Ya vienen al bar con la intención de no pagar. Se les ve las intenciones en cuento entran por la puerta”, dice bien segura Siles, quien lleva más de treinta años en el mundo de la hostelería. La experiencia es un grado. “Cuanto más tiempo llevas más cosas ves y eso siempre te ayuda para prepararte”, apunta Siles. Según asegura esta trabajadora, llevar muchos años detrás de la barra le ha ayudado a captar a quien “pasa de pagar”. “Los hosteleros que llevamos tiempo en la profesión tenemos esa intuición de saber diferenciar a esos clientes”, dice.

Según relata esta profesional, la manera que tienen de comunicarse “ese tipo de clientes” con los propios trabajadores del establecimiento es lo que les delata. De hecho, recuerda un caso reciente de hace unos meses. “Empiezan a cambiar de opinión. La pareja nos dijo primero que nos pagaba, después, cambiaron de opinión y decidieron que no porque iban a seguir consumiendo. Lo que pretenden es liarte para llevar a cabo su objetivo”, rememora. Querían confundir a los trabajadores y a partir de ese instante a Yolanda le saltaron todas sus alarmas intuitivas que ha creado gracias a la experiencia que lleva en este gremio. “Comenzaron a acercarse a la puerta trasera que tenemos en el bar”, prosigue y, cuando quiso sacarles el tique para cobrarles ya se habían marchado. “Salí en su busca, con la cuenta en la mano, para decirles que pagasen lo que debían”, relata.

A pesar de que no existe un perfil concreto de aquellas personas que hacen simpas, todos ellos juegan al despiste. La mayoría se acercan sigilosamente a la puerta, salen a fumarse un cigarro a la calle o aprovechan que el camarero que se encarga de la terraza entra al local. “Vienen pensando que te la quieren liar, siempre hay algo del bar que no les gusta o ponen cualquier pega. Piensa mal y acertarás”, apunta Siles.

Durante el periodo estival los establecimientos hosteleros suelen ser espacios donde se carga de ambiente, donde el bullicio creado por la aglomeración de los clientes genera más trabajo y “más locura” para los trabajadores. “Podemos estar controlando muchísimo el bar pero aprovechan ese alboroto que se genera para atacar. Cuando te das la vuelta y te acercas a la caja para cobrar a un cliente, siempre hay el típico que aprovecha para coger un pintxo sin que te des cuenta o para marcharse sin pagar”, remarca Siles, quien cree que seguirá habiendo “muchos simpas porque hay mucho jeta por la vida”. El encargado del bar La Olla, ubicado también en la Plaza Nueva bilbaina, opina de la misma manera. “Es muy importante la comunicación entre los trabajadores para pillarles”, objetó.

ProtocolosCada vez que empieza a trabajar una nueva persona en su local, “lo primero que se le enseña es el control que hay que llevar con todo”. A pesar de que no hayan experimentado muchos simpas explica que es “muy importante” tener unos protocolos de actuación “muy estrictos” para lidiar ante estas situaciones. “Siempre intuimos a la gente que va a hacer los simpas o que tiene intenciones de hacerlo”, expresa. De hecho, Fernando recuerda uno en concreto: “Fue hace poco y yo me estaba encargando de la terraza. Una compañera me gritó ¡Feeeeer!, vigílame a los que están cerca del barril”,recuerda. Y es que, tenían todas las intenciones de consumir sin pagar ni un solo céntimo. “Alguna otra vez hemos tenido que salir corriendo hasta la otra punta de la Plaza Nueva para dar un toque a los que se habían ido sin pagar”, relata.La tecnología ha ayudado al gremio de la hostelería para evitar este tipo de sustos. “Tenemos máquinas donde apuntamos todo lo que pide cada cliente y hasta que no se le cobra no lo cerramos. El mecanismo que te da las vueltas de forma automática es muy positivo para el negocio porque también te detecta los billetes falsos”, cuenta.

Alina Prostakishyna, encargada del bar Víctor Montes, también agradece que todo esté más mecanizado. “Nosotros introducimos y retenemos absolutamente todo en los ordenadores, y es ahí donde percibimos mucho más claro las cosas y gracias a ello sabemos si han pagado o no”, relata.

Sin embargo, también hay personas que vuelven a pagar tras darse cuenta que no lo han hecho. “Son los menos, pero los hay”, explica Prostakishyna. Alba Santos lo hizo. “Un día estaba con una amiga tomando algo en una terraza y nos fuimos con mucha prisa y nos marchamos sin pagar. Nos dimos cuenta al día siguiente y volvimos para pagar”, relata esta joven. “Pasé vergüenza”, dice. “No todo van a ser simpas, todavía queda gente decente”, concluyen los hosteleros.

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