Un ánfora romana en aguas de Hondarribia

Un pescador submarino, Jose Landa, la encontró y dio el aviso a las autoridades competentes. Ahora el ánfora de 2.000 años está siendo sometida a un proceso de desalinización para poder ser expuesta.

Un reportaje de Arantxa Lopetegi - Miércoles, 29 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h

Jose Landa, junto al ánfora hallada en el litoral de Hondarribia

Jose Landa, junto al ánfora hallada en el litoral de Hondarribia

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Jose Landa, junto al ánfora hallada en el litoral de HondarribiaManu Izagirre, Jose Landa y Jesús Mari Pemán, que participaron en la extracción del ánfora.Los buceadores se acercan al lugar en el que se hallaba el resto arqueológico para proceder a su extracción.

“Los pocos restos romanos encontrados han aparecido en la zona de Hondarribia” “Todavía no la podemos datar con exactitud, hay que quitar todo lo que tiene incrustado ”

Hace cerca de 2.000 años, a causa de un naufragio o por circunstancias que no se pueden determinar, un ánfora romana que se partió en trozos llegó hasta el fondo marino de la costa de Hondarribia. Y hace pocos días, concretamente el 12 de agosto, dio con un importante fragmento de ese ánfora Jose Landa, un pescador submarino de la zona afincado en las islas Canarias.

Avisadas las autoridades competentes en la materia, en concreto la Sociedad Cultural de Investigación Submarina (INSUB), se personaron hasta el lugar que Landa había dejado convenientemente marcado, de donde se extrajo un fragmento de ánfora de un importante tamaño -el cuello y un asa- el 22 de agosto.

Manu Izagirre, técnico de Patrimonio de la Diputación Foral de Gipuzkoa, pone en valor este hallazgo al asegurar que es “el fragmento de mayor tamaño” de un ánfora romana encontrado en las costas de Gipuzkoa.

Explica que “de hallarse algún resto” casi siempre ha sido en las proximidades de Hondarribia, aunque acostumbran a ser de pequeño tamaño “como una ostra”.

El que se encuentra en la actualidad sometido a un proceso de desalinización, necesario para que se pueda conservar, es un fragmento “en buenas condiciones”. Tras desalinizarlo se procederá a quitar todas las adherencias que el mar y sus habitantes han dejado como recuerdo en su superficie, y posteriormente se depositará en Gordailua, el Centro de Conservación de Arte, Etnografía y Arqueología de Gipuzkoa situado en Irun.

Allí esperará, debidamente fichado, a que algún museo “como el museo romano Oiasso”, muestre interés por incorporarla a su exposición.

De momento no se sabe a ciencia cierta de qué época es, aunque Izagirre se atreve a aventurar que data del “siglo I después de Cristo”.

pesca submarinaJose Landa lo encontró cuando realizaba pesca submarina en la zona. Este pescador, muy consciente de que encontrar restos de estas características es un hecho singular, no dudó en dar el aviso oportuno”. “Espero que todo el mundo lo pueda disfrutar en un museo y no, como pasa en algunas ocasiones, que acaban en el jardín o en el salón de alguien”.

“Los pescadores submarinos somos los ojos en el mar y estamos obligados a dar parte a las autoridades de nuestras observaciones y hallazgos”, añade.

Landa puntualiza que hallar un fragmento en un estado de conservación relativamente bueno en el mar Cantábrico resulta muy poco usual. “Los temporales no ayudan a que los pocos restos que hay se conserven”, explica.

Su experiencia le indica que ya hace un tiempo que el ánfora dejó de estar enterrada, algo que se evidencia en el importante número de incrustaciones que presenta.

Este experimentado pescador submarino había pasado por la zona del hallazgo en otras ocasiones, sin que se diera cuenta de la existencia de este resto de la época de los romanos. “Esta es una zona muy visitada por buceadores porque es un entorno divertido y bonito para ver, aunque no haya mucha pesca”, afirma Landa, un acérrimo defensor de la pesca submarina responsable.

No es la primera vez que disfrutando de su afición en los fondos marinos da con algún resto de la época romana, aunque nunca en las costas de Gipuzkoa. “Sí he encontrado pequeños fragmentos, no de esta importancia, pero en las costas de Cádiz, y allí no es tan raro”.

Ha sido en vacaciones y en su tierra natal cuando ha dado con el ánfora cuya extracción fue realizada por técnicos forales valiéndose de técnicas específicas para tal fin. “Me ha tocado encontrarla”, afirma. “Los expertos dijeron que creen que este fragmento se halla desplazado del lugar en el que cayó”, puntualiza Landa.

Ahora le toca regresar a las islas afortunadas donde continuará disfrutando de la mar y donde forma parte de la Asociación Canaria de Pescadores Submarinos Responsables, Acpesur. Allí proseguirá su trabajo militante en defensa “de la pesca submarina y una actitud responsable y sostenible en el medio marino”.

Aquí, en periodo vacacional y en su tierra, ha dado ejemplo de ello, recuperando para que todo el mundo la pueda observar el resto de una cultura que no ha dejado demasiadas huellas en las aguas de Gipuzkoa.

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