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Athletic 2 - Huesca 2

Un Athletic demasiado frágil todavía

El Athletic se muestra incapaz de cerrar un partido que tuvo ganado y en un flojo final da vida al sueño del Huesca en la élite

José Luis Artetxe - Martes, 28 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h

La estirada de Unai Simón fue insuficiente para detener el golazo de Ávila, la última diana de la noche.

La estirada de Unai Simón fue insuficiente para detener el golazo de Ávila, la última diana de la noche. (Pablo Viñas y Borja Guerrero)

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La estirada de Unai Simón fue insuficiente para detener el golazo de Ávila, la última diana de la noche.

La primera decepción sube al marcador de San Mamés. El Huesca se rebeló en el último tramo para arrancar un empate e impedir así el pleno del Athletic en el arranque del campeonato. Todo apuntaba a un nuevo triunfo, la mejoría del conjunto de Berizzo tras una primera parte discreta se tradujo en dos goles con sabor a sentencia, pero afloró entonces una fragilidad fatal que condujo al reparto de puntos. Cierto es que entre los tantos aragoneses Williams estrelló su segundo derechazo en un poste, pero el bajón experimentado fue colectivo y notorio, de ello sacó tajada un rival que ya nada tenía que guardar, que se lanzó con decisión en busca del milagro y halló en dos chuts desde fuera del área la fórmula para hacerlo realidad, difuminando la euforia instalada en la grada.

Se podrá debatir sobre la justicia del resultado, pero parece razonable poner en el debe del Athletic el hecho de que no supiese cerrar el duelo, sobre todo después de lo que le costó adquirir ventaja y teniendo en cuenta que encima era doble. Desperdició una renta muy sabrosa, detalle objetivo que cabría añadir a otros aspectos de su rendimiento para llegar a la conclusión de que todavía al equipo le falta bastante para ofrecer la fiabilidad que la competición reclama, está tierno. Decía la víspera el entrenador que no hay enemigo pequeño y que exigía a los suyos idéntica implicación a la que se invierte ante los grandes. Pero sus reflexiones cayeron en saco roto, los temores que infundían la visita de un recién ascendido y la circunstancia de que fuese el segundo partido seguido en casa tomaron cuerpo para engordar la estadística negativa.

Este Athletic amaga, a ratos carbura, incluso demuestra capacidad para rehacerse y perseverar, también trabaja de lo lindo, pero no es suficiente para subsanar los desajustes, el déficit de equilibrio que se detecta en sus evoluciones. Practica un juego discontinuo, más impulsivo que dominante, más aparente que efectivo. Por momentos se intuye que coge el hilo y comienza a plasmar aquello que persigue, pero los jugadores, la mayoría de ellos, como ya sucediera ante el Leganés, no ligan bien entre sí, de modo que la propuesta deriva en un quiero y no puedo.

Las conexiones se cortan con una frecuencia muy alta para crear en el rival una sensación de agobio o cuando menos de preocupación. Resulta claro que el Athletic quiere dotar de velocidad a sus desdoblamientos, es uno de los preceptos de Berizzo, que prefiere acortar la elaboración y llegar antes arriba. Sin embargo, el resultado pocas veces es el deseado, especialmente si se trata de tener presencia en zona de remate.

La tónica del primer acto estuvo presidida por la precipitación. El juego se aceleraba intencionadamente a fin de sorprender, con los laterales subiendo a la mínima, Córdoba y Susaeta centrándose para facilitar los espacios. El problema estuvo en que, en general, faltó acierto a la hora de asociarse, balón y mente no se coordinaban, y el Huesca se defendió sin sufrir, con el agravante que las pérdidas impedían que el equipo se sintiese seguro de lo que hacía.

El balance rematador fue pobre, casi siempre con tiros lejanos. Hubo una sola acción bien trenzada, que rompió con la tónica. Fue un servicio al espacio de Nolaskoain, quizá el más entonado hasta el descanso, dirigido al desmarque de Yuri, cuyo centro en paralelo recogió el portero con Williams al acecho. La otra jugada reseñable vino en tiempo añadido: Williams, que no la había olido, porfió en el área y soltó un tiro en postura forzada que repelió la madera. El Athletic había necesitado medio partido para poner en verdaderos apuros a su oponente, algo que además ocurrió en la fase en que más suelto se encontraba un Huesca que, si nunca renunció a pisar terreno ajeno, a medida que comprobó que enfrente las ideas apenas fluían fue equilibrando el porcentaje de la posesión.

MÁXIMA EFICACIA

El panorama se transformó por completo a la vuelta del vestuario. Yuri la puso en el área y Williams cedió con tacto para que Susaeta cruzase a la red. El Huesca acusó el golpe, en adelante el fútbol adquirió altura y el premio no se hizo de rogar: Williams recibió en posición de ariete, se sacó un pase trompicado que atravesó el área y Yuri conectó de cualquier forma, con la derecha, mordida, pero con la dirección correcta. Un cuarto de hora con el Athletic en una versión potente. Agresivo, constante, muy eficaz. También Berizzo hizo suya la impresión de que el pescado estaba vendido y a fin de ahogar una presumible reacción del Huesca, tuvo la mala idea de efectuar un cambio con un córner en contra. De dicho lance nació el gol de Miramón, imposible para Unai Simón, tapado por una barrera de hombres.

El efecto de este contratiempo fue demoledor para el Athletic, que perdió el sitio y la pelota, mientras Leo Franco ponía más dinamita en ataque. Hubo un primer cabezazo de Ávila, que entró con ganas de armarla, al que siguió otro más venenoso de Hernández, bien resuelto por el portero, que volvió a mostrar cuajo. Minutos preocupantes, con el Athletic quitándose el balón de encima, reculando, falto de contundencia y de criterio para responder a un Huesca lanzado. Ahí llegó la mejor jugada de Williams, que se impuso en una disputa a tres rivales y volvió a chocar con la madera. Fue el canto del cisne porque sin tiempo para reordenarse, con algunos hombres muy cansados, a Ávila se le ocurrió enganchar una espectacular volea que selló las tablas. Anoche aprendió el Athletic que la victoria está cara hasta cuando se tiene en el bolsillo.

ATHLETIC:Unai Simón, De Marcos (Min. 81, Capa), Yeray, Nolaskoain, Berchiche, Dani García, Raúl García, Muniain, Susaeta (Min. 84, Guruzeta), Córdoba (Min. 70, Iturraspe) y Williams.

HUESCA: Werner, Miramón, Pulido, Etxeita, Luisinho, Alex Gallar (Min. 68, Gürler), Musto, Melero, Moi Gómez (Min. 61, Ferreiro), Longo (Min. 77, Chimy Ávila) y Cucho Hernández.

Goles: 1-0: Min. 47;Susaeta. 2-0: Min. 63;Berchiche. 2-1: Min. 71;Miramón. 2-2: Min. 86;Chimy Ávila.

Árbitro: Alberola Rojas (Comité castellano-manchego). Mostró tarjetas amarillas a Dani García e Iturraspe por parte del Athletic;y a Pulido y Musto por parte del Huesca.

Incidencias: 36.818 espectadores en San Mamés, alrededor de medio millar de seguidores visitantes. El capitán del Huesca, Gonzalo Melero, cumplió con la tradición de depositar un ramo de flores en el busto de Pichichi con motivo de su primera visita oficial a San Mamés.

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