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El música de la noche

Un rayo de... pop

Los veteranos Los Diablos y sus canciones fáciles y veraniegas rejuvenecieron a miles de seguidores maduros en La Pérgola

Andrés Portero - Lunes, 27 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Las canciones guardadas en un rincón olvidado volvieron ayer a surgir con el concierto de Los Diablos. Foto: Borja López

Las canciones guardadas en un rincón olvidado volvieron ayer a surgir con el concierto de Los Diablos. Foto: Borja López

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Las canciones guardadas en un rincón olvidado volvieron ayer a surgir con el concierto de Los Diablos. Foto: Borja López

Bilbao- La despedida de Aste Nagusia en una Pérgola abarrotada se llenó el sábado de “la la las” y “oh oh oh”, que acompañaron a muchas de las canciones del verano que Los Diablos convirtieron en éxitos en los año 70. Miles de seguidores maduros se sintieron rejuvenecer y desafiaron a la artrosis bailando y haciendo la conga con viejos rocks de los 60 e himnos bruñidos de nostalgia como Un rayo de sol, Oh ho July o Help.

“Viejos son los trapos, nosotros somos mayores”. Lo oímos en las primeras filas de La Pérgola, escenario teóricamente prohibido para milenials en Aste Nagusia. Pero no, haberlos los hubo;y se mostraron tan participativos como los miles de jubilados que reventaron la zona y sus aledaños, y que este año han rescatado el espíritu de aquella martxa eta borroka con sus manifas por las pensiones y sus salidas nocturnas festivas de antaño.

Y es que “aún nos quedan muchos años y vida por disfrutar”, cantó Agustín, el vocalista de Los Diablos, en Los mejores años de nuestra vida, tema que ligó la música a los recuerdos y que funcionó como leit motiv de una cita que presentó al grupo trajeado y encorbatado pero en magnífica forma. Bien es cierto que su repertorio, como el de Fórmula V, sus competidores a lo Oasis-Blur, se basó en el pop más fácil, digerible y melódico.

Canciones y éxitos para animar el verano, como Despacito o cualquiera de Enrique Iglesias. Pero mejores, cuidado. El quinteto, liderado por un Agustín de figura más rotunda pero con pelo, envidiable resistencia física y garganta en plenas condiciones, empezó dando las gracias por acudir a disfrutar de “la música en vivo” y de entrada atacó Fin de semana. Un niño de apenas 10 años cantó (!de verdad!) los versos “la felicidad de la mano del amor vendrá”, con los coros empastados del bajista, Amado Jaén, compositor y letrista de sus éxitos.

Como los BeatlesEl público, que miraba con cara de pocos amigos a quien osara avanzar hacia el escenario, demostró, a voz en grito, que tiene todavía “muy dentro del alma” a aquella Rosana de los 70, que sonó a ritmo de vals. “Nos sentimos los Beatles”, respondió Adolfo ante el cariño y así, muy pronto, se atrevió con Un rayo de sol, con un aluvión de “sha la las” y “oh oh oh”. Un jubilado, subido a un banco, se jugó el tipo en la búsqueda de una buena foto. Si las miradas mataran...

Vivir significa envejecer y cargarse de recuerdos. El grupo recordó historias de cuando actuaban en el Holiday de Deusto antes de cascarse un popurrí pop en castellano (Venus, Baby come back, Yellow river, Sugar, honey honey...) y de pedir que sacaran los abanicos en Acalorado, pura nostalgia en su estribillo (”cuando tú estás a mi lado”) de tiempos juveniles y lúbricos. El ritmo, ajeno a las quejas de las rótulas, se alzó con la llegada de éxitos como Oh, oh July, la circense Que suene ya la banda o Mi talismán, que alguno confundió con La fiesta de Blas de sus competidores.

Buscando la implicación emocional con chistes y anécdotas (”diabético no;del Betis de día, del Sevilla de noche”), y recordando a viejos amigos, de Tony Ronald y su Help a Los Mitos con su Es muy fácil y Jeanette con Soy rebelde, Los Diablos, que se atrevieron con Maitetxu mía, se fueron por la puerta grande montando una enorme conga liderada por el cantante y desafiando el calendario, como su público, que lo grabó todo en el móvil antes del postrero guiño juvenil a El rock de la cárcel, La plaga y La tierra de las mil danzas. Fogonazos rock en una noche marcada por una tormenta de rayos pop.

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