DeiaDeia. Noticias de Bizkaia - Noticias de última hora de Bizkaia, Euskadi e internacionales.

Saltar al Contenido

Períodico de Deia
La música de la noche

Ute Lemper, solo para paladares exquisitos

La diva, con la ayuda excelsa de la BOS, ofreció un emotivo concierto ante unas 2.000 personas

Andrés Portero - Viernes, 24 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Un momento de la ecléctica actuación que ofreció Ute Lemper. Foto: Juan Lazkano

Un momento de la ecléctica actuación que ofreció Ute Lemper. Foto: Juan Lazkano

Galería Noticia

Un momento de la ecléctica actuación que ofreció Ute Lemper. Foto: Juan Lazkano

bilbao- En Aste Nagusia parece que la gente no está para exquisiteces;prima lo inmediato, fácil y bailable. También en cuestiones musicales. Si no fuera así sería inexplicable que apenas 2.000 personas disfrutaran de la voz expresiva y volcánica de la diva alemana Ute Lemper, que ofreció un concierto multilingüe y a ratos excelso vestido con la maestría de la Orquesta Sinfónica de Bilbao (BOS), y planteó una conexión entre París, Berlín, Nueva York y Buenos Aires con el cancionero de Weill, Dietrich, Piaf, Piazzolla, Ferré o Gershwin.

La BOS se ha abonado a Aste Nagusia. Tras acompañar a El Consorcio el año pasado, se vistió de gala el miércoles para relanzar la voz de Ute Lemper, una diva alemana de corazón francés, residencia estadounidense y ciudadana del mundo cuya voz versátil se siente cómoda en múltiples estilos e idiomas, y que en esta ocasión dejó aparte experimentos fallidos (su homenaje a Neruda, por ejemplo), para centrarse en un repertorio... diríamos que clásico.

El gran público desertó ante el halo intelectual de la noche, aunque sí se lograron agotar las mil sillas de Abandoibarra. Lemper abrió y cerró hincando rodilla en tierra ante Edith Piaf. Rubia, estilizada, de hueso fino y elegante con su vestido negro con brillantes, se mostró dominatriz con la orquesta desde la prueba de sonido, según nos contaron. Puntillosa hasta la exasperación, imprimió ritmo de cabaret a Milord, donde descubrimos las teclas del virtuoso Iñaki Salvador, estrella invitada de la velada.

Su voz maleable, capaz de todo, de ronronear, agarrarte por el cuello en los graves o buscar agudos imposibles, prosiguió buscando la mirada cómplice del director Pierrre Bleuse antes de atacar Que reste-t-il de nos amours, de Charles Trenet, una incursión por el pentagrama de París que sacó pasaje después para visitar Berlín, Nueva York y Buenos Aires, antes de volver a Bilbao, a pesar de que obvió Bilbao song.

Cabaré y musical Puntillosa también en sus explicaciones, rescató el Berlín de entreguerras y con un bombín se zambulló en las catacumbas del cabaré de Kurt Weill, haciéndole una reverencia a Mac The Knife subida a las olas de las cuerdas de la BOS, que lideró Der song von Mandelay con un ritmo frenético, de marcha militar, propulsado por los metales y la percusión de la orquesta.

Torciendo el gesto hasta la caricatura, según la exigencia vocal necesaria, y contoneando sus caderas se zambulló en el muro pre-nazi del Cabaret de John Kander, entre los aplausos del público pero sin llegar al histrionismo de Liza Minelli. Cantó “la vida es un cabaré” y después homenajeó a “las mujeres fuertes y diferentes” a través de Marlene Dietrich, el Ángel Azul que cantó Ich bin von Kopf bis Fuss.

El tiempo pasaba rápido ante tanta belleza, cuando Ute, que evocó nostálgicamente la inocencia y la niñez, convirtió Avec le temps, de Leo Ferré, en uno de los momentos cumbres de la velada. Sonó íntima con una voz queda y delicada, resistente en la última nota, alargada ante la mirada impaciente del director. Pura piel de gallina antes de viajar a Estados Unidos de la mano de Gershwin, con I got rhythm al frente.

Ute se atrevió con el tango Yo soy María, de Piazzola (”el peor enemigo del tango es la luz del día”, dijo), en castellano, a pesar de su fuerte dicción, y entre juegos vocales cercanos al scat del jazz volvió a Francia con “el increíble” Jacques Brel. Logró embellecer la bella melodía encrescendode Amsterdam y convertir en oro puro Ne me quitte pas,introducida por una guitarra y pura confidencia, susurrada con una voz desvalida y cercana al silencio. Juguetona y teatral rescató a Piaf con Padam Padam antes de un bis en el que el piano revivió con All that jazz, del musical Chicago, y otra parada en Piazzola, con la diva, cómica, señalando el reloj. Se fue con un ramo de flores... y el público con el corazón encogido.

El concierto de Hoy

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Más sobre Aste Nagusia

ir a Aste Nagusia »

Últimas Noticias Multimedia

  • ©Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120