Mejora constante del mercado

Los precios del metal enlazan casi dos años de crecimiento en la CAV

La recuperación gradual del mercado permite mejorar los ingresos de las empresas vascas

A. Diez Mon - Jueves, 23 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Un empleado del metal trabaja con la colada en una fábrica metalúrgica.

Un empleado del metal trabaja con la colada en una fábrica metalúrgica. (AFP)

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Un empleado del metal trabaja con la colada en una fábrica metalúrgica.

BILBAO. El precio de venta de salida de fábrica de la producción de la industria manufacturera vasca acumularon en julio 22 meses consecutivos de crecimiento. Son casi dos años interrumpidos de mejora del sector, apoyado en el segmento históricamente más activo en Euskadi, el metal, para poner distancia también en esa variable respecto a las estrecheces de la crisis. En concreto, los precios industriales vascos aumentaron un 5,2% interanual el pasado julio.

Este el mayor repunte registrado desde diciembre de 2011, lo que consolida la tendencia iniciada a finales de 2016. Esa es la clave principal del Índice de Precios Industriales (Ipri) hecho público ayer por el Instituto Vasco de Estadística. Si se analiza exclusivamente la evolución de las empresas manufactureras -sin energía e industrias extractivas-, el periodo de crecimiento se remonta a octubre de hace dos años. Desde entonces y tras los bajos ritmos iniciales, las fábricas han conseguido mantener un repunte sostenido del precio de su producción en el mercado, con un especial protagonismo de las actividades siderometalúrgicas. Esto confirma el despegue definitivo de capítulos como el acero, que suman la guerra de precios de competidores con menores costes -el ejemplo más claro es China- a los problemas habituales en la salida de una crisis tan dura como la que concluyó en 2013.

Aunque la economía vasca cerrará este año cinco ejercicios de crecimiento, los precios industriales continuaron cayendo hasta otoño de 2016. De modo que los ingresos de las empresas mantuvieron un perfil bajo y prolongaron los efectos en los balances de la recesión. Esa situación suponía en general un freno para la inversión, porque el incremento de las ventas no estaba traduciéndose en mayores entradas de dinero.

Mejora constante del mercado

En esa tesitura, la Acería Compacta de Bizkaia (ACB) decidió en febrero de 2016 cerrar la fábrica de Sestao y volvió a la actividad en septiembre de ese año produciendo solo el sábado y el domingo. Trabajar al ralentí le ha permitido reducir costes, porque la energía es más barata en fin de semana, mientras la plantilla estaba en ERE de suspensión el resto de la semana y cobraba el paro la mayoría de los días.

La ACB se adaptó posteriormente a la paulatina y constante mejora del mercado. En estos momentos trabaja a dos turnos entre el lunes y el viernes, mientras que el fin de semana lo hace a tres turnos y sin parar la producción. Tras el verano se analizará si procede un cambio de estrategia y se da otro paso en el proceso de recuperación de la normalidad en uno de los principales pulmones de la metalurgia vasca.

La confirmación del cambio de ciclo en lo relativo a los precios de producción alimenta las expectativas en la ACB y en otras acerías vascas. El reciente acuerdo alcanzado por la Unión Europea y Estados Unidos para evitar una guerra comercial del acero a ambos lados del Atlántico refuerza del mismo modo el tránsito hacia un nuevo escenario para el conjunto de la metalurgia y, en general, para toda la industria vasca.

El Ipri es uno de los termómetros más fiables para medir la salud de las fábricas y se calcula a partir de los precios de venta a salida de fábrica que resulten de transacciones reales, excluyendo los gastos de transporte -siempre sujetos a aspectos fuera de control como el precio del petróleo- y de comercialización. También se elimina de la ecuación el IVA facturado. De este modo, refleja fielmente la evolución del valor que tienen los productos vascos en el mercado.

La trayectoria en este sentido de la metalurgia y las manufacturas metálicas es irreprochable. El ritmo de crecimiento interanual de los últimos siete meses, con la excepción de mayo (4,3%), ha rondado el 5%, y en julio marcó su máximo del año con un 5,9%. El metal es la actividad que está menos sujeta a vaivenes coyunturales y, en un contexto de crecimiento económico como el actual, una tendencia positiva sostenida en el tiempo es sinónimo de normalidad. Para encontrar un periodo de similares características en la evolución de los precios es necesario remontarse a la recuperación fallida, entre 2010 y 2011. Entonces se encadenaron 23 meses consecutivos de crecimiento del Ipri de la metalurgia y ahora, con veinte meses en positivo acumulados, todo apunta a que se superarán los dos años de encarecimiento de los precios.

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