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Gatibu, corazones vascos inflamados... y sudados

El grupo euskaldun, ampliado a sexteto, hizo bailar a más de 10.000 entusiastas fans en el escenario de Abandoibarra

Andrés Portero - Lunes, 20 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Los integrantes de Gatibu lograron llenar la explanada de Abandoibarra.

Los integrantes de Gatibu lograron llenar la explanada de Abandoibarra. ( Oscar González)

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Los integrantes de Gatibu lograron llenar la explanada de Abandoibarra.

BILBAO- A lo grande. Así arrancó Aste Nagusia en Abandoibarra, con más de 10.000 personas, la mayoría jóvenes de corazones ardientes que enloquecieron, bailaron y sudaron con unos Gatibu ampliados a sexteto para la ocasión en un repaso a su exitosa discografía entre riffs hard, estribillos pop, ritmos bailables y mucha reivindicación libertaria, hedonista y política.

No se equivocó el alcalde Aburto cuando nos explicaba, antes del concierto, entre bambalinas, que acudía a ver a Gatibu porque “son unos clásicos”. Es ya década y media de melodías al viento en las plazas vascas. Canciones orgullosas que les han llevado a portar el cetro del rock euskaldun, compartido con Berri Txarrak. Los de Gernika-Lumo, en formato de sexteto, desbordaron Abandoibarra, lo que obligó a muchos a seguir el concierto en los alrededores.

La banda, que parece que estrenará disco en la Azoka, se calentó con una introducción instrumental con guiños a Pink Floyd con el lobo de su logo presidiendo el telón de fondo del escenario. Cautivo desde el inicio, el público respondió a Igelak con brío, con Alex Sardui desplegando su voz pletórica y Haimar Arejita liderando el combo desde su mástil, con el primero de sus solos incendiarios, ayudado por un sonido nítido y contundente.

El rastreo por su discografía prosiguió con la también lampiña Ez naizu epaitu, de estribillo luminoso y fuerza guitarrera, con Alex cantando tocándose el corazón y demostrando que su propuesta no tiene recovecos, que se revela simple y sincera, buscando la emoción y el movimiento. Con unos movimientos robóticos tomados prestados del scratch, el bailón Alex utilizó la reciente Sorgin para preguntar por “las brujas de Bilbo”, entre guitarrazos y ritmos funk.

Cuando se coreó el “gora gu ta gutarrak” justo antes de Txanpon bat aidien, el triunfo de Gatibu resultaba ya aplastante. A Alex, modulando con veteranía y acierto Lorak eskeintzen, casi le tapa el público en el estribillo. Una pancarta por el acercamiento de los presos se adelantó al momento sensible que propuso Behar zaitut antes de que las ikurriñas se desplegaran al viento con Kalekatue y Haimar haciendo filigranas a la guitarra.

Incendio guitarrero y bailable

Con Eztanda egin arte llegaron las alabanzas a los fans y un discurso que, como este medio tiempo, proponía “disfrutar de las fiestas y el sexo”. Arrastrándose hasta el punto G de la peña, lo rozó con la sencilla Nor zara zu? y culminó la búsqueda con Pailazo y su reivindicación de la diferencia, de apostar por la felicidad, no por la pasta. El público se apropió de la primera estrofa y los botes generalizados de dos generaciones (treinteañeros ya con txikis) se recrudecieron.

La velocidad de Nire ondoan bazina, con sus aires bailables y electrónicos, y la leve cadencia blues de Zer da?condujeron hasta Bixotza suten, un canto a la libertad en el que se desplegaron varios Gora Euskadi Askatuta, con la peña desbocada e irrefrenable. Aparcadas las neuronas, era ya solo tiempo de saltar y botar. Y de disfrutar con Zeu-zeu, cuya deflagración resultó cruenta, al igual que la de Bang-bang, funk a lo Franz Ferdinand que los fans mezclaron con el himno popular Kalera borrokari.

Urepel trajo el recuerdo a los presos y a Nafarroa, y con Euritan dan- tzan llegó el frenesí rítmico y los botes hacia un cielo libre de lluvia. El “eoo eoo” de Gabak zerueri begire enloqueció a todos con su ritmo funk, mientras Alex giraba como La Faraona precediendo un final salsero borracho de percusión. Parecía que la locura había alcanzado su clímax cuando lo superó Aske maitte, con recuerdo a Ez beti da ez, a las mujeres luchadoras y a Aretha Flanklin. En el bis, sudoroso y en comunión perfecta tras casi dos horas, se brindó con birra, con la rockera Gora kopak, con todos acalorados, felices y orgullosos;con el corazón... y la entrepierna inflamados.

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