Tribuna abierta

CIS, elecciones, debilidad del Gobierno

Por José Luis Uriz - Lunes, 13 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Columnista Jose Luis Uriz

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Columnista Jose Luis Uriz

lOS últimos acontecimientos demuestran que esa débil alianza por la que 180 votos se imponían a 170 para echar a Rajoy y aupar a Pedro Sánchez a la Presidencia del Gobierno, se resquebraja por momentos en apenas sesenta días.

Las derrotas del gobierno a la hora de intentar un equipo que llevara a Radio Televisión Española a una transición tranquila y en un tema fundamental como el techo de gasto no auguran nada bueno y ya comienzan a atisbarse indicios de que peligra la posibilidad de llegar sin sobresaltos hasta la fecha electoral de 2020.

La izquierda española tradicionalmente ha sido profundamente cainita, provocando con esas luchas estériles y torpes su propio debilitamiento, para beneficio de una derecha que sabe anteponer sus intereses ideológicos a sus propias diferencias.

A veces da un poco de envidia observar cómo Ciudadanos y PP se besan constantemente en la boca, mientras al otro lado Podemos, ERC y PSOE se empeñan en destrozarse mutuamente. Esa torpeza comienza a poner en peligro lo que podría haber sido una etapa de esperanza e ilusión para las capas populares de nuestro país.

Resulta absolutamente inaudito que Podemos haya impedido con sus votos la posibilidad de ampliar ese techo de gasto en 5.000 millones, de ellos 2.500 para unos Ayuntamientos con el agua al cuello, apoyando de manera indirecta una posición deleznable de la derecha, que cuando gobernaba hacía cánticos de alabanza a esa posibilidad.

A esa derecha no se le puede pedir que sea solidaria, no lo es por naturaleza, pero que sea la propia izquierda la que tire piedras contra su tejado pone los pelos de punta. Los argumentos empleados resultan de una pobreza intelectual preocupante y en el fondo solo esconden la propia incapacidad de adoptar posiciones de estado.

Vivimos una época plagada de políticos chichifláuticos que tienen de estadistas lo que algunos de cura, nada. ¿Así a dónde vamos a ir? Pues la respuesta es evidente, a la vuelta de una derecha, por cierto mucho más extrema que la de Rajoy y el regreso del espíritu Aznar. Bravo Pablo, Carles, Rufián y compañía sois unos genios.

Mientras, Rivera y Casado compiten vergonzosamente por ser hijos políticos de ese negro personaje que tanto daño hizo a nuestro país. Produce escalofríos pensar que pueda volver, pero la incompetencia de la izquierda puede conducir inexorablemente a ese resultado. O Podemos, PSOE y ERC espabilan o vienen tiempos difíciles.

La debilidad del gobierno del PSOE resulta hoy evidente. No se puede gobernar con 85 diputados, para conseguirlo hace falta mucha mano izquierda más una gran dosis de generosidad y lamentablemente a veces no se aprecia demasiado esas virtudes.

Pero de pronto llega el último CIS la pasada semana que puede cambiar totalmente el panorama. Ha sorprendido a propios y extraños, no ya por su resultado sino por la contundencia del mismo. Incluso más allá de las malévolas acusaciones, insultantes para los profesionales de prestigio contrastado que trabajan en él, de que la llegada de Tezanos a su dirección puede haber cocinado estos resultados a favor del PSOE.

En los tiempos que corren cualquier movimiento realizado en ese sentido habría sido denunciado de inmediato, aparte de que los datos se habían recogido antes de su nombramiento.

Pero quienes se han visto afectados por los mismos -todos menos PSOE, ERC y PNV- se han dedicado a intentar desactivar su demoledor efecto sabiendo que aunque se pueda discutir lo concreto, no deja de ser un indicativo de lo que ocurre socialmente.

La izquierda española tradicionalmente ha sido profundamente cainita, provocando con esas luchas estériles y torpes su propio debilitamiento, para beneficio de una derecha que sabe anteponer sus intereses ideológicos a sus diferencias

Es una encuesta, una foto fija, pero como la mayoría de ellas indica hacia dónde se mueve esta sociedad.

Es probable que con el tiempo se den elementos correctores, entre ellos que el efecto de la llegada del nuevo líder al PP consiga una mejora a costa de un C’s que se desinfla por momentos, al igual que el desgaste de una labor de gobierno con serias dificultades pueda empeorar las del PSOE, en beneficio de un Podemos que espera con ansia la vuelta de su líder, Pablo Iglesias.

Aunque la primera afirmación en estos instantes corre riesgo ante el cariz que está tomando el asunto de su máster, especialmente después del dictamen de la jueza que decidió remitirlo al Tribunas Supremo al ver indicios de ilegalidad.

Por no hablar de que aunque no los hubiera resulta éticamente cuestionable para un dirigente político que le regalen los títulos por su cara bonita. Al PP le crecen los enanos.

Pero lo que resulta evidente y esto se puede consolidar con el tiempo, es que la izquierda ha sido capaz de darle la vuelta a su correlación de fuerzas con la derecha, pasando de un 44-46% en las elecciones de junio de 2017, a un 46-41% en esta encuesta.

Las previsiones indican la posibilidad de consolidarla e incluso mejorarla, debido por un lado al escoramiento evidente hacia su derecha que Pablo Casado ha dado a su nuevo PP y por otro, a la ilusión que al menos a corto y medio plazo ha producido la llegada del PSOE al gobierno.

Ahora la margarita que deshoja Sánchez y su equipo es si debe aguantar hasta la fecha prevista para las elecciones de mayo de 2020, con el riesgo de desgaste que eso puede traer, o por el contrario debe adelantarlas a otoño de este año o justo antes de las elecciones municipales y autonómicas de primavera de 2019.

Las tres posibilidades tienen pros y contras, aunque la de 2020 tiene evidentes elementos positivos. Por una parte da tiempo a que se visualice una labor de gobierno diferente a la última etapa del PP, que ilusione aún más a su electorado, atrayéndolo de la abstención. Tradicionalmente la izquierda en general y el PSOE en particular mejora sus resultados en elecciones autonómicas y municipales.

También permite que en Catalunya, tal y como indica el CIS, se produzca un vuelco con el cambio del equilibrio inestable actual, si ERC supera claramente a los sucesivos inventos de Puigdemont. Incluso si este obliga a que haya elecciones anticipadas en el caso de que la CUP tumbe los Presupuestos, podría dar lugar al desbloqueo definitivo de la situación si ERC y PSC, ahora en la cresta de la ola en el campo constitucionalista, suman mayoría absoluta.

Pedro Sánchez tiene dos características vitales, es una persona perseverante y tenaz y además tiene buena suerte. Si esta se mantiene los próximos meses puede ganar las próximas elecciones y gobernar con una mayoría más holgada, con un Podemos recuperado y esperemos que aprendido de sus errores infantiles, más una ERC que sume un mayor número de diputados.

Quizás esa mayoría absoluta -ERC, PSC, incluso los Comunes en Catalunya- nos pueda traer otra igual en el Congreso de los Diputados.

A partir de ahí se podría considerar como ahora apunta un Pedro Sánchez adivino, que España entrará en una nueva era positiva e ilusionante que podría durar mucho tiempo.

Este hecho coincidiría con un ciclo habitual que indica, que cuando la derecha domina el norte de Europa la izquierda lo hace en el sur y viceversa.

Veremos...

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