XXXVII CURSOS DE VERANO DE LA UPV/EHU

Las huellas de nuestro cerebro

El envejecimiento cognitivo no tiene cura, únicamente hay fármacos que intentan reprimir el progreso del trastorno

Un reportaje de Asier Carnero - Sábado, 4 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Una persona mayor camina con ayuda de muletas.

Una persona mayor camina con ayuda de muletas. (Foto: DEIA)

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Una persona mayor camina con ayuda de muletas.

LA lucha contra el tiempo es la única que no se puede ganar. Las personas envejecen y no solo físicamente, también lo hacen mental y emocionalmente. Y es que, con el paso de los años el envejecimiento cognitivo puede acarrear enfermedades degenerativas y demencias. El cerebro se ocupa de sistematizar y normalizar las tareas diarias, en una labor que se denomina rendimiento cognitivo. Según Javier Oltra Cucarella, neuropsicólogo y profesor asociado en la Universidad de Alicante que ha participado en los XXXVII Cursos de verano de la UPV/EHU, “el rendimiento cognitivo lo definimos como la capacidad que tiene el cerebro de llevar a cabo todas esas tareas que necesitamos hacer en el día a día. Son esas capacidades que relacionamos sobre todo con la memoria, el lenguaje, la habilidad de organizar diferentes tareas o actividades, el razonamiento y sacar conclusiones de temas abstractos”.

El rendimiento cognitivo se consigue con el uso del cerebro y permite hacer todas las necesidades que hagan falta a lo largo del día. Según explicó Oltra, “todas esas habilidades hacen que podamos llevar a cabo las actividades del día a día, como es organizar el trabajo que tenemos que hacer, tener en mente otras cosas que tengas que hacer más adelante, recordar cosas que han pasado antes para poder nosotros actuar adecuadamente y comunicarnos con los demás”.

No hay dos personas iguales en el planeta y tampoco hay dos cerebros iguales. Todas las personas tienen unas capacidades cognitivas diferentes y desarrollan más unas que otras, dependiendo de sus hábitos, de su forma de ser y de su oficio. Y lo mismo ocurre con los trastornos que dañan el cerebro. Como indicó el neuropsicólogo, “en primer lugar porque dos personas nunca viven las mismas experiencias. Por lo tanto, como cada cerebro se ha ido modelando de una manera distinta con el paso del tiempo y las experiencias individuales de cada persona, a la hora de sufrir cambios tampoco los van a sufrir igual porque las capacidades cognitivas no son las mismas”.

Por lo tanto, cada ser humano reaccionará de una manera diferente al envejecimiento cognitivo al hacerse mayor y dependiendo lo que haya hecho a lo largo de su vida, marcará cuales son las habilidades del cerebro que va a mantener en un mejor estado. Conforme comentó el profesor asociado en la Universidad de Alicante, “dos personas que han trabajado en puestos distintos probablemente han tenido que poner en marcha capacidades cognitivas diferentes. Todos usamos las habilidades cognitivas, pero una persona que haya sido periodista y haya trabajado con las palabras y con el lenguaje, muy probablemente, cuando sea más mayor conservará un uso del lenguaje mucho mejor. Entonces, muy probablemente, el día que noten que con el paso del tiempo van perdiendo habilidades, esas que se han trabajado más, sino hay una patología, se conservarán mejor, porque estarán más desarrolladas”.

“Somos temporales”

Todo el mundo se marchita y este proceso tiene unas consecuencias en el cuerpo y en el cerebro. Es normal, que se vayan perdiendo las facultades que se han conseguido a lo largo de la vida y no tiene porque estar relacionado con ningún tipo de demencia, a veces simplemente pasa. Según comentó el experto, “el envejecimiento cognitivo es consecuencia del avejentamiento. Estamos programados para ser temporales y con el paso de los años aparecen cambios en todos los niveles”. Solo son problemas cuando aparecen de repente y se vuelven crónicos. “Yo no lo llamaría problema porque no se produce de una manera abrupta. Va apareciendo con el paso del tiempo y te vas acoplando a esos cambios. Entonces, te das cuenta de que tus capacidades cognitivas han empeorado. Cuando te comparas con tu yo de hace veinte años, pero no con tu yo de hace un mes, en un envejecimiento normal. Es un problema, cuando el deterioro cognitivo supera una línea, que es difícil de definir y entonces te produce problemas para llevar a cabo tus actividades en el día a día”, describía el profesor.

Desgraciadamente, poco se puede hacer contra este tipo de enfermedades. En la mayoría de ellas no hay cura y lo único que se puede hacer es intentar paliar los efectos que producen. “Solucionar el envejecimiento cognitivo es imposible, no hay cura para las enfermedades neurodegenerativas. Los tratamientos que hay son sintomáticos;es decir, existen tratamientos farmacológicos que intentan revertir en la mayoría de lo posible o frenar el desarrollo de la enfermedad a nivel molecular y celular que tienen unos resultados limitados. También existen otro tipo de intervenciones farmacológicas en función de la problemática de cada persona, que utilizando las capacidades que aún se encuentran conservadas intentan volver a organizar un poco el funcionamiento para que la persona sea lo más independiente posible, el mayor tiempo que se pueda”.

Detectar e identificar

Hay que focalizarse en mejorar la prevención de las enfermedades neurodegenerativas, recomendó. Como indicó el experto, “tenemos que intentar identificar la alteración que existe desde momentos muy precoces para poder hacer una mejor prevención del problema que tendremos en un futuro y sobre todo modificar el estilo de vida, que se ha demostrado que está relacionado con la incidencia de demencias”. La mejor forma de detectar que el envejecimiento cognitivo está haciendo mella en el organismo es ver si cambia la conducta de la persona de una manera muy brusca. También está la posibilidad de que aparezcan problemas temporales y no tengan que ver con el deterioro cognitivo. “Cuando esos problemas se convierten en constantes en el tiempo y son más duraderos es cuando hay que ir a buscar la ayuda de un especialista, porque se puede identificar y a lo mejor existe un proceso que ya se ha establecido y no tiene relación con la enfermedad neurológica”, indicó Oltra.

La clave entre un envejecimiento normal y una enfermedad neurogenerativa está en si la persona afectada puede o no puede realizar las actividades que realizaba normalmente. En su opinión, “el punto fundamental para distinguir que hay un cambio normal por la edad o un proceso neurodegenerativo es que no pueda llevar a cabo las actividades de la vida diaria que esa persona antes realizaba con normalidad. En ese caso, podemos empezar a pensar que en ausencia de otra causa ya hay un proceso degenerativo importante“.

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