DATOS DEL EUSTAT

La economía vasca empieza a frenarse

El crecimiento del PIB baja al 2,8% en el segundo trimestre y Lakua anticipa una “ligera desaceleración” hasta 2020

Adrián Legasa - Sábado, 28 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:00h

El consejero Pedro Azpiazu, en el centro, junto al viceconsejero Alberto Alberdi (izquierda) y el director de Economía, Jordi Campàs.

El consejero Pedro Azpiazu, en el centro, junto al viceconsejero Alberto Alberdi (izquierda) y el director de Economía, Jordi Campàs. (EFE)

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El consejero Pedro Azpiazu, en el centro, junto al viceconsejero Alberto Alberdi (izquierda) y el director de Economía, Jordi Campàs.

BILBAO. La economía vasca empieza a mostrar síntomas de fatiga. Los tres últimos ejercicios se han saldado con incrementos del PIB de más del 3%, lo que ha permitido recuperar parte de la actividad perdida durante la crisis, pero este año toca levantar el pie del acelerador. En el segundo trimestre el ritmo cae al 2,8%, según Eustat, y la previsión es que el frenazo se prolongue los próximos trimestres de forma que el crecimiento en 2019 y 2020 se irá acoplando al nivel del 2%. Una “ligera ralentización”, indicó el consejero de Hacienda y Economía, Pedro Azpiazu, propiciada por un entorno internacional menos favorable.

En principio no hay en el horizonte una nueva crisis, pero cuando aún no se han superado las consecuencias sociales de la anterior recesión sí puede ser un problema perder esos niveles de crecimiento del 3%. En el plano laboral siempre se ha considerado el 2% de avance del PIB el listón mínimo para generar empleo, pero las últimas reformas han hecho saltar por los aires esa referencia, y de hecho ni el fuerte ritmo de los últimos años ha sido suficiente como para mover la palanca del empleo indefinido.

La desaceleración prevista puede ser un inconveniente en ese sentido e impedir que mejore la calidad de los nuevos puestos de trabajo, de ahí que el propio Gobierno vasco esté insistiendo en la necesidad de subir los salarios. El consejero Azpiazu volvió a hacer ayer ese llamamiento, incidiendo en que es necesario aprovechar estos buenos momentos para mejorar el poder de compra de los trabajadores y asegurar también los recursos públicos antes de que la economía entre en un terreno de estancamiento.

Un parón anunciado hace meses y que ha terminado de llegar esta primavera, aun sin causar demasiados estragos pero sí anticipando una etapa de menos alegrías en el plano macroeconómico. Según los cálculos de Eustat, Euskadi creció un 2,8% en tasa interanual en el segundo trimestre de 2018, lo que supone tres décimas menos que en el arranque del año. Un bajón de un trimestre a otro muy significativo y que confirma que 2018 va a ser un ejercicio menos vigoroso que el periodo 2015-2017 en el que se consolidó la salida de la crisis. El dato de Eustat está incluso por debajo del nivel previsto por el Gobierno vasco para el segundo trimestre, una señal de que el parón va en serio y llega para quedarse.

Las previsiones del Ejecutivo pasan por sostener ese 2,8% de avance del PIB en el cierre del año, ritmo que bajará al 2,3% en 2019 y el 2% en 2020, explicó Azpiazu. Euskadi crecerá así de forma “más cercana a su potencial” y acompasará su ritmo económico al del resto de países europeos, que hace tiempo que acusaron el contexto de incertidumbre a nivel global. La guerra comercial desatada por el presidente de EE.UU., Donald Trump, y que afecta de manera directa a la siderurgia vasca, aporta un nuevo ingrediente a un mapa económico mundial plagado de incógnitas como el Brexit, la crisis migratoria o el aumento del precio del petróleo.

En todo caso, el consejero aseguró que la economía vasca tiene “bases muy sólidas” gracias a la herencia de estos últimos años y presenta un crecimiento “equilibrado”, con un consumo que crece con fuerza, una mejoría de la inversión y un récord de exportaciones. Como punto más significativo, Azpiazu destacó la buena evolución de los ingresos fiscales el pasado año y que en principio se mantendrá en 2018.

Euskadi cerró el ejercicio pasado con superávit gracias a los acuerdos para regularizar las relaciones financieras con el Estado, aunque sin esos ingresos extra prácticamente se alcanza el equilibrio financiero con un mínimo desajuste de una décima. La idea del Ejecutivo, explicó el consejero de Hacienda, es consolidar ese déficit cero en los próximos años pese al margen de tres décimas que en principio concederá a las autonomías el Gobierno español.

La desaceleración del PIB no tiene consecuencias de momento en el avance del mercado de trabajo, que en primavera mantuvo la senda positiva como ya han constatado diversas encuestas. En el segundo trimestre hubo un incremento de los puesto de trabajo a tiempo completo del 2,1%, solo una décima menos que entre enero y marzo.

Sí habrá parón el año que viene, cuando se espera un crecimiento del empleo del 1,4%, y en 2020, en este caso de solo un punto. La tasa de paro bajará a un ritmo inferior al actual, aunque no está en peligro el objetivo del Gobierno de cerrar la legislatura por debajo del 10%, un umbral que casi se toca ya con las puntas de los dedos. La previsión es que 2020 arroje una tasa media del 9,6%, aunque es previsible que el ejercicio pueda terminar con una cifra algo más baja.

Subir los salarios

El Gobierno vasco hizo ayer también referencia a la evolución de los salarios, una de las asignaturas pendientes de la economía vasca. Aunque este año ha habido un cambio de tendencia en este apartado, explicó el viceconsejero Alberto Alberdi, el Ejecutivo mantiene que hay margen para mejorar las retribuciones sobre todo teniendo en cuenta que la productividad de las empresas sí está progresando adecuadamente.

Alberdi precisó que en 2017 el incremento salarial pactado en convenios fue del 1,6%, un nivel mayor que el de los ejercicios anteriores pero que no es representativo para el conjunto de los trabajadores “por la escasa cobertura” de los convenios. En los últimos ocho años los sueldos han subido de media un 1,5% menos que el IPC.

En 2018 sí se ha producido una reactivación de la negociación colectiva con un incremento pactado hasta mayo del 1,8%, mientras que los costes laborales “por fin dan un repunte con un crecimiento del 1,6%”. “Son cifras modestas pero que indican que algo ha comenzado a cambiar”, dijo el viceconsejero.

previsiones

pérdida salarial

21%

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